‘¡Salta!’, la carta de amor y aventuras de madres a hijos

Hablamos con Olga Osorio, directora de la película y los jóvenes intérpretes Mario Santos y Rubén Fulgencio


¡SALTA!, protagonizada por Tamar Novas («Clanes», “El desorden que dejas”, “Fariña”, “Mar adentro”), Marta Nieto (“Tres”, “Madre”, “Feria”) y el joven talento Mario Santos (“Alba”, “Cuéntame cómo pasó”) llega a los cines este viernes 1 de septiembre. Se trata del debut en el largometraje de Olga Osorio, con un guion escrito por la propia Osorio y Araceli Gonda (“Hierro”). La película está distribuida por A Contracorriente Films. 

¡SALTA! también cuenta con Rubén Fulgencio (“El universo de Oliver”, “El pueblo”), Irene Jiménez (“La caza. Monteperdido”) y Saúl Esgueva (“Antidisturbios”). El reparto se completa con dos veteranos y reconocidos intérpretes: la ganadora del Goya Mabel Rivera (“Rapa”, “Mar adentro”) y el nominado al Goya Manuel Manquiña (“Arde Madrid”, “Airbag”). 

¡SALTA! es una imaginativa y conmovedora aventura y una original apuesta por un entretenimiento familiar. 

Sinopsis:
Óscar y Teo (13 y 10 años) son dos hermanos, muy distintos entre sí, que viven en un modesto piso de barrio. Teo es futbolero y un poco travieso, Óscar un sabelotodo que prefiere pasar las tardes de verano estudiando la teoría de la relatividad. En realidad, cada uno lidia a su manera con la desaparición de su madre, una prometedora científica obsesionada con los agujeros de gusano.

‘Passages’: un tránsito por la contradicción, el amor y el deseo

4 Butacas de 5

Las relaciones entre las personas nunca fueron sencillas y más si en ellas se añaden elementos como el sexo, el amor, la pasión, el placer y el deseo. Passages, película dirigida por Ira Sachs, pretenderá inmiscuirse en esos terrenos tan farragosos y a veces tan incómodos para el ser humano, teniendo como hilo conductor a un director de cine egocéntrico que no parece tener del todo claras sus emociones. 

Passages es un filme enteramente francés. Si hay algo que destacar de forma general del cine galo, desde sus inicios, es su capacidad de plasmar tintes puramente autóctonos e identitarios, algo que no todas las cinematografías son capaces de conseguir. París queda retratada desde sus lugares no tan simbólicos y los personajes tienen rasgos de protagonistas de películas verdaderamente iconográficas del cine francés. 

La elegancia también brilla en cada plano, independientemente de lo que esté quedando plasmado, desde una conversación a un encuentro sexual. Además, se añade una virtud que es más personal y meritoria del propio director, y es que es un filme valiente, donde incluso el sexo se muestra en pantalla y no se omite con un fundido a negro. 

Los actores Adèle Exarchopoulos, Franz Rogowski y Ben Whishaw se mantienen espléndidos de principio a fin, algo verdaderamente destacable teniendo en cuenta la cantidad de escenas íntimas que se muestran en el largometraje, tanto a nivel físico como a nivel sentimental, ya que se destapa todo lo más extremo de las emociones desde lo positivo hasta lo más negativo y tóxico. 

“Cuanto más angustiado está un amante, más vanidoso se vuelve”, dice el bibliotecario protagonista de la obra de teatro Conferencia sobre la lluvia de Juan Villoro. Este es uno de los síntomas del protagonista de esta película, con lo que lucha y lo que de alguna manera en algún momento deba reconocer. 

Aunque las relaciones humanas sean cambiantes, variadas y al fin y al cabo eternas, el cine siempre va bien encaminado desmembrando todas ellas y en Passages, como su propio nombre indica, es todo un tránsito hacia todas ellas.