‘L´Ofrena’: El dolor de la culpa

3´5 Butacas de 5

Hay historias de amor que marcan la vida de todos nosotros. Sobre todo, aquellas que quedan en los recuerdos de la adolescencia. Las primeras miradas, las canciones en la playa, el último paseo antes de dormir. Momentos que quedan guardados a flor de piel en nuestro corazón.

L´Ofrena es el regalo en forma de película que Ventura Durall hace a nuestras vivencias. Una película llena de dolor, sufrimiento, culpa, perdón, pasión y la locura de dos seres destinados a curar sus almas, a perdonarse, entenderse y amarse. La película transcurre a través de dos vidas, la de Rita y Violeta. La primera, interpretada de manera brillante por Verónica Echegui es la de una mujer tocada por el dolor familiar que ha tratado de llevar a cabo su vida a través del placer, quizás la única manera de controlar un sufrimiento que la ha llevado al borde la locura.

Por otro lado, Violeta, con una maravillosa Anna Alarcón y en la que sus silencios y miradas controlan el sufrimiento interno que lleva padeciendo desde que su amor de verano Jan, decidió abandonarla sin motivo aparente. Años después, Jan aparece y tratará de recuperar a Violeta.

Ventura Durall dirige una película llena por algunos momentos de erotismo, del tórrido dolor del amor perdido, y del deseo de que los amantes se vuelvan a reencontrar. Un largometraje lleno de delirio, pasión y la ternura de un Alex Brendemühl que vuelve a demostrar con su presencia el excelente actor que es.

Un film que se arriesga a contar una historia sencilla en la forma pero con más complejidad sentimental y psicológica de lo que parece. Cada personaje posee capas tan diferentes que Ventura Durall pinta con suma delicadeza. Retazos de adolescencia con el tiempo actual de la madurez, una película muy personal en la que no cualquier espectador conectará, pero el que lo haga sentirá el duro tacto de la vida y el amor.

‘Un Mundo Normal’: Nadie es como todo el mundo

4´5 Butacas de 5

Escrita y dirigida por Achero Mañas (Noviembre, El Bola), nos encontramos ante una historia que nos habla de la muerte. Pero la muerte tratada como un hecho natural e inevitable que cada persona puede afrontar de maneras distintas.

Ernesto, interpretado por Ernesto Alterio (Ventajas de Viajar en Tren, Lo dejo cuando quiera) y su hija Chloe (Gala Amyach) viven juntos un recorrido hacia la aceptación de la muerte y el lugar que ocupa en nuestras vidas. 3

Como en las demás películas de Mañas, se hace un uso brillante del montaje en algunas de las secuencias clave, donde te muestra varios escenarios a la vez, favoreciendo la diversidad de los personajes que pueblan la historia y la llenan de matices que nos hacen ver todas las tonalidades de grises que hay entre lo blanco y lo negro. Personajes conformados por un reparto con Magüi Mira, Ruth Díaz o Pau Durà.

Un cariño palpable y dedicación cinematográfica firman un relato donde el optimismo y la espontaneidad son elementos clave para su desarrollo; un desarrollo que lleva al espectador a poder mirar la vida y su final de una manera más amable.

Si bien sus personajes no son figuras intachables, al menos son realistas hasta cierto punto, por lo menos más humanos: cometen errores y afectan positiva y negativamente a los demás incluso cuando no quieren, como hacemos todos fuera de las salas de cine.

Es, al fin y al cabo, una película que busca superar el tratamiento alejado de la muerte, que hace oscilar entre un humor un tanto ácido y el drama sin dejar que nos hundamos en uno o en otro; permitiendo nuestro propio espacio para asimilar la realidad.

Un viaje maravilloso por la vida que nos trae de vuelta al gran Achero Mañas.