‘Rondallas’, el plan perfecto para celebrar la vida

Hablamos con Carlos Blanco intérprete de la nueva película de Daniel Sánchez Arévalo

‘Rondallas’ llega a las carteleras el 1 de enero de 2026

Escrita y dirigida por Daniel Sánchez Arévalo, esta película supone el regreso al cine de su director con el que será su sexto largometraje. Se trata de una comedia dramática, una oda a la resiliencia y a la importancia de la comunidad en tiempos difíciles.

Protagonizada por Javier Gutiérrez, María Vázquez, Judith Fernández, Tamar Novas, Carlos Blanco y Fer Fraga, todos ellos dan vida a los habitantes de este pueblo costero, cuya vida se entrelaza al ritmo de la música y la tradición. 
Completan el reparto Xosé A. Touriñán, Marta Larralde
 y la niña Lola López Rodríguez.

RONDALLAS,que tuvo su estreno mundialen la pasada edición del Festival de San Sebastián, dónde pudo verse en el Velódromo,es una producción de Ramón Campos para Mister Fields and Friends y Bambú Producciones y Rondallas Movie A.I.E. cuenta con la participación de Movistar Plus+, RTVEy TVG, con la financiación del ICAA. Está cofinanciada por la Unión Europea con la subvención de la Agencia Gallega de las Industrias Culturales (AGADIC), Xunta de Galicia y cuenta con la colaboración de la Diputación de Pontevedra.

La película se estrenará en cines de toda España el 1 de enero de 2026 de la mano de BETA FICTION SPAIN. Las ventas internacionales correrán a cargo de STUDIOCANAL.

SINOPSIS
Dos años después del trágico naufragio de un barco pesquero que sacudió a un pequeño pueblo marinero gallego, algunos miembros de la rondalla, una agrupación de música tradicional en la que participan desde niños hasta ancianos, deciden que ya es hora de recuperar la ilusión y dejar el luto atrás. Por ello vuelven a unirse para ponerla en marcha.

‘La Asistenta’: Dinero, pasión y muerte envuelto en belleza

2’5 Butacas de 5

Supongo que un trío sensual en un casoplón a las afueras de Nueva York, con un enfrentamiento entre Sidney Sweeney y Amanda Seyfried por un trasunto de Christian Grey, daría para algo más que una cabezada en el sofá a media tarde mientras el canal Divinity emite a los gemelos de las reformas. Sin embargo, el thriller que propone La asistenta puede funcionar para la gente que busque puramente la evasión mientras tiene el cerebro apagado o simplemente quiere echar un rato de entretenimiento justito.

La película no tiene muchas pretensiones, pero es verdad que en cada tercio cambia de género, pasando de la comedia al thriller, del romance con carga sexual e incluso al terror, con cierto personaje que parece sacado de una novela de Stephen King.

Tengo claro que lo que propone puede ser disfrutable —claro que lo es—, pero no se ha tomado muchas molestias en solidificar la propuesta ni en generar empatía o coherencia de ningún tipo. Tampoco es que me esté poniendo muy exigente con un producto de estas características; es que me ha sorprendido mucho.

A ver, Sidney Sweeney, a pesar de que siempre la encasillan como chica explosiva, no es mala actriz, y Amanda Seyfried ya ha demostrado en más de una ocasión el talento que tiene abordando papeles dramáticos con cierta contención (este año parece que le tocará nueva nominación al Óscar). El duelo que plantea La asistenta está marcado por una dosificación de la información en la que, como espectador, no tienes todas las claves hasta el último acto, un final que puede pillar desprevenidos a algunos y a otros parecerles lo esperado.

Quizás el Paul Feig más acertado fue el de La boda de mi mejor amiga, el punto más alto de su carrera, con una comedia divertidísima y unas interpretaciones muy sólidas. Después, desde Cuerpos especiales en adelante, su trayectoria fue perdiendo fuelle, con Un pequeño favor como su último gran éxito, gracias a Amazon Prime.

La clave de la película está en una relación de poder donde un ama de casa adinerada contrata a una asistenta porque ella no da abasto con todo. Bajo esa apariencia perfecta, nada es lo que parece, y la pobre chica que ha entrado en esta familia irá descubriendo, paralelamente al espectador, en qué está cimentada esa jaula de oro que representan los Winchester. Un punto de partida que tiene cierto interés, a pesar de una trama tan común que te va llevando por un relato con altibajos, coqueteando con diferentes géneros hasta llegar a la apoteosis final. Y por mi parte tengo que añadir toda la belleza que hay en imagen tanto en su elenco como en sus decorados, vestuarios e iluminación. Me puede gustar más o menos, pero eso es incontestable. Tanto como dejar la puerta abierta para hacer una secuela si funciona en taquilla.