Luca Guadagnino presidirá el jurado oficial de la 68 edición del Festival de San Sebastián

Acompañarán al cineasta italiano Marisa Fernández Armenteros, Michel Franco y Lena Mossum.

‘The World to Come’ y ‘Nomadland’ cierran el listado de Perlak.

El cineasta italiano Luca Guadagnino será el presidente del jurado de la Sección Oficial de la 68 edición del Festival de San Sebastián. El realizador, que presentará fuera de concurso el estreno mundial de la serie We Are Who We Are, estará acompañado de la productora española Marisa Fernández Armenteros, del cineasta mexicano Michel Franco y de la directora de vestuario sueca Lena Mossum. El Festival anunciará próximamente quién ejercerá de quinto miembro del jurado de la Sección Oficial.

Luca Guadagnino (Palermo, Italia. 1971) es director, guionista, productor y emprendedor artístico. En 1999 debutó en la dirección con The Protagonists (1999), presentada en la Mostra de Venecia, a la que siguieron Melissa P (2005), Io sono l´amore (Yo soy el amor, 2009) –nominada al Oscar al Mejor Vestuario y al Globo de Oro y al BAFTA a la Mejor Película Extranjera– y A Bigger Splash (Cegados por el sol, 2015), con la que compitió en Venecia. En 2017 obtuvo su mayor éxito con Call Me by Your Name, que ganó el Oscar al Mejor Guión Adaptado y fue nominada a Mejor Película, y al año siguiente dirigió el remake de Suspiria, el clásico de Dario Argento. We Are Who We Are, su primera incursión en la ficción televisiva, es una serie de ocho episodios para HBO-SKY.

En el resto de secciones también hay algunos jurados con miembros aún por confirmar.

Jurado Sección Oficial
Jurado Premio Kutxabank-New Directors
Jurado Premio Horizontes
Jurado Premio Zabaltegi-Tabakalera
Jurado Premio Irizar al Cine Vasco
Jurado Nest
Jurado Foro de Coproducción Europa – América Latina
PERLAK

‘The World to Come’ y ‘Nomadland’

Además, dos películas procedentes de la Mostra de Venecia, Nomadland y The World to Come, completarán el listado de Perlak, la sección que reúne obras aclamadas y/o premiadas en otros festivales internacionales. En este caso, será la audiencia la que ejerza de jurado al votar su largometraje favorito de entre los diez que optan al Premio del Público Ciudad de Donostia / San Sebastián, que incluye dos galardones: uno a la mejor película (50.000 euros) y otro al mejor filme europeo (20.000 euros).

Nomadland es obra de la directora y guionista china-estadounidense Chloé Zhao (Zhao Ting, 1982), autora de Songs My Brothers Taught Me (2015) y The Rider (2017), ganadora de la Quincena de Realizadores. Protagonizado y producido por la actriz Frances McDormand, el tercer trabajo de Zhao es la adaptación del libro homónimo de la periodista Jessica Bruder, que investigó el fenómeno de las personas que viajan por EEUU como nómadas en busca de empleo.

Por su parte, Mona Fastvold (Oslo, 1981), directora noruega afincada en Nueva York que debutó con The Sleepwalker (2014), clausurará Perlak fuera de concurso con su segundo largometraje, que también aspira al León de Oro de Venecia e incluye en su elenco a Katherine Waterston, Vanessa Kirby, Christopher Abbott y Casey Affleck, que ejerce también de productor. The World to Come es un drama ambientado en pleno siglo XIX en algún lugar de la frontera de la costa este americana, donde dos parejas vecinas luchan contra la adversidad y el aislamiento en un paisaje hermoso y difícil.

Los otros nueve títulos ya anunciados de Perlak serán Wife of a Spy (La mujer del espía), la película inaugural de Kiyoshi Kurosawa; ADN / DNA, de Maïwenn; El agente topo / The Mole Agent, de Maite Alberdi; Herself, de Phyllida Lloyd; Miss Marx, de Susanna Nicchiarelli; Nam-mae wui Yeo-reum-bam / Moving On, de Yoon Dan-bi; Never Rarely Sometimes Always (Nunca, casi, nunca, a veces, siempre), de Eliza Hittman; Nuevo orden / New Order, de Michel Franco; y The Father (El padre), de Florian Zeller.

