Aitana Sánchez-Gijón y Miguel Ángel Muñoz presentarán la edición número 26 de los Premios José María Forqué

La gala tendrá lugar el 16 de enero en IFEMA Palacio Municipal de Madrid.

Los intérpretes Aitana Sánchez-Gijón y Miguel Ángel Muñoz serán los conductores de la gala de la 26 edición de los Premios José María Forqué. Estos dos profesionales de prestigio dentro de la industria audiovisual han participado en innumerables títulos tanto en cine como en televisión y asumen ahora el timón de esta ceremonia que se desarrollará el próximo 16 de enero en IFEMA Palacio Municipal de Madrid.

Una cita presencial donde además de reconocer las películas y trabajos más importantes del último curso en el cine español e iberoamericano, también entregarán galardones a las series de ficción nacional. Un total de tres nuevas categorías que se suman a las siete ya existentes y amplían así la dotación económica global de los Premios hasta los 63.000 euros.

La dupla formada por Aitana y Miguel Ángel se pone al frente por primera vez de esta gala que marca el inicio de la temporada de premios en España. “Es un orgullo y un gran reto. Es un año difícil para el sector y en nosotros recae la responsabilidad de esta primera gala que busca apoyar a todos sus profesionales”, afirma la ganadora de una Concha de Plata a la mejor actriz en el Festival de San Sebastián. “Nos conocemos desde hace tiempo y estamos seguros de que esa complicidad será una de las claves para conectar con el espectador, tanto en sus casas como en el patio de butacas” añade el protagonista de cintas como la multipremiada El crack cero; Miguel Ángel conoce además los galardones desde dentro ya que ha participado de forma activa en diversas ocasiones, incluso entregando alguno de los trofeos.

La velada organizada por EGEDA encumbrará a Adú, Akelarre, La boda de Rosa o Las niñas como Mejor Largometraje de Ficción. Por su parte, en el apartado de series que es la gran novedad de esta edición, las aspirantes a la principal categoría son Antidisturbios, La casa de papel, Patria y Veneno.

El único premio ya confirmado será la Medalla de Oro que recibirán conjuntamente Fernando Colomo y Beatriz de la Gándara por sus más de 25 años de trabajo conjunto. Una labor donde destaca su apuesta por óperas primas de grandes nombres de la cinematografía española como Mariano Barroso, Icíar Bollaín o Inés París y Daniela Fejerman; pero también por el peso dentro de la propia filmografía de Colomo. La filmografía de este director, guionista, productor e incluso actor, atesora más de una treintena de largometrajes como Rosa Rosae, Alegro ma non troppo, El efecto mariposa, Los años bárbaros, Al sur de Granada o Bajarse al moro donde aparece la propia Aitana Sánchez-Gijón, en uno de los primeros papeles de su carrera.

DOS ESTRELLAS DE LA PANTALLA

Aitana Sánchez Gijón es uno de los nombres más destacados de la cultura española. Reconocida con la Medalla de Oro por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España (institución de la que fue la primera mujer en acceder a su presidencia), esta actriz ha conseguido conquistar el cine, la televisión y el teatro. Su talento ha quedado plasmado en títulos icónicos del cine español como Boca a boca, Volaverunt, El pájaro de la felicidad o Celos, así como producciones internacionales como Un paseo por las nubes (junto a Keanu Reeves), El Maquinista (con Christian Bale), Love Walked in (de Juan José Campanella) o Parlami d’amore (de Silvio Muccino). En la pequeña pantalla, Aitana cuenta igualmente con éxitos de crítica y público como la adaptación de La Regenta, Velvet o su más reciente aparición en Estoy vivo. Sus incursiones en el teatro le han reportado múltiples premios como el CERES, el Fotogramas de Plata, el Valle-Inclán o el MAX de las Artes Escénicas, entre otros.

