‘No te olvidaré’: Un drama romántico correcto

2´5 Butacas de 5

El drama romántico vuelve a estar de moda. Hace una década, recordaba cuando la cartelera se llenaba de films románticos que venían de la mano de Nicholas Sparks, sacando adaptaciones de sus novelas como churros, de las cuales la mayor parte tuvieron éxito, en especial el clásico del género El diario de Noah.

Bien, pues parece que ahora le toca el turno a Colleen Hoover, ya que el año pasado se estrenó la adaptación de una de sus novelas, Rompiendo el círculo, con Blake Lively y Justin Baldoni, convirtiéndose en uno de los dramas románticos más taquilleros de los últimos años (y también uno de los más polémicos, por los juicios que ha habido posteriormente entre sus actores protagonistas…).

Reminders of Him

Por supuesto, había que exprimir la gallina de los huevos de oro, y ahora nos llega No te olvidaré (Reminders of Him), otro drama romántico que se ha convertido en un pequeño éxito en Estados Unidos y que está protagonizado por Maika Monroe, una actriz más asociada al género de terror (It Follows) y que aquí ha decidido probar suerte en el género. Y el resultado… el esperable.

Tras una salida perfecta con su novio, Kenna comete un trágico error que la lleva a prisión. Siete años después, regresa a su ciudad natal en Wyoming con la esperanza de reconstruir su vida y reencontrarse con su pequeña hija, a quien nunca ha conocido. Cuando los abuelos de la niña, que tienen su custodia, se niegan a permitirle verla, Kenna encuentra una compasión inesperada —y algo más profundo— en Ledger, un exjugador de la NFL y dueño de un bar local. A medida que su amor secreto crece, aumentan los riesgos para ambos, llevando a Kenna hacia la redención y la esperanza de una segunda oportunidad.

No te olvidaré desde luego no engaña a nadie. El film vende un drama romántico y es precisamente lo que te da, mejor o peor. Y quien vaya a la sala esperando precisamente eso no se decepcionará en absoluto, pues cualquier amante de este género lo más seguro es que salga encantado con ella, porque precisamente no engaña lo más mínimo.

Ahora bien, no es un derroche de elegancia ni de originalidad, pero tampoco lo pretende. Es una cinta que juega sobre seguro, y en ese aspecto, pese a lo distraída que es, te la sabes al dedillo, porque cumple con cualquier norma del género y lo hace a rajatabla.

Posee un ritmo bastante sólido que permite que el espectador no se aburra, pese a que se extienda un poco más de la cuenta (diez minutos menos habrían sido suficientes), y no resulta excesivamente empalagosa ni farragosa con el relato folletinesco que está contando. Al menos, la mayor parte de las reacciones de los personajes se sienten creíbles y justificadas, pese a algunas decisiones que solo sirven para forzar su argumento (el motivo de la condena de siete años de Kenna… no tiene ni pies ni cabeza).

Todo alcanza un nivel de corrección bastante ajustado, tanto en su puesta en escena como en su fotografía y banda sonora, que cumplen con los requisitos mínimos sin destacar especialmente. Y de las interpretaciones, pues podría decir tres cuartas partes de lo mismo, salvo que ambos protagonistas salen guapísimos y que la química entre ellos hace saltar chispas.

Por tanto, No te olvidaré es un drama romántico que sigue a rajatabla las normas del género sin salirse mucho por la tangente. No se excede en su sensiblería, aunque en sus últimos minutos sí puede empalagar un poco. Pero, desde luego, no es una película que vaya a cambiar el género, ni tampoco lo pretende.

Para amantes del drama romántico de folletín, esta es su película de la semana.

‘Boulevard’: la nueva película romántica que enamorará al público adolescente

3 Butacas de 5

Boulevard, dirigida por Sonia Méndez (As Neves, A poeta analfabeta) y escrita por Javier Ruescas (Hay algo en el bosque), lleva a la gran pantalla una historia basada en la novela de Flor M. Salvador. Llega a los cines con bastante expectación, sobre todo entre quienes ya conocían la historia después de su éxito en Wattpad y con el punto de mira puesto en el público adolescente. Desde el principio deja claro que va a ser un drama romántico de los intensos, de esos que buscan más hacerte sentir que sorprenderte con algo completamente nuevo.

La historia gira en torno a Hasley Weigel (Eve Ryan) y Luke Howland´(Mikel Niso), dos personajes con bastantes problemas personales que acaban encontrando en el otro una especie de refugio. Su relación está llena de altibajos y momentos complicados, y toca temas como la dependencia emocional o los traumas personales. El problema es que, aunque todo esto funciona para enganchar, en algunos momentos da la sensación de que ya has visto esta historia antes, porque sigue bastante los clichés del género. Aún así hay que valorar los esfuerzos del equipo creativo por desmarcarse de las tendencias tóxicas de dichos clichés y que, a pesar de abrazarlos a nivel general, sí que consigue mejorar un poco su representación para las nuevas generaciones.

Los actores cumplen bien con su papel y tienen buena química, que al final es clave en una historia así. Consiguen transmitir esa mezcla de fragilidad e intensidad que necesitan los personajes. Aunque es cierto que a ratos la cinta está muy americanizada por mucho que se note el esfuerzo por acercarla a nuestro país.

Visualmente la película está bastante cuidada, con una estética tirando a melancólica que encaja bien con la historia. La música también ayuda a meterte en situación, ya que el propio título de la película viene directo de la canción “Boulevard of Broken Dreams” de Green Day. La música se convierte así en un elemento muy importante de la cinta, reuniendo a grandes grupos de la talla de Green Day, que espero que encuentren un público nuevo entre los adolescentes actuales, y también canciones originales que me parecieron muy bonitas y ayudan a asentar el tono en las escenas.

En general, Boulevard es una película que seguramente conecte con su público, sobre todo si te gustan las historias de adolescentes intensas y dramáticas. No es especialmente original, pero cumple con lo que promete: atraparte en una historia de amor adolescente. Se estrena en las salas de España el 10 de abril.