‘Viejos’ llega a FILMIN el 21 de abril

Filmin estrena, el 21 de abril, este thriller español que compitió en el Festival de Sitges y que está dirigido por el tándem tras «La pasajera», Raúl Cerezo y Fernando González Gómez

Filmin estrena el próximo viernes 21 de abril la película de terror española «Viejos«, segundo largometraje del tándem formado por Raúl Cerezo y Fernando González Gómez tras codirigir «La Pasajera». El film celebró su premiere mundial en el Festival Internacional de Cine Fantasia de Montreal, donde su protagonista, Zorion Eguileor, se alzó con el premio al Mejor Actor dentro de la sección Cheval Noir. Además, participó en el certamen de género más importante de Estados Unidos, el Fantastic Fest de Austin, y compitió en la Sección Oficial del Festival de Sitges.

Protagonizada por Zorion Eguileor («El hoyo»), Gustavo Salmerón («Muchos hijos, un mono y un castillo») y Paula Gallego («La pasajera»), se trata de una historia de suspense que sigue a Manuel, un anciano que tiene que mudarse con su hijo Mario y su familia después de que un terrible suceso le haya dejado viudo. A partir del fallecimiento de Rosa, mujer de Manuel y madre de Mario, empezarán los extraños acontecimientos que acecharán a los protagonistas y especialmente a Manuel; las voces que dice escuchar, las presencias con las que dice hablar. Es el verano más caluroso de la historia, ha empezado una cuenta atrás y ya es demasiado tarde para pararla.

Cerezo y González Gómez comentan: «Es una película de terror protagonizada por una familia que bien podrían ser nuestros vecinos o nosotros mismos. Cuenta una historia de tintes sociales espeluznantes, reales y cercanos que nos llevan al terror más epidérmico pero que en ningún momento nos apartan de nuestros personajes y sus alientos.» Y sentencian: «Nuestra historia invita a afrontar la vejez, la madurez, la adolescencia y la convivencia en un entorno hostil lleno de conflictos que atacan duramente al núcleo familiar, desembocando en el más temible y menos esperado de todos los finales. El olvidado, el rechazado, el viejo… ahora tiene algo que decir».

‘Champagne!’: una reunión de amigos sencilla que no aspira a mucho más

2’5 Butacas de 5

La nueva comedia dramática francesa nos presenta a un grupo de amigos rondando los cincuenta y a sus parejas, reunidos un fin de semana en una retirada casa de la campiña francesa. Explorando vagamente temas como la amistad, el amor y la lealtad en amistades longevas, la película es tan sencilla como suena. Una comedia dramática que no llega a ser ni demasiado cómica ni demasiado dramática.

La película está construida en torno a exposiciones, resoluciones y tiempos de reflexión referentes a diferentes enredos y conflictos entre los personajes. Y son conflictos que, además de ser simples, también se discuten de forma simple y escueta, que dejan poco pie a una reflexión posterior. Nadie espera que cada comedia dramática le presente el drama de su vida, pero sí que le plantee al menos alguna reflexión, o en su defecto le entretenga o le haga reír, ¡algo que Champagne! no consigue hacer con la suficiente destreza aun proponiéndoselo.

Tampoco se aprovecha la oportunidad de tratar al viñedo o al champagne como símbolos temáticos, a pesar de que en un principio parece que así va a ser. No hay símbolos en general, tan solo una comparación recurrente del estado emocional de los personajes con el tiempo meteorológico, recurso que aparece en pantalla junto a una paloma blanca y que resulta poco imaginativo, poco estético y que en absoluto aporta narratividad.

Aunque le cueste resolver algunas de las escenas más dramáticas, los personajes sí están bien caracterizados. Teniendo en cuenta la dificultad de contar con un elenco tan amplio, los personajes son carismáticos y claramente diferentes entre sí, los diálogos fluyen con soltura y por momentos te ríes y empatizas junto al grupo de amigos. En parte gracias a Elsa Zylberstein, cuya actuación ayuda a trabajar y sostener la construcción dramática de la historia, y a Stéphane De Groodt y Eric Elmosnino y su divertida dinámica tanto cómica como emocional.

Es, en resumen, una película tristemente realista, poco atractiva y sin demasiada personalidad, igual de entretenida que cualquier reunión de amigos adultos en la vida real. No tiene fallos evidentes, pero tampoco llama la atención casi en ningún aspecto. Si además tenemos en cuenta que su público objetivo es muy limitado, matrimonios burgueses de mediana edad, cuesta pensar quién podría realmente disfrutar de esta película. Incluso dicho público elegiría probablemente otro tipo de cine.