‘Jone, a veces’: un relato genuino, lleno de sensibilidad

3 Butacas de 5

Se trata de otra ópera prima dirigida por una mujer, aquí Sara Fantova, si no contamos su (notable) proyecto codirigido con otros estudiantes de la afamada ESCAC, La hija de alguien. Para su primer largometraje en solitario, Fantova se centra en una historia más cercana a ella misma, ambientada en su Bilbao natal, pero no consigue del todo que esa historia tenga un mayor alcance. Para ello, debería percibirse como un relato más completo, sin renunciar a sus señas de identidad y su idiosincrasia (en este caso acentuada por el uso del euskera y el marco temporal, durante la semana grande de la ciudad), pero asumiendo los códigos (sean cuales sean) de una ficción total.

Es esta la crítica más clara que se le podría hacer a una película que no se siente como tal en todo momento, empezando por un prólogo unido al resto con escasa uniformidad, por tono y estilo. Estamos ante un drama familiar, impulsado por la enfermedad de un padre viudo al que tienen que cuidar sus dos hijas, sobre todo la mayor, si bien ésta, al mismo tiempo, tiene otras inquietudes vitales. 

La narración alterna con escasa armonía entre aquella vida familiar, en que se imponen más los deberes cotidianos, y esta vida más libre, de descubrimiento y evasión. De ahí el “a veces” del título, aunque ese calificativo no se corresponde exactamente con la dualidad narrativa, sino que es más difusa. La cinta es genuina, tiene sensibilidad, conmueve por momentos y tiene a actores bien dirigidos, pero le falta pericia cinematográfica para trascender hacia lo que pretende.

‘Súper agente HitPig!’: Animación a la antigua

3 Butacas de 5

“Súper agente HitPig!” parte de una premisa tan absurda como atractiva, un cerdo cazarrecompensas que termina aliado con un elefante fugitivo para detener a un científico loco. La historia avanza como un viaje lleno de caos, humor y acción, con un tono ligero que juega con la sátira y la aventura familiar.

No es solo una comedia de acción animada, sino una historia sobre amistad, trabajo en equipo y la familia que uno elige en el camino. El viaje del cerdo y el elefante recuerda que los lazos más fuertes no siempre vienen de la sangre, sino de las batallas compartidas y de aprender a confiar en alguien cuando todo parece perdido. Es una reflexión ligera pero efectiva sobre cómo hasta los más opuestos pueden convertirse en aliados de vida.

El guion funciona al estar presente el doble sentido en todo momento. Los adultos captamos los guiños con facilidad, mientras que los niños disfrutan de los chistes más evidentes. Hay un equilibrio en la comedia que la hace llevadera y nunca aburrida, con un ritmo acelerado que mantiene la atención de principio a fin.

El gran atractivo está en las voces en su versión original. Tener a Jason Sudeikis, Lilly Singh, Anitta, RuPaul y Andy Serkis en el mismo elenco es un golpe de efecto que eleva la propuesta.

El verdadero problema está en que la película se ve como si hubiera salido en 2008. La textura, los movimientos y el acabado de los personajes parecen rezagados frente a lo que esperamos de la animación actual. Con un nivel visual más cuidado, estaríamos hablando de una de las mejores cintas animadas del año. El diseño de personajes, aunque simpático, se siente algo genérico. Y al tratarse de una película tan dependiente de la estética, esto juega en su contra. Visualmente, es un producto débil, lo que deja la sensación de una oportunidad perdida.

Lo que sí sorprende es la banda sonora. El despliegue de canciones aporta un extra de energía y estilo. Cada tema musical potencia la narrativa y convierte varias secuencias en pequeños momentos memorables.

 “Súper agente Hitpig” es divertida, irreverente y con alma de comedia para toda la familia, pero no logra brillar al nivel que su historia y su casting prometen. La música y el humor sostienen lo que la animación no consigue. Es una película que entretiene, pero que pudo haber sido mucho más con un apartado visual a la altura de su ingenio.