‘Monster Hunter’: Monstruos a ritmo de sintetizadores

3 Butacas de 5

A lo largo de los últimos años se ha hecho patente que las adaptaciones de las experiencias jugables a la gran pantalla, por norma general, acaban lastradas por la ausencia de un “controlador” que tome las decisiones por los personajes. De hecho, quizás la única vía de escape vista hasta ahora fue la de Tomb Raider, en la que Roar Uthaug (director de la estupenda La Ola) viraba para, al mismo tiempo que homenajeaba la historia característica de los videojuegos de Square Enix, llevarse la historia al territorio de las aventuras de corte más clásico.

En Monster Hunter, última cinta de Paul W.S Anderson, no ocurre lo mismo. En este caso, la historia se fundamenta en la dualidad de mundos y el más allá. El punto argumental del filme no podría ser más simple: por causas del azar un grupo de soldados es transportado del mundo real al ficticio, en el que Artemis (Milla Jovovich) y su pelotón tendrán que ingeniárselas para sobrevivir en un entorno repleto de monstruos.

Despachados los puntos argumentales básicos de la cinta en los primeros minutos, a lo largo del metraje restante el director se limita a tratar de trasladar a la pantalla -con más o menos éxito a diferentes niveles- lo que entiende como una experiencia de juego. Para ello se vale de recursos como una puesta en escena rápida y abarrotada de cortes -especialmente en las escenas de acción entre humanos- que, en lugar de contextualizar e impresionar, no hacen más que perder. Así mismo, son habituales los planos de corte más “jugable” que, si bien no molestan, tampoco aportan.

También adopta el formato propio de las consolas en el aspecto narrativo, aportando la novedad de que en lugar de componerse de una serie de “pantallas” con distintos niveles, apuesta por dar dos terceras partes del metraje a un único enemigo, de forma que prácticamente la primera hora de cinta es una preparación para lo que, a posteriori, se desarrollará. Por tanto, al no estar la película abarrotada de monstruos como cabría esperar, sus apariciones funcionan tanto a nivel espectáculo como narrativo. Y la apuesta funciona aún más si tenemos en cuenta que la mayor parte del filme está carente de diálogos, pues los dos personajes principales hablan idiomas diferentes y la comunicación se reduce a la manifestación de los instintos primarios en un mundo deshabitado: el hambre y la sed.

En conclusión, la cinta juega dos cartas que la separan del blockbuster tradicional y, sin duda, de una adaptación de un videojuego: prescindir de “niveles” y de personajes, quedando un entretenimiento sólido al que, sin embargo, le hubiese venido en gracia estar dotado del sentido tradicional de las aventuras, aprovechando al límite su mundo y mitología (prácticamente la totalidad de la cinta se desarrolla en un árido desierto), así como potenciando la camaradería entre compañeros (aparecen, pero quizás demasiado tarde).

‘Mía y Moi’, ópera prima de Borja de la Vega, en el D´A Film Festival

Protagonizada por Bruna Cusí,  Ricardo Gómez,  Eneko Sagardoy y Joe Manjón, es la única película española en TALENTS, la sección oficial a competición del festival.

El largometraje se estrena en salas el próximo 21 de mayo.

MÍA Y MOI, de Borja de la Vega, tendrá su estreno mundial en el D’A FIlm Festival, el Festival de Cine de Autor de Barcelona. Competirá en la sección oficial, Talents, siendo la única película española a concurso en esta edición.  

El 21 de mayo se estrena en cines este drama protagonizado por cuatro de los mejores intérpretes del cine español: los ganadores del Goya Bruna Cusí (Estiu 1993, Incerta Glòria) y Eneko Sagardoy (Handía, Patria); Ricardo Gómez (1898. Los últimos de Filipinas, Cuéntame) y el actor de origen galés Joe Manjón (La Virgen de Agosto). 

MÍA Y MOI es una producción de Paciencia y Barajar, Toned Media y FTFcam y supone el debut en la dirección de Borja de la Vega, representante de actores en la agencia Kuranda.

SINOPSIS

Tras perder a su madre, Mía y Moi se refugian en una destartalada casa familiar, en el campo, en mitad de la nada. Con ellos, Biel, el novio de Moi. 

Juntos los tres, tratan de descansar y sanar las heridas. Sobre todo en el caso de Moi, que se recupera de una fuerte crisis nerviosa. Son días de recuperar recuerdos familiares, algunos dolorosos, de reencontrarse, de vivir sin prisa. 

La llegada de Mikel, el novio de Mía, alterará la convivencia y perturbará de distinta manera a cada uno de los habitantes de la casa. La tensión va creciendo hasta que estalla en un acto de violencia de consecuencias irreversibles.

NOTAS DEL DIRECTOR

“Sin duda la familia es el tema central de la película, más concretamente la herencia familiar. La casa destartalada donde viven es un símbolo perfecto de la herencia vital que Mía y Moi han recibido de sus padres. Crecer en una familia en la que el padre abusaba de forma constante de su madre ha marcado a los dos hermanos. ¿Cómo ha afrontado cada uno de ellos esta realidad? ¿Cómo ha definido sus personalidades tan distintas?”, comenta de la Vega.

“Cuatro personajes aislados dan lugar a tantas combinaciones como personas hay en la casa. La obsesión de Mikel con el hermano de su novia, la amistad naciente de Biel y Mikel, excluidos del círculo fraternal, el odio de Moi hacia Mikel… sentimientos que subyacen y amenazan con salir a la superficie”, concluye.

Mía y Moi es el primer largometraje escrito y dirigido por Borja de la Vega, representante de actores en Kuranda desde 2013, agencia que dirige junto a su fundadora Katrina Bayonas desde hace 6 años. 

Antes de dedicarse a la representación, trabajó durante casi 10 años en el sector de la distribución cinematográfica, concretamente en los departamentos de marketing de Fox y Universal. 

En su faceta como creador, fue guionista y director, junto a Carlos del Hoyo, de la webserie Diarios de la Webcam, adquirida por Antena 3 y emitida por televisión en el canal Neox. Su siguiente proyecto, ya en solitario como guionista y director, fue la webserie 60m2, un drama naturalista sobre un complicado triángulo amoroso. 

En 2017 debutó como autor y director teatral con la obra Amor de niños, representada en la sala Intemperie Teatro de Madrid y protagonizada por Andrea Guasch y Joe Manjón. MÍA Y MOI es su primera película.