Hace treinta años, un psicópata dio caza a un vigilante nocturno y a su mujer. Ahora, todo vuelve al punto de partida con fichas renovadas. Vigilante Nocturno: Demonios Heredados llega a la cartelera para recordar a los espectadores que todo se hereda, lo bueno y lo malo, y no es decisión nuestra cambiarlo. La película es un ejercicio de autocomplacencia de un director que regresa a su obra con unos cuantos años más sobre sus espaldas.
Emma (Fanny Leander Bornedal), una joven estudiante de medicina, ha aceptado el trabajo de vigilante nocturno en el departamento forense. Su padre, Martin (Nikolaj Coster-Waldau), es un hombre traumatizado que parece esconder un terrible secreto desde que su madre se suicidó cuando Emma tenía tan solo 10 años. Ahora, decidida a encontrar la verdad de lo que sucedió a sus padres, se cruzará con un asesino en serie que parece achecharla por un extraño motivo.
Ole Bornedal regresa a su clásico para actualizarlo y reflexionar sobre la herencia. Se pasa la mayor parte de la cinta dando vueltas sobre la misma rotonda, sin escoger una salida. Y cuando ya estás harto o mareado, se decanta por la más obvia. Vigilante Nocturno: Demonios Heredados tiene dos grandes tramos, el inicial y el final. Dos momentos donde el director danés juega con recursos que potencian el suspense de una manera muy inteligente. Consigue que, en ambas secuencias, el espectador se mantenga agarrado a la butaca. Sin embargo, todo ese efecto se diluye en un segundo acto soporífero.
La cinta reflexiona sobre la
herencia. Un tema interesante por la tragedia que lleva implícita. Es
imposible hacer nada frente a lo que somos, pues ello está determinado por
quien nos concibió y eso es imposible cambiarlo. La protagonista trata de
luchar contra un destino implacable que le tiene preparado la peor de las
consecuencias. Un ejercicio de introspección por momentos aburrido y
repetitivo. Por suerte, el plantel de actores salva los muebles y consigue
que el ánimo no decaiga.
Vigilante Nocturno: Demonios Heredados hubiese contado lo mismo utilizando menos tiempo en pantalla y economizando ciertas escenas. No obstante, la película nos brinda momentos de suspense interesantes y aterradores.
Hablamos con los directores del cortometraje candidato a Mejor Corto Documental a los Premios Goya
La pieza relata uno de los mayores genocidios de la historia, el drama de la violación como arma de guerra y la afrenta del ginecólogo Denis Mukwege, que ha ayudado a miles de mujeres durante décadas de conflicto armado en el Congo a restablecerse física y mentalmente. Está protagonizada por Denis Mukwege, Doctor Ginecológico y Premio Nobel de la Paz, que creó el icónico Hospital de Panzi.
El cortometraje, que obtuvo el Premio Abycine-Amnistia Internacional, aspira a la nominación en los Premios Goya en la categoría de ‘Mejor Cortometraje Documental’.La Gala de su 39ª edición se celebrará en 2025 en Granada.
SEMILLAS DE KIVU, dirigida por Néstor López y Carlos Valle, pone sobre la mesa uno de los mayores genocidios de la historia agravado por hechos tan graves como la violación a mujeres, en algunos casos menores, utilizado como arma de guerra.
Denis Mukwege, ginecólogo y Premio Nobel de la Paz, es el protagonista de esta película cuya visibilidad es fundamental para proteger su vida y propiciar la reinserción en sus comunidades de millones de madres que deciden dar a luz a los hijos de sus agresores.
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Afrontar la vida como una muestra de resistencia
Denis ayuda a miles de mujeres violadas por las guerrillas durante décadas de conflicto armado a restablecerse física y mentalmente en su Hospital de Panzi en RD Congo. Su tratamiento psicológico las enfrenta al dilema de aceptar a los bebés que han dado a luz tras las agresiones, encontrando en la apuesta de una maternidad no escogida una manera de resistir. Denis reconstruye, cada día, miles de genitales femeninos de víctimas de la violación, que llegan al hospital destrozados y en condiciones deplorables. Ellas no solo recuperan su integridad física, sino también la esperanza de poder empezar una nueva vida. Él les ofrece con su talento y generosidad una segunda oportunidad.