Miguel Ángel Muñoz por su parte, cuenta con una trayectoria de más de 25 años desde su debut en la gran pantalla con El palomo cojo de Jaime de Armiñan, junto a actores de la talla de Francisco Rabal y Carmen Maura. José Luis Garci, Javier Fesser, Gracia Querejeta o Isabel Coixet son otros de los realizadores que ha tenido tras la cámara. Una carrera que le ha llevado a trabajar a ambos lados del Atlántico junto a estrellas de Hollywood como Sharon Stone o Andy García. En televisión, el intérprete se ha convertido en una apuesta segura de éxito con títulos como el fenómeno mediático Un paso adelante, El síndrome de Ulises, Sin identidad, Capadocia o más recientemente Presunto culpable, galardonada en el Festival Internacional de Shanghai. Actualmente, el madrileño se encuentra sumergido en diversos proyectos: acaba de finalizar su opera prima como director (el documental 100 días con la Tata), está al frente del programa de TVE Como sapiens y rueda en estos momentos la comedia Dos vacas y una burra, la ópera prima de Jesús del Cerro.

Después de veinticinco ediciones, Los Forqué se han consolidado como uno de los premios cinematográficos más prestigiosos de la industria del cine español, por ello y en un contexto incierto, su celebración tiene un gran peso estratégico y reivindicativo. Una muestra de apoyo al sector cultural que desde el inicio de la pandemia ha venido demostrando su compromiso con la seguridad de todos sus espectadores.  

EGEDA es la entidad sin ánimo de lucro para la gestión de derechos de los productores audiovisuales. Creó estos galardones en 1996 con el objetivo de difundir la importancia de la industria audiovisual y cinematográfica española, impulsar la figura del productor y premiar cada año a las mejores producciones españolas por sus valores técnicos y artísticos.

El Premio Cinematográfico José María Forqué 2020 está organizado por EGEDA con la participación del Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad de Madrid y RTVE, y cuenta con la colaboración del Ministerio de Cultura y Deporte y otros patrocinadores como Mercedes Benz, FIPCA y FlixOlé.

‘Los Croods: Una nueva Era’: Menos cavernícolas que nunca

3 Butacas de 5

Los cavernícolas favoritos del público, con el permiso de los Picapiedra, vuelven a la gran pantalla siete años después de su primera entrega. Se prevé que esta película reciba un caluroso abrazo del público por el buen regusto que nos dejó en el corazón la primera parte, pero, sin querer adelantar nada, solo recordar que “segundas partes nunca fueron buenas”.

En esta segunda parte, seguimos de la mano de la familia protagonista en busca de un nuevo lugar para vivir, el ya apodado “el mañana”. Por fin, y de casualidad, encuentran un lugar seguro al que llamar hogar, pero lo que no saben es que ese idílico paraíso, lleno de comida fácil y a salvo de los depredadores, ya está habitado y, lo que es peor, va misteriosamente unido a una norma inquebrantable.

El punto fuerte es, de manera abrumadora, su animación. Sin duda, el dinamismo que ofrece la película es soberbio y la vorágine de buena acción te absorbe sin que lo notes. El buen humor y la suavidad argumental encajan de maravilla en esta película llena de detallismo, expresividad y mucha acción prehistórica. Una delicia para el público seguidor de la animación.

Aunque las comparaciones son odiosas, es imposible no rememorar la primera cinta durante el film. Y es que, si bien The Croods fue una película a todas luces adulta, The Croods: Una nueva era se aleja de su faceta inicial para acercarse a un público más juvenil. Los personajes complejos, que creaban una empatía total con el espectador, se convierten en un estereotipo de cavernícolas torpes con superfuerza. El gran despliegue de gags multicolor y situaciones de humor, aunque realmente divertido, eclipsan a los cavernícolas que habíamos conocido. La historia de supervivencia, donde vemos a personajes muy humanos, llenos de miedo, dudas y esperanzas, a veces violentos e irracionales, queda relegada a una narrativa dónde ni hay peligro ni hay un conflicto realmente profundo.

Incluso el uso tan inteligente del entorno y los animales que ya conocíamos, un mundo lleno de peligros que pasaba del color al gris en un segundo, con una inventiva de animales prehistóricos enorme, queda relegada a un entorno tutifruti extremadamente colorido y suave dónde, incluso en el climax, se pierde la sensación de peligro.

En conclusión, The Croods 2 es una continuación lógica de su predecesora y, aunque la balanza se haya decantado hacia un público más juvenil, ablandando la dureza y profundidad de la trama inicial, sigue siendo un estallido de diversión. Una película llena de buen humor y estupenda animación que nos deja ganas de una tercera parte que cierre el circulo. Sin duda se trata de una muy agradable sorpresa en un año lleno de decepciones.