 

‘After. En mil Pedazos’: Luces y Sombras

2´5 Butacas de 5

Tan sólo un año después del estreno de After. Aquí empieza todo(Jenny Gage, 2019),adaptación al cine del best-seller literario de Anna Todd, llega a nuestras pantallas su secuela: After.En mil pedazos (Roger Kumble, 2020) para seguir deleitando a los numerosos fans de la saga.

Las primeras palabras que escuchamos en esta segunda entrega, en boca de Hardin, el protagonista masculino del film, reconocen algo que ya quedó constatado en su predecesora: esta historia ya ha sido contada mil veces. Y es que el relato romántico de estos dos jóvenes que sufren por amor no es nada nuevo: chica que, harta de su controladora pareja, se enamora del rebelde del instituto (en este caso, la universidad), y chico que va de duro pero que tiene un corazón más frágil de lo que le gustaría reconocer (la trama de un pasado trágico y traumático no puede faltar). A esta manida historia se le sumaban en la primera película todos los clichés propios del drama romántico adolescente heredados del material primigenio, lo que es, sin lugar a dudas, un arma de doble filo: por un lado, se asegura encandilar al amante de este tipo de cintas; por otro, deja un sabor amargo a quien desea ver algo novedoso en un subgénero explotado hasta la extenuación en la literatura y el cine recientes.

 En esta secuela, el panorama no cambia mucho, pues, aunque la historia pretenda avanzar por vericuetos menos transitados, las reminiscencias a series como Crepúsculo o Cincuenta sombras de Grey (sobre todo a esta; sus múltiples escenas eróticas, poco explícitas y menos necesarias para el devenir del relato, así lo demuestran) son más que patentes. Asimismo, el triángulo amoroso que aquí se forja, los conflictos familiares de Hardin y los problemas laborales de Tessa (el otro miembro de la pareja protagonista), sumados a las disyuntivas amorosas que agolpan a los jóvenes personajes, evidencian que esta película nos va a sorprender poco o nada. La poca trayectoria y la pobre construcción del personaje de Dylan Sprouse, el compañero de trabajo de Tessa que promete amenazar la relación entre esta y Hardin en futuras entregas, tampoco ayuda a que esperemos grandes avances en esta historia de amor, al menos en esta entrega de la saga.

Lo que sí supone un avance es el salto de madurez que constituye la película que nos atañe. En el ámbito argumental, tenemos el crecimiento, tanto personal como profesional, de la pareja protagonista, sobre todo de Tessa. Aunque las dudas sigan ahí y su relación con Hardin permanezca en un estado de convulsión constante, la inocencia que transmitía ha dejado paso a la autoconsciencia, la rebeldía que en la primera parte monopolizaba su pareja y el desenfreno, lo que nos dejará diversas escenas tórridas que patentizan el nuevo cariz, algo más adulto, que ha tomado este nuevo capítulo. Esto nos invita a hablar sobre el otro aspecto en el que ha avanzado esta nueva película con respecto a su antecesora. Y es que el cambio en la dirección le ha sentado muy bien a After.We collided. Si formalmente, After.Aquí empieza todo se diferenciaba, en el mejor sentido, de la mayoría de romances adolescentes procedentes del Hollywood más reciente, En mil pedazos no sólo se conforma con consolidar su calidad técnica, sino que da un paso adelante y demuestra un sentido de la estética algo más ambicioso. Una pena que el cambio de guionista (Mario Celaya, que escribe el guion junto a la propia Anna Todd, toma el relevo de Jenny Gage) no impida que en este film nos encontremos una estructura caótica, unas decisiones argumentales difíciles de sustentar y una construcción de personajes secundarios que navegan entre la dejadez y la inexistencia. Aun así, sabe dejar cabos sueltos en los momentos propicios para dejarnos con ganas de ver la siguiente entrega.

En conclusión, After.En mil pedazos es un film que, en ciertos aspectos, mejora a su predecesora y que convencerá a los fans del drama romántico juvenil menos exigentes; no tanto a quien busque una historia narrativamente original y estructuralmente bien cohesionada.