En un contexto de MUERTE,
el documental SEMILLAS DE
KIVU trabaja para defender la VIDA. ’El médico
que sana a las mujeres’ es el título con el que se reconoce a Mukwege. Su labor
simboliza que, frente a la devastación de la guerra, cada reconstrucción es una
nueva oportunidad para ellas, un acto de resistencia contra la opresión y un
faro de esperanza en uno de los entornos más desoladores del planeta.
La película obtuvo en su génesis el Premio Abycine-Amnistía Internacional con la unanimidad del jurado y desde entonces ha difundido la voz del doctor y de las protagonistas por un potente circuito de festivales tan prestigiosos como el propio Festival de Cine de Albacete (Abycine) o la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci).
Los aterradores testimonios de sus protagonistas impactan al espectador, abordando temas como la violencia sexual contra las mujeres como
arma de guerra o el arte como herramienta de sanación y de unión cultural ,
conmoviéndolo hasta el extremo de movilizarle para defender esta causa. La
película, aspira a obtener la nominación en la categoría de ‘Mejor Cortometraje Documental’ de los Premios Goya cuya gala se celebra el
año que viene en Granada en su 39ª edición.
Tras sufrir
varios atentados contra su vida, el visionario doctor que vive recluido en su
propio hospital declara ‘Este conflicto lleva más de 25 años
asolando el Congo, con más de 5.000.000 de muertos. Sigue activo y parece no
tener fin. La única solución es crear un Tribunal Internacional con la vigencia
de juzgar a los culpables y reconstruir lo destruido’.
Y añade, ‘Hasta entonces, la aceptación de los bebés no consentidos fruto de las violaciones y la readaptación social de las mujeres de Kivu son la única resistencia. Conflictos contemporáneos como los de Ucrania o Gaza siempre despertarán más interés, por cercanía cultural y política. En el caso del Congo, el mundo ha decidido mirar hacia otro lado.
Néstor López -coproductor del cortometraje documental ganador del Premio Goya
Mama y director, entre otros, del
ganador de la Biznaga de Plata Anticlímax-
y Carlos Valle –productor del
cortometraje de animación nominado al Premio Goya Nacer y director del premiado cortometraje La silla de la vida-, han contado para la banda sonora del films
con la partitura del compositor Arturo
Cardelús, que ha sido galardonado por Buñuel
y el laberinto de las tortugas con el Premio del Jurado en Annecy y con el
Premio del Cine Europeo a la Mejor Película.
SEMILLAS DE
KIVU es una producción de
Filmakers Monkeys, Auntie Films, Uniko Films y Amania Films. Sus productores
han sido Pilar Sancho, Iván Miñambres, David Pérez Sañudo, Pepe Castro y los
propios directores de la película. La distribución la gestiona La Luna Productions.
Sobre Néstor
López:
Néstor es
director y productor de cine, fundador de la productora Filmakers Monkeys. Ha
producido hasta la fecha 30 cortometrajes y 4 largometrajes, consiguiendo hitos
como dos preselecciones a los Premios Óscar, dos Nominaciones al Premio Goya,
dos galardones en Seminci, el Gran Premio del Jurado en Sundance, un premio en
el Coproduction Market de la Berlinale o la participación en Sección Oficial de
la Biennale de Venecia.
Como director
ha dirigido 5 cortometrajes hasta la fecha y prepara su primer largometraje con
RTVE y Movistar +. Ha ganado premios como el Premio Paul Naschy en Sitges, la
Biznaga de Plata en Málaga, el Premio al Mejor Corto en New York Shorts y ha
obtenido dos preselecciones a los Premios Goya.
Sobre Carlos
Valle:
Carlos Valle
Casas estudió Bellas Artes en la UCLM para después especializarse en Montaje y
Postproducción de Cine y TV en la escuela Séptima Ars de Madrid. Su primer
corto, La silla de la vida, escrito, dirigido y producido por él mismo,
consiguió 40 selecciones en secciones oficiales y 10 Premios en Festivales de
cine de todo el mundo. Su última producción, Nacer, ha sido Nominada al Premio
Goya al Mejor Corto de Animación en el año 2022, además de conseguir
selecciones en festivales tan importantes com el Warsaw Film Festival o el de
St. Louis, certámenes de Clase A que califican para los Premios Óscar.
Además, ha trabajado en el departamento de producción del largometraje de animación Robot Dreams, producida por Arcadia Motion Pictures y dirigida por Pablo Berger, que se estrenó en el Festival de cine de Cannes, ha ganado el Premio Goya a la Mejor Película de Animación y al Mejor Guion Adaptado y ha sido Nominada al Premio Óscar al Mejor Largometraje de Animación.