'La madre del Blues': acordes de una gran despedida

'La madre del Blues': acordes de una gran despedida

4´5 Butacas de 5

Si te dijeran el año pasado todo lo que iba a ocurrir en 2020, posiblemente te echaras a reír, temblar o te encerrarías en una habitación para siempre. Desde luego el año que llevamos es bastante deprimente no solo por la pandemia que azota al mundo, sino por las despedidas de multitud de rostros famosos, entre ellos un actor como Chadwick Boseman al que la vida se lo llevó demasiado pronto.

La Madre del Blues es la última película del intérprete antes de que falleciera de un terrible cáncer que incluso padeciéndolo seguía trabajando en lo que más amaba: el cine. Dirigida por George C. Woffe, asistimos a un largometraje casi teatral en el que sus interpretes son la gran orquesta de la película, que la mantiene con todo el ritmo necesario y en la que Chadwick Boseman es la Clave de Sol del pentagrama cinematográfico en el film.

Una historia que pese a su sencillo aspecto tiene muchísimas connotaciones de la época en la que se sitúa. Capas de sus personajes que se van abriendo a medida que avanzan los diálogos de un film que transcurre en tres simples escenarios: la calle, el local de ensayo y un sótano en el que los músicos preparan el repertorio de canciones que tocarán con Ma Rainey (Viola Davis).

Esta es la película que abarca los comienzos del Blues, las voces que cautivaron a millones de personas por su solemnidad, fuerza y furia. Las que arremetían contra los insultos racistas que se vertían contra las personas de color, con comentarios xenófobos con la sociedad y por supuesto de las injusticias sociales. Una época en la que cantar hacía que se mantuviera la esperanza porque los tiempos cambiaran y en la que Ma Rainey era una de las voces de más éxito.

Hablamos de un periodo de la migración africana entre los años 20 y 30 del sur al norte industrial donde se comenzaron a producir cambios en los hábitos sociales y en la música. MA Rainey era un símbolo por aquella época, y en un pequeño local de una discográfica se espera la llegada de la gran cantante con su banda. Chadwick Boseman da vida al trompetista que acompaña a la banda, un papel en el que derrocha energía, pasión y una calidad interpretativa con la que más de uno se lamentará ante la vida porque se lo haya llevado tan pronto. Estamos ante una de las nominaciones fijas de los grandes Premios de la Academia de Hollywood del próximo año por todo el ejercicio actoral que hace el intérprete.

De la misma manera Viola Davis está formidable. La actriz es una diosa cantando cada una de las canciones MA Rainey, derrochando carácter, fuerza y una pasión que también la empuja a una más que posible nominación.

Los temas de la película no solamente tratan la diferencia de clases, aspectos raciales, también el propio ego de los músicos por querer más protagonismo todavía. Un largometraje que llega a Netflix con toda la fuerza del Blues y que es el propio homenaje que Chadwick Boseman le hace al cine y al amor por la interpretación.