‘Todos somos Gaza’, el desgarrador grito ante la barbarie

Hablamos con Hernán Zin director de la película nominada a Mejor Largometraje Documental en los Premios Goya

El aclamado director Hernán Zin (Nacido en Siria, Nacido en Gaza, Morir para contar) ha documentado cada masacre y violación de los derechos humanos perpetrada en Gaza durante los últimos dos años. Todos somos Gaza es una pieza única en la historia del cine, pues al no poder entrar a Gaza (ningún reportero lo ha hecho desde 2023), fue un grupo de valientes y talentosos cineastas palestinos, dirigidos por Hernán Zin, los que se vieron obligados a rodar su propio genocidio.

Y lo hicieron con un coraje, un compromiso y una poesía visual que emocionan y sorprenden a todos los que ven la película. No existe un documento igual en el mundo. «Es como si alguien hubiese tenido una cámara en Auschwitz», señala Hernán Zin, nominado por cuarta vez a los Goya, así como también lo ha estado a los premios Emmy, Grammy Latino, Forqué y Platino.  

La génesis: Nacido en Gaza (2014)Este documento histórico es continuación del exitoso Nacido en Gaza (2014), que también consiguió la nominación a los Premios Goya en la categoría de Mejor Película Documental en 2015.  En 2014, Hernán Zin rodó Nacido en Gaza, una película que retrata la vida de 10 niños y niñas durante la anterior ofensiva israelí sobre Gaza. Desde su estreno fue todo un éxito internacional de crítica y público, y se convirtió en uno de los testimonios más importantes sobre la cruel realidad en Gaza. Diez años después, la misión era buscar a esos niños y niñas (ahora adolescentes o adultos) que se convirtieron en una referencia para millones de personas en el mundo y que humanizaron a los habitantes de Gaza. 

Una vez que el equipo los encontró, pasaron meses a su lado, documentando cada desplazamiento forzoso, cada bombardeo, cada pérdida en sus familias. Bisan (18) sigue preparando los exámenes para la universidad a pesar del genocidio y quiere ser periodista. Udai (22), que en la primera película pierde a un hermano, en esta pierde a dos, pero se quiere casar con una chica que conoció en una escuela de la ONU. Mohamed (22), que en la primera película recoge basura para sobrevivir, ahora lucha por dar de comer a sus hijos en medio de la hambruna.  «Los tres son un ejemplo de resiliencia, dignidad y coraje como no he visto en treinta años que llevo rodando en zonas de guerra. Son todo un ejemplo para la humanidad», sentencia Zin.

‘Tres Adioses’: un derroche creativo de Coixet y sobrecogedoramente humano

4 Butacas de 5

Hay películas donde el contexto y tu experiencia personal son clave para conectar con ellas. Esto es lo que me ha pasado con “Tres adioses”, la última película de Isabel Coixet. Una cinta donde los sucesos que ocurren pueden reverberar en tu inconsciente de una forma muy fuerte si has vivido cosas parecidas a lo que sufren los personajes.

“Tres adioses” nos cuenta la historia de Marta, una profesora de educación física que ve como su vida pega un giro radical cuando su pareja decide dejarla después de una relación de muchos años. 

Esta premisa, tan sencilla y aparentemente poco original, encierra un viaje emocional y vital muy profundo y filosófico, donde cada salto emocional de Marta es un salto emocional para el espectador y un reto creativo para Coixet. El amor, el desamor, el duelo, el cuidado, la familia, la traición, la culpa, los egos, la muerte, la madurez, los prejuicios sociales, la crueldad humana, el sentido final de la vida e incluso un poco de surrealismo, son los ingredientes que florecen mágicamente en esta historia aparentemente sencilla.

Y lo hace apoyándose en una dirección creativa de Coixet que se centra en lo sensorial. Cada episodio de la historia de Marta es una pequeña obra audiovisual donde el lenguaje de la imagen y el sonido se mezclan para transmitirnos las emociones y sensaciones que sufre Marta: El uso creativo de los desenfoques (el viaje en bici del final), el uso de los efectos de sonido para crear sensaciones (las gotas constantes del grifo de la cocina), el montaje figurativo (el momento ameba o el precioso discurso de la paloma), la búsqueda de texturas en la imagen (los adoquines de la calle, las texturas acuosas de las paredes), la analogía visual (los tres cuencos), el cambio de formato (los flashbacks a los recuerdos)… son algunos ejemplos del derroche de creativo que tiene la película y que hace que lo que ocurre en la historia te entre de manera sensorial y no solo racional.

Es cierto que es un tipo de lenguaje diferente y muy personal. Más cercano al video-arte y al cine indie, pero que, desde mi punto de vista, está muy bien equilibrado con la historia, haciendo que no sea totalmente abstracto. Algo muy difícil de hacer y que Coixet lo consigue sacar adelante con nota.    

También hay que destacar un reparto que está simplemente perfecto, donde destaca una impresionante Alba Rohrwacher, que transmite con una naturalidad extraordinaria todas las emociones que siente Marta. Los momentos que tiene con Elio Germano son de una emoción y una honestidad que sobrecogen (su último encuentro es de las escenas más humanas y desgarradoras que he visto recientemente). 

El único ‘pero’ que le puedo achacar a la cinta, es quizás la trama de las adolescentes, que, desde mi punto de vista, se trata de forma un poco simplona. Y, por otro lado, una reflexión final demasiado categórica y discutible (el tema de los estorninos), aunque creo que eso tiene más que ver con la novela que con la película.

A mí es una película que me ha emocionado mucho. Y es que desde una historia sencilla y cotidiana lanza reflexiones muy profundas y humanas al espectador, con un lenguaje audiovisual muy creativo y personal, enfocado en lo sensorial, haciendo que la historia te entre directa al corazón pero sin infantilizar el relato y con un reparto entregadísimo con sus personajes. También creo que para conectar 100% con la película tienes que haber tenido ciertas experiencias vitales. En ese aspecto no creo que sea una película para gente demasiado joven. Pero si conectas con la historia y su narrativa te tocará todas las fibras.    

Y recuerda:
“La producción de cualquier obra promedia es más valiosa que cualquier crítica que podamos hacer” (Antón Ego)