Luis Prieto viaja al abismo de la leyenda urbana de la ‘Estación Rocafort’

Hablamos con el director de la película de terror que llega a las carteleras el 6 de septiembre

El próximo 6 de septiembre llega a los cines de toda España “ESTACIÓN ROCAFORT”, el nuevo proyecto del director afincado en Estados Unidos, Luis Prieto, que hace un alto en su extensa trayectoria americana (Shattered, Kidnap, Pusher) para filmar esta inquietante película de terror y suspense que transcurre en el metro de Barcelona.

Protagonizada por Natalia Azahara (A través de mi ventana) junto a Javier Gutiérrez (La isla mínima, El Autor, Campeones) y Valèria Sorolla (nominada a Mejor Actriz Revelación en los Premios Goya 2023 por La consagración de la primavera), la película nos sumerge en las entrañas del metro de Barcelona adentrándonos en el corazón de las inquietantes leyendas urbanas que rodean la estación de Rocafort. 

 “ESTACIÓN ROCAFORT no es solo una película de terror, sino también un thriller psicológico que profundiza en la leyenda urbana de la estación maldita de Rocafort en Barcelona. Es una película inquietante, definitivamente no apta para aquellos que se asustan fácilmente.  Una película que se queda contigo, que transforma una actividad rutinaria -como es coger el metro por la noche- en una experiencia emocionante y escalofriante a la vez. Te deja una sensación de inquietud difícil de sacudir, y algunos se preguntarán si realmente están solos o si algo siniestro les acecha desde la oscuridad de un túnel. Después de verla, muchos espectadores podrían pensarlo dos veces antes de viajar en metro por la noche.” apunta el director, Luis Prieto.

SINOPSIS

Un misterio que durante años ha sacudido a la estación de Metro de Rocafort en Barcelona entra de lleno en la vida de Laura (Natalia Azahara) cuando empieza a trabajar en esta vieja y tranquila parada. No tardará en descubrir una leyenda que la empezará a perseguir: allí ha muerto mucha gente en extrañas circunstancias. Laura, decidida a descubrir la verdad, pedirá ayuda a Román (Javier Gutiérrez), un curtido expolicía que alberga sus propios demonios relacionados con el caso. Lo que sea que ocurre en la estación maldita sigue sucediendo a día de hoy. Irá a por ella, y a por todos los que la rodean.

ESTACIÓN ROCAFORT nace de la voluntad de Showrunner Films de hacer una película de terror donde Barcelona estuviese en el centro de la historia, y con el deseo de volver a poner en valor el “sello de terror español”, con capacidad para cruzar fronteras.

Con guion original de Iván Ledesma, Ángel Agudo y el propio Luis Prieto, completan el equipo el director de fotografía Marc Miró (Rainbow); Sarah Webster, la directora artística habitual de Prieto; la montadora Beatriz Colomar y la diseñadora de sonido Laura Díez (Los renglones torcidos de Dios, Venus).

En ESTACIÓN ROCAFORT, la Barcelona más tenebrosa surge como el viento de la boca del metro y te persigue por la ciudad, telón de fondo de una historia de terror que recoge fabulaciones inspiradas en hechos reales sucedidos en el metro de Barcelona. “Queremos que los espectadores reconozcan en pantalla la ciudad y la estación de metro por la que podrían pasar cada día para ir al instituto o el trabajo. El público verá hacerse realidad las leyendas que alguna vez ha oído y nunca ha querido creer”, afirman los productores Vicente Canales, Julieta Videla, Núria Valls y Adrián Guerra.

ESTACIÓN ROCAFORT es una producción de Showrunner Films y Nostromo Pictures. La película también cuenta con Filmax para la distribución nacional, Film Factory para las ventas internacionales y la participación de Netflix, junto a Mogambo y CreaSGR y el apoyo en la financiación de Caixabank.

‘Héroes de Central Park’: Don Quijote en Manhattan, y no es una película de Woody Allen

3 Butacas de 5

Ah, Héroes de Central Park, esa película en la que Miguel de Cervantes y Walt Disney se dan la mano con un perro DJ. Esa rareza de la animación franco-española-belga (un auténtico cóctel multicultural) es, en esencia, una reinterpretación moderna de las andanzas del icónico hidalgo de la Mancha. Pero, en lugar de enfrentarse a molinos en Castilla, nuestro héroe –un títere soñador– decide aventurarse por Central Park, rodeado de marionetas que creen ser personajes de Shakespeare y juguetes que parecen salidos de una peli de Pixar. Si la premisa te suena un tanto imaginativa, espera, que la película no se queda atrás.

Dirigida por Jérémie Degruson, Héroes de Central Park (en francés, Les Inséparables) es una peli que quiere ser muchas cosas: una oda a la imaginación, un canto a la amistad, y una aventura urbana llena de giros fantasiosos. Lo consigue, a veces, y eso es un punto a su favor. La mezcla entre 3D y 2D es, visualmente, lo más estimulante de la película. Degruson alterna con elegancia entre la realidad –Central Park en todo su esplendor– y el colorido mundo de las fantasías del protagonista, Don, donde los dragones y los castillos flotantes están a la orden del día. Hay que admitirlo, esos momentos son visualmente encantadores. Sin embargo, sentí que faltaba un poco de ese atrevimiento también en los personajes.

El guion, basado en una historia de Joel Cohen y Alec Sokolow (los guionistas de la primera Toy Story), juega con una trama inspirada que rinde homenaje a la obra de Miguel de Cervantes. No obstante, los personajes, en particular los antagonistas, no tienen esa chispa que deja huella en la memoria.

La química entre Don y DJ Sancho, un perro rapero de peluche abandonado, es entrañable. La hemos visto cientos de veces, pero sigue funcionando igual de bien. Don enseña a DJ a salir de su zona de confort, y ambos se embarcan en una aventura alocada que sigue los pasos de los Quijote y Sancho originales.

Pese a que ciertos elementos resultan algo trillados y nos recuerdan a películas del pasado, Don y DJ Sancho tienen un corazón honesto. No se puede negar que Héroes de Central Park está hecha con buenas intenciones. El mensaje sobre la importancia de la amistad y el poder de la imaginación es bonito, aunque su ejecución tenga la sutileza de un martillo hidráulico. Aun así, hay una escena particularmente memorable que destaca en medio del caos: Don dándose cuenta de su locura con el “Where Is My Mind?» de los Pixies como telón de fondo. Un anacronismo tan obvio como acertado; una escena musical que me pareció simplemente brillante.

Al final del día, Héroes de Central Park es una peli que, aunque no reinventa el género, tampoco pide disculpas por ser lo que es: un entretenimiento ligero con momentos encantadores. Es el tipo de película que probablemente disfrutarás si la ves con tus familiares más pequeños, o si simplemente quieres algo para pasar el rato y dejar de pensar ya en la segunda temporada de La Casa del Dragón.

¿Conclusión? No esperes que esta película cambie tu vida, pero tal vez te recuerde algo importante: lo peligroso no es soñar imposibles, lo peligroso de verdad es no soñar. Aunque, si en tu sueño aparece Don Quijote… bueno, quizá debas consultar con tu oniromante de cabecera.