Madre de una víctima de acoso escolar: “Encontramos notas escritas por él diciendo que se quiere morir”

“Nos dijo que se quería morir”, asegura Ana, madre de Andrés. Él tiene nueve años y esto sucedió cuando sus padres le fueron a recoger a la salida de su colegio, el Ponce de León de Rota.

Habían recibido una llamada informando de que el pequeño de nueve años se encontraba mal. ¿Por qué? Habían transcurrido tres semanas desde el inicio del curso escolar a lo largo de las cuales había recibido insultos de sus compañeros y compañeras –piojoso, gordo, tonto, feo…— y había sido víctima de agresiones físicas. Incluso han llegado a crear ‘El club odiar a Andrés’ (ambos nombres, de madre e hijo, son ficticios para preservar la intimidad del menor).

Según relata la Ana a LaFM, el chico llegó a estar aislado totalmente. “Encontramos en un cajón notas escritas por él diciendo que se quiere morir. Hay una grabación en un móvil antiguo del padre que usa para jugar en la que cuenta lo que está pasando y dice que se quiere morir y acabar con todo”, relata. La psicóloga les advirtió  de que tenía —y tiene— “un cuadro depresivo considerable”, que lo vigilaran “porque los niños no filtran lo que piensan, lo hacen y punto”.

Ante la gravedad de los hechos, los padres de este alumno informaron a los responsables del centro, que en un primer momento reconocieron que los sucesos estaban teniendo lugar. Además, pidieron la puesta en marcha del Protocolo de Acoso Escolar.

Finalmente, tras muchas decepciones y dudosos procedimientos, Ana y su marido han interpuesto una denuncia vía penal a la directora, al orientador y a la anterior tutora de Andrés, a la que este medio ha tenido acceso. Dicha denuncia ha sido admitida a trámite y se ha ordenado la apertura de diligencias previas. La jueza está recabando información y miembros del centro ya han declarado en la unidad de la Unidad Atención a la Familia y Mujer, UFAM.

 

“Necesito sacar a mi hijo de ese colegio”

El chico, con apenas ocho años, ya comunicó a sus padres varios incidentes antes de finalizar el curso pasado. Este año no quería ir a clase, le dolía la cabeza, el estómago, tenía dermatitis… “Necesitábamos de verdad solucionar la situación. Era tan triste ver así a un niño tan pequeño, te rompía el alma. Quien no vive esto, no se puede hacer una idea de en qué pesadilla se convierte. Esto ha trastornado a mi familia entera”, reconoce abatida Ana.

En la primera entrevista mantenida con el orientador éste le restó importancia a las notas y a las grabaciones mostradas, las consideró meras llamadas de atención, aunque se comprometió a trabajar el asunto. Una semana después, “manifestaron estar muy preocupados por Andrés”.

La profesora y el orientador hablaron delante de toda la clase de lo mal que lo estaba pasando este alumno, de lo solo que se encontraba. Con esta medida “mi hijo se sintió evidenciado, más señalado”, se queja. Durante el protocolo, que duró 20 días escasos con un puente de por medio, el orientador le derivó a través de una carta al psiquiatra de un centro de salud de Chiclana que trabaja con ellos, argumentando que necesitaba esa valoración antes de cerrar el protocolo.

“Yo sospecho que es el lavadero del centro al que envían a los niños para devolverlos etiquetados”, dice Ana porque, al informar de que a ellos les correspondía otro centro médico al no pertenecer a la Seguridad Social, fueron convocados a una reunión. Allí se les informó de que el protocolo estaba cerrado. “Dicen que no es un caso de acoso, que ellos han visto otra cosa y que no necesitaban el informe psiquiátrico”.

En ese documento sentencian que Andrés no sufre acoso escolar, concluyen que se trata de un problema del alumno que interpreta mal la realidad. “Admiten que se han producido algunos insultos, pero que los más violentos proceden de la boca de mi hijo”. En ese documento proporcionado a todas las familias implicadas, aparece que el chico ha sido derivado a Salud Mental. A las pocas semanas una alumna le insulta, le araña y le dice “tú estás loco perdido”, aunque el centro lo niega.

Todo esto tiene lugar a pesar de que los padres de Andrés tienen en su poder un informe del psiquiatra donde afirma que el chico padece un cuadro depresivo debido a la situación de estrés en el colegio haciendo alusión al acoso escolar, y otro de la psicóloga que lo está tratando en el que también consta que el estrés del niño es consecuencia del acoso escolar. LaFM ha intentado sin éxito contactar con los responsables del colegio.

El Inspector de Educación no se puso en contacto con la familia de Andrés hasta que tuvo conocimiento de la denuncia. Según Ana, definió la situación como “inquietante”, pero no por las supuestas agresiones, sino por ser un alumno diagnosticado de altas capacidades y estar en el mismo colegio durante cinco años sin adaptación curricular.

La madre de Andrés ha llamado a todas las puertas. Mantuvo un encuentro con la concejala de Cultura del Ayuntamiento, Esther García. La edil le informó de que sabía del pequeño, no por sufrir ‘bullying’, “sino porque, al parecer, el centro intentaba meterlo en un programa de absentismo escolar, cuando en el informe médico se desaconseja que el niño asista a ese colegio”. Desde esa reunión, no han vuelto a saber nada más de ella.

El pasado 30 de enero, remitieron todos los informes —del médico de familia, de la psicóloga y del psiquiatra— a los Servicios Sociales para dar a conocer la situación de acoso de la que estaba siendo víctima su hijo. “Nunca se han puesto en contacto con nosotros, nunca”, subraya.

Actualmente, Andrés tiene pesadillas con la anterior tutora y toma medicación para dormir. “Un día te das cuenta de que no solo no te van ayudar, sino que como te has atrevido a levantar la voz, te van a machacar y, como no te pueden machacar a ti, machacan a tu hijo. Los profesores no quieren reconocer que en su centro se pueden dar esas situaciones. Prefieren llamar loco a un niño, a admitir que el niño lo está pasando muy mal. Necesito sacar a mi hijo de ese colegio, le han hecho muchísimo daño”, lamenta la madre del pequeño, de nueve años, víctima de acoso escolar en el CEIP Ponce de León de Rota.

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