‘Sick of myself’: Narcisista en sí misma

3 Butacas de 5

¿Qué pasaría si el narcisismo de una persona se llevara a las máximas consecuencias?, es lo que nos plantea el director noruego Kristoffer Borgli en su nueva película “Sick of myself” que como su nombre lo indica, es la historia de Signe, interpretada por Kristine Kujath Thorp, quien, debido a su narcisismo extremo y claramente enfermo, se convierte en su propio cáncer con tal de ser visible ante la sociedad.

            Todo en este largometraje es tóxico, las relaciones con tu pareja, con los amigos, con los colegas del trabajo, y contigo mismo, esto hace que Signe en su mundo provoque situaciones que favorecen esta toxicidad, lo cual para ella es bueno, de hecho, llega a excitarse con la idea de su funeral por creer que ahí será el único momento en su vida en el que será verdaderamente el centro de atención.

            Algo que hace bien el filme es enseñar desde el inicio que veremos una realidad distorsionada por el narcisismo de la protagonista, es decir, las situaciones que vemos son como ella las ve y no como en realidad son, las cuales a veces no la benefician. Constantemente vemos acciones en las que, para hacerse notar y ser el centro de atención, miente, finge enfermedades, se droga, o de una manera muy tóxica ridiculiza a su novio Thomas (Eirik Sæther).

            Te puedo adelantar que te sentirás incómodo la mayor parte de la película, tanto por lo visual por la descarada victimización que Signe busca, esto para algunas personas hará que pierdan el interés, pero a otras les gustará saber cuánto más se puede ridiculizar y exponerse a peligros para hacer que todo el mundo hable de ella y todos estén a sus pies.

            El problema de esta película está en su narrativa, muy rápidamente agota el tema y solo son situaciones que se repiten durante más de hora y media que al final no llevan a nada y sientes que el desarrollo que debió tener no está. Sin embargo, el cambio de tono que hace de pasar de una comedia dramática a una comedia negra con tintes perturbadores hacen que quieras seguir viendo más.

             “Sick of myself” es narcisista en sí misma, pero logra poner en la mesa un tema que irónicamente pocas veces es protagonista para incomodar a la audiencia y al mismo tiempo la hace reflexionar ya que por más absurda que pudiera parecer, por algo Borgli lo discute.

‘El caftán azul’: Una película tejida con sutileza

4’5 Butacas de 5

Para ser la segunda película de la directora Maryam Tousani parecería que llevara toda una vida y un sinfín de películas detrás, “El caftán azul” es una obra cinematográfica en toda la extensión de la palabra. El filme nos cuenta la historia de Halim y Mina, encargados de una tienda de caftanes en una medina de Marruecos, que verán perturbada su modesta, seria y tranquila vida, con la llegada de un nuevo asistente.

            Todo en este largometraje es espectacular, el guion, la fotografía, la puesta en escena, las excelentes actuaciones de Saleh Bakri, Lubna Azabal y Ayoub Messioui, hacen que pase de ser el típico culebrón a una historia real, emotiva, honesta y dura. Ya te lo adelanto, prepara los pañuelos porque vas a llorar.

            La trama es sencilla y puede ser predecible pero la riqueza de “El caftán azul” radica en sus personajes, Tousani permite que sean ambiguos, imperfectos y contradictorios, pero al mismo tiempo con un soberbio desarrollo que poco a poco irás notando.     

El miedo al amor y la muerte son los temas que los mueven y motivan a tomar decisiones complicadas pero que los ayudarán a darse cuenta de que lo mejor es disfrutar de lo cotidiano, como ir a comprar naranjas, salir a ver un partido de fútbol o atender todos los días a difíciles clientes. Otro tema importante es la homosexualidad, que sin revelar nada importante de la trama, complica la relación de los personajes, sobre todo por el contexto donde se desarrolla la historia.

            La sutileza con la que se revela todo ayuda a que empatices con la historia y sus personajes. Cada mirada, cada movimiento, cada caricia y cada línea de diálogo desde el inicio siembran una semilla que al final germina y hace que veas todo con otros ojos.

            Regresando a la fotografía, los bellos primerísimos primeros planos que abundan te permiten sentir, escuchar y emocionarte con el tejido de cada uno de los caftanes, el más especial el azul, y la aguja que lentamente perfecciona su creación. El caftán azul que Halim teje es una especie de leitmotiv que hace avanzar la historia y que, si pones atención, el detalle que tienen con él al final, te hará llorar.

             “El caftán azul” es una película tejida con sutileza que amarán propios y extraños, y a pesar de su lento pero seguro ritmo, estarás reflexionando por semanas ese destrozador y bíblico final.