Abierto el plazo de inscripción para la cuarta edición de ‘Rondando Páginas, los libros van a las pantallas’

La convocatoria está abierta a editoriales, autores o agentes que cuenten con los derechos de adaptación de la obra.

Un comité de expertos evaluará y seleccionará las obras registradas que se presentarán públicamente en la cuarta edición de “Rodando páginas, los libros van a las pantallas” cuya celebración será en marzo de 2021. 

El evento está organizado por AMA y FGEE con el apoyo de la Comunidad de Madrid. 

Hasta el próximo 18 de enero a las 15:00 horas permanecerá abierta la convocatoria de inscripción para la cuarta edición de “Rodando páginas, los libros van a las pantallas”. Este evento anual, que edición a edición cada vez toma más relevancia y crecimiento, se ha convertido en una cita imprescindible y de referencia para productores y editores. Su finalidad es lograr sinergias entre el sector audiovisual y el editorial fomentando la posibilidad de adaptación de las obras literarias a las distintas pantallas. 

Las inscripciones de aquellas obras literarias con potencial para ser adaptadas están abiertas a editoriales, autores o agentes que cuenten con los derechos de adaptación de la obra. Para ello se completaráun formulario que solicita: información general de la obra, pitch de venta, género y sinopsis, época y lugar, resumen detallado, personajes y enlace a la obra total o parcial e información de contacto. También será necesaria una justificación del pago de 20 euros, más impuestos (26,61€), por los gastos de inscripción.   

Todas las obras registradas serán evaluadas por un comité de expertos del sector audiovisual que valorará su potencial de adaptación al sector audiovisual. Entre ellas se hará pública la selección final, cuyos autores, editores o agentes literarios,  presentarán públicamente sus obras en la cuarta edición de “Rodando páginas, los libros van a las pantallas”, que tendrá lugar en marzo de 2021. 

En pasadas ediciones, además de varias obras que están en un avanzado estado de negociación, se han cerrado hasta el momento seis acuerdos de adaptación de las siguientes obras seleccionadas: Tea Rooms, mujeres obreras de Luis Carnés; Lamia de Rayco Pulido, Premio Nacional de Cómic, Una madre de Alejandro Palomas; Superpatata, cómic infantil de Artur Laperla y Feliz final de Isaac Rosa.

En este evento anual, que el próximo año celebrará su cuarta edición, los asistentes podrán encontrarse tanto a editores y agentes literarios que busquen nuevas vías de explotación de sus obras como a productores audiovisuales, televisiones y plataformas interesados en nuevos contenidos e ideas para sus proyectos. También servirá de punto de conexión para que las editoriales presenten en reuniones individuales sus catálogos a productores y televisiones.

Está organizado por la Asociación Madrileña Audiovisual (AMA) y la Federación de Gremios de Editores de Españas (FGEE). Además cuenta con el apoyo de la Comunidad de Madrid.

Sobre “Rodando páginas, los libros van a las pantallas”
La iniciativa nació en 2018 con el fin de estimular la creación audiovisual y cinematográfica a través de la adaptación de obras literarias. Un encuentro anual donde fomentar la sinergia natural entre las industrias audiovisual y editorial. Un espacio donde promocionar que los cuentos, los tebeos y los libros tengan la posibilidad de adaptarse al lenguaje audiovisual y llevarse a las distintas pantallas.

En definitiva, “Rodando páginas, los libros van a las pantallas” se concibe como la cita anual donde los editores y agentes literarios que busquen nuevas vías de explotación e ingresos para sus obras puedan encontrarse con aquellos productores audiovisuales, televisiones o plataformas a la búsqueda de nuevos contenidos e ideas para sus proyectos. 

‘La madre del Blues’: acordes de una gran despedida

4´5 Butacas de 5

Si te dijeran el año pasado todo lo que iba a ocurrir en 2020, posiblemente te echaras a reír, temblar o te encerrarías en una habitación para siempre. Desde luego el año que llevamos es bastante deprimente no solo por la pandemia que azota al mundo, sino por las despedidas de multitud de rostros famosos, entre ellos un actor como Chadwick Boseman al que la vida se lo llevó demasiado pronto.

La Madre del Blues es la última película del intérprete antes de que falleciera de un terrible cáncer que incluso padeciéndolo seguía trabajando en lo que más amaba: el cine. Dirigida por George C. Woffe, asistimos a un largometraje casi teatral en el que sus interpretes son la gran orquesta de la película, que la mantiene con todo el ritmo necesario y en la que Chadwick Boseman es la Clave de Sol del pentagrama cinematográfico en el film.

Una historia que pese a su sencillo aspecto tiene muchísimas connotaciones de la época en la que se sitúa. Capas de sus personajes que se van abriendo a medida que avanzan los diálogos de un film que transcurre en tres simples escenarios: la calle, el local de ensayo y un sótano en el que los músicos preparan el repertorio de canciones que tocarán con Ma Rainey (Viola Davis).

Esta es la película que abarca los comienzos del Blues, las voces que cautivaron a millones de personas por su solemnidad, fuerza y furia. Las que arremetían contra los insultos racistas que se vertían contra las personas de color, con comentarios xenófobos con la sociedad y por supuesto de las injusticias sociales. Una época en la que cantar hacía que se mantuviera la esperanza porque los tiempos cambiaran y en la que Ma Rainey era una de las voces de más éxito.

Hablamos de un periodo de la migración africana entre los años 20 y 30 del sur al norte industrial donde se comenzaron a producir cambios en los hábitos sociales y en la música. MA Rainey era un símbolo por aquella época, y en un pequeño local de una discográfica se espera la llegada de la gran cantante con su banda. Chadwick Boseman da vida al trompetista que acompaña a la banda, un papel en el que derrocha energía, pasión y una calidad interpretativa con la que más de uno se lamentará ante la vida porque se lo haya llevado tan pronto. Estamos ante una de las nominaciones fijas de los grandes Premios de la Academia de Hollywood del próximo año por todo el ejercicio actoral que hace el intérprete.

De la misma manera Viola Davis está formidable. La actriz es una diosa cantando cada una de las canciones MA Rainey, derrochando carácter, fuerza y una pasión que también la empuja a una más que posible nominación.

Los temas de la película no solamente tratan la diferencia de clases, aspectos raciales, también el propio ego de los músicos por querer más protagonismo todavía. Un largometraje que llega a Netflix con toda la fuerza del Blues y que es el propio homenaje que Chadwick Boseman le hace al cine y al amor por la interpretación.