‘Earwig y la Bruja’: el regreso de la magia Ghibli

3 Butacas de 5

Diez años después de La colina de las amapolas, Goro Miyazaki estrena en nuestro país Earwig y la bruja, el esperado nuevo film de la factoría Studio Ghibli y la primera incursión en la animación CGI por parte de la empresa nipona.

Muchos aficionados al anime japonés nos preguntábamos si este cambio de rumbo le sentaría bien a uno de los estudios de animación más prestigiosos e importantes del planeta Tierra, pues no olvidemos que desde que se pusiera en pie en los años sesenta, la compañía fundada por Hayao Miyazaki, Isao Takahata, Toshio Suzuki y Yasuyoshi Tokuma siempre había sido fiel a la animación tradicional, dejándonos obras que nunca olvidaremos los amantes de la animación en particular y el cine en general y que quedarán para la posteridad, tales como El viaje de Chihiro, Mi vecino Totoro o La tumba de las luciérnagas (quien escribe estas líneas también recomienda una joya no muy conocida pero sí muy imaginativa: Pompoko). Esa duda que nos reconcomía ahora halla su respuesta: No, el cambio de tercio no ha dejado un buen resultado; al menos no para el nivel que se le presupone a un estudio con tanta experiencia. Y no es que su apartado técnico chirríe estrepitosamente, más bien salva, en cierta medida, los muebles en comparación a lo que podría haber resultado si hubiese seguido el camino de los peores animes 3-D, aunque, y este es su gran inconveniente, tampoco ha seguido la senda de los mejores (hace pocos meses se estrenó Lupin III: The First y las comparaciones en términos de animación y detallismo dejarían en muy mal lugar a la cinta de Miyazaki). Así pues, podemos decir sin miedo a errar que Ghibli ha perdido gran parte de la profundidad que le caracterizaba a nivel visual, lo que dejará un mal sabor de boca a los fans del mítico sello.

Para seguir llenando el buzón de malas noticias para los aficionados, también hay que decir que a nivel argumental, Ghibli, igualmente, ha perdido profundidad (e imaginación) a nivel argumental. No sabemos si el material original, la novela de Diana Wynne Jones, dejaba un margen mayor para contar algo más interesante y menos monótono, pero el grueso de la cinta que nos ocupa nos deja la sensación de ser el prólogo de una película más ambiciosa, una película que siempre amenaza con llegar pero nunca hace acto de presencia. Si a esto le sumamos un desarrollo de personajes que deja bastante que desear, una estructura que deja en mal lugar al veterano Hayao Miyazaki (que aquí aparece en los créditos como planificador) y un guion muy conformista que, a pesar de su arrojo a la hora de huir de una narrativa más convencional (algo casi siempre plausible), no logra despertar el interés del espectador más experimentado en muchos tramos de la historia, nos queda un conjunto a medio camino en casi todas sus facetas.

Aun así, no todo es negativo en la nueva obra del director de Cuentos de Terramar, pues Earwig y la bruja nos presenta una protagonista que enternecerá al espectador más empático y unos personajes secundarios que, a pesar de tener una evolución un tanto abrupta, mantienen en pie la trama principal de una película que nos devuelve la magia marca de la casa y que convocará en las salas de cine a muchas familias que busquen pasar un rato ameno y agradable.

‘Chaos Walking’: Una aceptable idea de ciencia-ficción para adolescentes

2´5 Butacas de 5

Chaos Walking llega a la gran pantalla bajo la dirección de Doug Liman junto con productores con los que ya había trabajado en las mismas películas (Mr. Smith & Mrs. Smith, American Made), Andrew Mondshein en montaje (The Sixth Sense), Ben Seresin como fotógrafo ya reconocido en el mundo de la ciencia-ficción (World War Z, Godzilla vs. Kong) y a partir de un guion adaptado por Christopher Ford y Patrick Ness, sobre la novela The Knife of Never Letting Go, escrita por este último. La banda sonora, bastante funcional, es compuesta por Marco Beltrami (Logan, Ford vs. Ferrari) y Brandon Roberts.

Los dos pilares centrales de la película son Tom Holland (Spiderman: Homecoming, Avengers: Infinity War) y Daisy Ridley (última trilogía de Star Wars), dos figuras de las que se habla mucho últimamente. La tan aclamada presencia de estos dos actores en el cine hollywoodiense del último lustro provocará, sin duda, que la película funcione bien en el público joven. Además, no podemos dejar atrás la presencia de Mads Mikkelsen en un básico y tradicional papel de villano en la historia.

Chaos Walking es una película que parece preparada desde el principio con este fin; desde el comienzo podemos augurar que es la típica película salida de una trilogía de libros con un/a joven adolescente de protagonista que lucha por sobrevivir en una futura distopía, pero, dejándonos llevar, la idea que plantea es curiosa cuanto menos. Una colonia de humanos ocupa un planeta en el siglo XXIII cuya atmósfera provoca que el género masculino (solo en seres “inteligentes”) vea proyectado y escuchado todo lo que ocurre en su cabeza. Esto a veces pone deja ver un recurso muy eficaz, pero no puede sostener una película de dos horas.

El texto en bruto de Ness es original, bastante llevadero y por consiguiente disfrutable. Es ciencia-ficción sencilla, sin complicaciones o quebraderos de cabeza. No obstante, el texto en “neto”, no termina de funcionar del todo.

La película comienza con buen ritmo, avanza bien durante la primera media hora y engancha, el espectador solo espera ver qué secretos nos tiene guardados este nuevo mundo, pero, sin saber realmente qué falla, no parece evolucionar mucho más, y entra en una cierta monotonía cuya trama central no termina de despertar (sin destacar los “reshoots” y problemas con la producción).

Esta historia plantea una ardua tarea de adaptación en un género de películas que exige mucho más dinamismo y nervio narrativo; todas estas nuevas historias caminan sobre una cuerda floja que las pone en peligro de caer en el aburrimiento.

Aunque tiene serias dificultades para ser un gran filme, es francamente entretenida y cuenta con todas las papeletas de convertirse en un buen producto.