‘Hoppers’: El cambio de chip de Pixar

3’5 Butacas de 5

Hoppers es el último intento de Pixar por recuperar al público que ha perdido en cierta medida con respecto a sus filmes puramente originales. Y digo esto porque, en lo que a secuelas y demás variaciones se refiere, sí han reventado taquillas (a ver este año qué números hace Toy Story 5), mientras que, en sus producciones originales, tenemos que remontarnos a Coco, hace ya casi diez años, para encontrar un gran éxito. Aunque hay que decir que Elemental hizo buenos números pese a algunas voces que anunciaron su batacazo tras el primer fin de semana, cuando alcanzó los 500 millones, que no es moco de pavo.

Digo esto porque Hoppers parece querer desvincularse un poco de la tan criticada fórmula Pixar (que ya ves tú, con las maravillas que hacen, que sigan con esa fórmula), y aquí se nota que han querido dirigirse a un público más infantil, sin que por ello sea algo malo. Estamos ante un film divertido, simpático y entretenido, pero que no se va a encontrar (ni de lejos) entre lo más perdurable de la factoría.

¿Y si pudieras hablar con los animales y entender lo que dicen? En la nueva película original de Disney y Pixar, “Hoppers”, unos científicos han descubierto cómo “saltar” la conciencia humana al interior de sofisticados robots con forma de animales, lo que permite que las personas se comuniquen con ellos como si fueran animales. Esta aventura nos presenta a Mabel, una amante de los animales que aprovecha la oportunidad de usar esta tecnología y descubre misterios del mundo animal que van mucho más allá de lo que podía imaginar.

Hoppers parte de una idea harto original, lo que hace que su ritmo sea endiabladamente ligero y que el resultado global sea de lo más simpático. Pero hete aquí que, mientras la estaba viendo, me daba más la impresión de estar ante una cinta de DreamWorks que de la propia Pixar, pues ese componente adulto que siempre aparecía en todas sus producciones (y que, al parecer, molesta a muchos… a mí desde luego no) aquí desaparece. Esto hace que el relato se vea con agrado, sí, pero con una total carencia de relevancia.

Da la sensación de que, con semejante premisa, se podría haber aprovechado mucho más todo, tanto en su discurso ecologista (que aquí sí queda cristalino y es lo que mejor funciona) como en su propia locura interna del humor, que explota un poco más en los momentos de acción. Hay una persecución automovilística loquísima que es la mejor de la película, y el resto nunca llega al nivel de esa escena. Sin embargo, en conjunto, se queda algo coja y simplona para lo que podría haber sido, pues ni siquiera en sus momentos más emotivos consigue encogerte el corazón.

No sé si es algo consciente debido a las últimas críticas a la propia Pixar, porque, otra cosa no, pero se percibe una falta de pretensiones en el film muy evidente, lo que hace que estos supuestos defectos tampoco lo sean tanto. Simplemente no alcanza el nivelazo que han tenido la mayor parte de las producciones de la factoría. Además, el hecho de que hace poco se estrenara la magnífica Robot Salvaje, con la que guarda un gran parecido, le pasa factura, pues, seamos sinceros, no hay color entre una y otra, y aquí DreamWorks ha ganado la jugada de calle.

Incluso la animación no destaca tanto, aunque no creo que ese sea el mayor problema del film, pues, dentro de las pretensiones que tiene, hasta le viene bien ser más sencilla. Lo que más me ha gustado son ciertas ideas sobre cómo muestran a algunos personajes dependiendo del punto de vista; en ese aspecto, es un gran detalle.

Por tanto, Hoppers es una cinta simpática y entretenida, con una falta de pretensiones evidente, que lo único que quiere es hacer pasar un buen rato al espectador, en especial al más pequeño de la casa. El mayor problema es que estamos hablando de Pixar y el nivel exigido es bastante alto, algo que este film no alcanza. Pero, como dije antes, da la sensación de que tampoco lo pretende y, aunque pueda ser una de las películas menos destacables de la factoría (y me da rabia decir eso, ojo), ya quisieran muchas películas de otras productoras parecerse a Hoopers.

