‘Spider-Man: Cruzando el multiverso’: Miles Morales se enfrenta a lo que significa ser Spiderman

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A estas alturas todo el mundo conoce de sobra la historia de Spider-Man. El hombre araña es un personaje que forma parte de la cultura popular occidental y que se ha ido ganando el cariño de los fans a lo largo de los años. Primero a través de los cómics, luego a través de las series de televisión, fue llevada a los cines de las maneras más exitosas y pasó a formar parte de Los Vengadores. Decía Stan Lee que, la idea inicial de cubrir al héroe arácnido por completo, pretendía conseguir que cualquier persona pudiese proyectarse debajo de ese traje. Spider-Man: Un nuevo universo asomó la cabeza ante la posibilidad de la coexistencia de múltiples personajes y, ahora, Spider-Man: Cruzando el multiverso exprime de lleno la idea sin ponerse ningún tipo de barrera.

Miles Morales no es el más peculiar de los Spiderman que aparecen en pantalla, sin embargo, es el personaje al que seguimos en esta propuesta animada. Durante la primera entrega tuvo que enfrentarse a unos poderes que lo llevaron al límite. Miles tuvo que aprender lo que significa y conlleva ser un héroe. En esta nueva entrega nuestro querido personaje tendrá que enfrentarse a lo que significa ser Spiderman y tratará de revelarse contra el cruel destino que asola a todos sus coetáneos.

La historia sigue donde lo dejó la anterior, los compañeros de aventura se encuentran desperdigados a lo largo del multiverso mientras tanto, Miles Morales trata de avanzar en su futuro académico mientras compagina su labor como lanzaredes. Los problemas no tardan en aparecer de la mano de Gwen Stacy que goza de un inesperado protagonismo en esta cinta. El Spiderverso corre peligro y un grupo de Spiderman deberán ocuparse de repararlo. Entre tanto caos se cuela un villano de lo más peculiar, The Spot.Un fallo dentro del multiverso que está dispuesto a arrebatarle a nuestro protagonista aquello que más quiere.

La película es dinámica y todo el diseño de producción sigue igual de alucinante que la anterior entrega. Spider-Man: Cruzando el multiverso, exprime todo lo que funcionaba. Mantiene el toque comiquero que tan bien le sienta y sabe extraer la verdadera esencia de Spiderman en muchas de sus escenas. Se siente pesada en alguno de sus tramos porque se toma su tiempo en establecer sus vínculos emocionales para una tercera entrega que promete mucho. Tocará esperar para averiguar el desenlace de esta trepidante historia. Mientras tanto nos quedamos con una película muy entretenida y dinámica que sabe perfectamente lo que quiere y hacia donde se dirige.

‘Los Osos No Existen’: la reflexión de Jafar Panahi sobre cómo realizar las películas y la vida

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Autoficcional, introspectiva, sincera y delirante. El último filme de ficción del cineasta iraní Jafar Panahi, el cual ha escrito, producido, dirigido y protagonizado él mismo, es un espléndido y delicado ejercicio cinematográfico de composición narrativa, dosificación de la información y construcción del tono. No es de extrañar que haya sido tan aclamada por la crítica internacional y, probablemente, no te arrepientas de verla.

La película es tan simple y tan compleja como la realidad que pretende reflejar. Es muchas cosas simultáneamente: una reflexión metatextual sobre el cine y sobre su papel en la sociedad, una reivindicación política, una exposición de las libertades de un artista, una crítica a la frívola naturaleza del hombre moderno. Y es todo eso a la vez que es dramática pero liviana, llegando incluso a resultar divertida y graciosa por momentos.

La magistral construcción del tono juega un papel fundamental en este aspecto y este es introducido de manera genial nada más comenzarla la película. Lo primero que vemos es la escena de una película que el mismo protagonista está dirigiendo y que parece ser en un primer momento la trama del propio filme. El director hace entonces unas correcciones sobre la escena que se acaba de grabar, ha habido unos fotogramas que sobran y que estropean el tono de la misma. Irónicamente, la historia resulta luego estar plagada de los mismos fotogramas sobrantes y ese tono “estropeado” es justamente el que se quiere conseguir. 

La historia parece estar jugando constantemente con las expectativas del espectador. Hace un buen trabajo confundiéndolo sobre la veracidad de los hechos que el protagonista está grabando como parte de su película. Gracias a esto, la película plantea una reflexión sobre la falsedad en la vida. Las interacciones del protagonista con la gente del pueblo refuerzan esta lectura, unas delirantes interacciones caracterizadas por la parsimonia y una educación extrema que hacen que la vida real del personaje parezca más ficcional que su propia película.

Este es un personaje protagonista frívolo que elige a qué prestarle atención, que se comporta como si su vida fuese metraje que pudiese editar. Aunque en un principio parezca que tenga una actitud pasiva durante toda la historia, este experimenta de forma muy sutil una transformación moral al final de la película. Finalmente, literalmente en los últimos segundos, vemos como decide quedarse en el pueblo y formar parte del desastre que ha causado, mostrando que ha decidido dejar de contribuir a que su vida sea una farsa y proporcionado un extraordinario y emotivo final.

Tanto los temas, tono y desarrollo de personajes están construidos de forma perspicaz y efectiva, y dan como resultado una película que luce sencilla, pero que tiene una premisa temática y una ejecución muy complejas. Es necesario señalar, sin embargo, que no le resultará entretenida a todo el mundo, ya que las acciones de la trama pueden parecer escuetas y el ritmo calmado puede llegar a resultar lento y hacer el visionado aburrido. Hubiese sido una obra maestra si hubiese tenido una premisa temática un poco más asequible y una trama en general más entretenida.