‘Incendios’, el silencio del dolor

María José Romero
Blogbuster
944
0

Pie de foto: Álex García, Nuria Espert y Carlota Olcina en la obra ‘Incendios’

Un largo aplauso pone el punto final a una obra de teatro intensa, donde el espectador apenas es capaz de procesar el drama por el que han pasado sus personajes durante las tres horas de función. Una montaña rusa de sentimientos incapaces de controlar.

Incendios‘ – representada este viernes en el Teatro Villamarta de Jerez- es la búsqueda de un padre y un hijo por parte de una mujer y de sus dos hijos. Dos hermanos, gemelos, arrastrados sin control hacia una vorágine de sentimientos que los acaban desbordando.

Nuria Espert, la gran drama del teatro español, es Nawal, una madre que un día tras un juicio se sumerge en el silencio doloroso. A su muerte, y a través de sus últimas voluntades, incita a su hija Jeanne y a su hijo Simón a encontrar a su hermano Nihad, arrebatado de sus brazos al nacer, y a su verdadero padre, para de esa manera romper el silencio que la tuvo atrapada cinco años.

Alex García y Carlota Olcina, los gemelos, superan los escollos de sus personajes de manera sobresaliente y con su actuación logran sumar al espectador a esa búsqueda de la que nadie espera su final y de la que irremediablemente no pueden escapar. La juventud de los actores no les impide demostrar la experiencia que poco a poco han ido cosechando.

La madre es interpretada por dos mujeres de altura: Nuria Espert y Laia Marull, en dos etapas diferentes de su vida pero cargadas ambas de un dramatismo casi similar, aunque es Marull la que sin duda pone sobre el escenario todo el dolor de la pérdida.

Nuria Espert cumple con lo que el público espera de ella, lleva muchos años en este mundo y controla el escenario sin necesidad de llevar el peso de la obra sobre sus hombros. Su aparición en la última hora de la función, de una obra que dura tres, arrancó en el Villamarta unos breves aplausos, motivados por el alegato en ese juicio que la acaba sumiendo en el silencio.

Laira Marull y Lucía Barrado en un momento de la obra ‘Incendios’

La otra mujer que interpreta a Nawal es Laia Marull, una actriz que rara vez decepciona. En ‘Incendios’ soporta casi todo el drama de su personaje, en una búsqueda incesante de su hijo robado que la lleva a vivir los momentos más cruentos de una guerra que nadie sabe cómo empezó y que acaba convirtiéndola en un mito en su país natal, en “la mujer que canta“, en la presa 72 de la celda 7. Una mujer con fobia a los autobuses desde que vivió en sus carnes el incendio de uno de ellos, provocado por la milicia, un autobús repleto de mujeres y niños, de refugiados.

Marull, antes que sus hijos, emprendió su propia búsqueda para encontrar a su hijo arrebatado, al que juró amar por encima de todo y al que dejó como único legado una nariz de payaso. Una búsqueda que la lleva a vivir situaciones que ningún ser humano querría experimentar. La actriz logra pisar fuerte en el escenario y conmover con su dolor, el mismo dolor que Nuria Espert refleja casi al final de la obra y que consigue transmitir a un espectador que ya nada puede hacer al comprender el giro dramático de los acontecimientos. Magistral.

La puesta en escena de la obra es acertada, una única escenografía sólo apoyada por elementos audiovisuales que ayudan al espectador a situarse en la historia y el lugar en que se desarrolla cada escena. Mario Gas compone una obra con actores y actrices que ofrecen su parte más dramática sin pudor.

El espectador apenas tiene tiempo para respirar ante el sufrimiento de una madre y de sus hijos, sólo Ramón Barea en su papel de notario es capaz de ofrecer pinceladas de humor en una historia que va desgarrando hasta romper en sus minutos finales al espectador y a los propios actores.

Lucía Barrado como Sawda, Alberto Iglesias como Chamseddine -entre otros papeles- y Germán Torres como Nihad completan el reparto de una obra que sin duda no deja indiferente a quien la ve.

Comentarios en Facebook