‘Cleaner: Rescate vertical’ Una cinta que de no ser por su director, se habría estrenado directamente a plataformas

2’5 Butacas de 5

Hay directores que son puros artesanos: directores con oficio que, hagan lo que hagan, cumplen sobradamente a través de una dirección correcta y elegante, aun teniendo entre manos proyectos de encargo, ya sea en una superproducción o en una cinta de serie B. Siempre cumplen, al menos en lo que determina su apartado de dirección. Y en uno de estos casos entraría Martin Campbell, un director que tiene el mérito de haber resucitado la saga de James Bond dos veces, tanto con las estupendas GoldenEye y Casino Royale. Desde luego, es un director que se siente cómodo en el género de acción y aventura… véanse las dos entregas de El Zorro, la trepidante Límite vertical, la infravalorada Al límite o incluso la denostada Linterna Verde (donde, a partir de este fracaso, quedó relegado a un segundo plano). En todas ellas, aun con sus más y sus menos, las escenas de acción están rodadas con una elegancia, un clasicismo, una claridad y una contundencia que ya quisieran muchos directores de hoy. Por eso tenía ganas de ver qué hacía con su nuevo film, Cleaner, un producto de acción de serie B para lucimiento de Daisy Ridley… y lo cierto es que el resultado no podía ser más olvidable.

Un grupo de activistas toma el control de la gala anual de una empresa energética en Londres y secuestra a los 300 asistentes para denunciar la corrupción de los anfitriones. Todo se complica cuando las discrepancias entre los extremistas y su líder (Clive Owen) amenazan con el asesinato de todos los presentes. Suspendida a 50 pisos de altura, en el exterior del edificio, una exsoldado convertida en limpiadora de ventanas (Daisy Ridley) será la única que podrá rescatarlos a todos, incluido su hermano.

La verdad es que el pobre Martin Campbell hace lo que puede ante un guion que pretende ser un remedo de Jungla de cristal, con algún apunte de crítica social que se queda en eso… en un nuevo intento por imitarla. Y, en ese aspecto, es Martin Campbell quien intenta sacar, con la mayor profesionalidad posible, el mejor resultado… y ni aun con esas.

Y eso se debe a que el guion no se lo permite, pues los personajes terminan importando poco (desaprovechar a Clive Owen es de juzgado de guardia) y carecen de carisma y simpatía al plagarse de todos los tópicos habidos y por haber (la jefa de policía es el mejor ejemplo), además de contar con un villano de opereta que termina resultando cargante con su histrionismo. Y si hubiera secuencias de acción a punta pala, otro gallo cantaría, pero, por desgracia, no es el caso, pues tiene menos que los dedos de una mano.

Ahora bien, es precisamente en estas escenas donde saca brillo, tanto por la puesta en escena de Martin Campbell —que se nota experto en la materia— como por una Daisy Ridley convincente como heroína de acción (no tanto así en sus escenas de supuesta comedia, donde se la ve forzada e incómoda). Son pocas estas escenas (tres, sin ir más lejos), pero desde luego el cineasta las aprovecha al máximo y consigue lucirse en ellas con el simple hecho de que “menos es más”, siendo claras, concisas y contundentes.

Y es una pena, porque la premisa daba para mucho más, pues las situaciones se aprovechan poco y, cuando parece que la película va cogiendo el pulso que necesitaba… termina. Es como si el libreto no supiera aprovechar los elementos que tiene, quedándose en un thriller de atracos bastante ramplón que podría haberse estrenado directamente en plataformas y no en cines.

Aun así, no negaré que el film resulta cumplidor a la hora de entretener debido a una duración ajustada, pero el espectador se queda con ganas de más, al desaprovechar las situaciones que plantea su premisa y que el guion (escrito por cinco guionistas, ojo) no sabe ni qué hacer con ellas. Lo único que queda es el oficio de un Martin Campbell intentando salvar un libreto muy limitado. Esperemos que el próximo proyecto del director tenga mejores resultados que este.