‘Coppelia’: para fanáticos del arte y el baile

2 Butacas de 5

Coppelia se distingue como un estreno singular en la cartelera actual, una película de danza sin diálogo que se propone modernizar el baile clásico Coppelia. La historia de 1870 se contaba a través del ballet y circulaba en torno a la figura de una muñeca que cobraba vida. Aquí es más o menos parecido, con un doctor Coppelius que es un cirujano cosmético que arremete contra un pueblo idílico con la promesa de transformar a sus habitantes.

El look de los sets que constituyen el pueblo es un decorado acartonado y luminoso, no sin encanto, que sirve como plataforma para desplegar los bailes que componen secuencias de acercamiento romántico, enfrentamiento o simple distensión. La historia no es tan importante, sino que fija el pretexto necesario para justificar la danza e introducir personajes, por lo que lo excesivamente predecible de la trama no se vuelve necesariamente un problema, ya que Coppelia entiende –al menos la mayor parte del tiempo– que no es su punto fuerte.

Así, la cinta avanza con una inocencia casi infantil, que desafía a quien no forma parte de su quizás estrecho público objetivo. Es una película que convoca principalmente a fanáticos del arte que aquí se muestra y en ese apartado es un acierto, con bailarines carismáticos y expertos que logran desplegar su talento a pesar de que el concepto y ejecución de la película sea a veces un poco ridículo o exagerado.

Así que es una mezcla que el espectador ya sabe de antemano si logrará disfrutar. Las coreografías están logradas, el CGI es mediocre, la historia irrelevante y el pueblo y el arte tienen su ternura, dejando a Coppelia en la categoría de curiosidad interesante o intento bienintencionado, que difícilmente captará nuevos adeptos pero que le otorgará a quienes van a verla exactamente lo que buscan.

‘Los reyes del mundo’: un crudo relato sobre la justicia social

4 Butacas de 5

Laura Mora Ortega presenta su nueva película, ‘Los reyes del mundo’, un drama social que sigue la odisea de cinco chicos para conseguir una vida mejor. Se trata de un viaje, duro y conmovedor a partes iguales, en el que los protagonistas cambiarán profundamente.

Rá, Sere, Nan , Winny, y Culebro son cinco chicos de Medellín que viven en la calle, solos, y se cuidan entre ellos ganándose la vida como pueden y malviviendo al margen de la sociedad. Juntos, deciden iniciar un viaje hasta Nechí, en Bajo Cauca, para reclamar unas tierras que eran de la abuela de Rá. Esto es gracias a un fallo del gobierno como consecuencia de los Acuerdos de Paz que restituyen territorios tomados a la fuerza por paramilitares. En busca de la justicia que les prometen, van a buscar esas tierras para poder vivir tranquilos y con la dignidad que nunca han podido tener.

La película es un sobrecogedor road trip, que en algunas partes se convierte en una experiencia onírica, pero que en ningún momento pierde el espíritu de libertad y vitalidad de sus protagonistas. Muestra, sin caer en la condescendencia o el paternalismo, una cruda realidad llena de dolor y amargura. Hablar de marginalización y pobreza sin ser elitista no es fácil en el cine, pero esta película lo consigue.

Las actuaciones son frescas y estimulantes, quizá porque todos ellos son actores naturales, es decir, chicos que interpretan su propia realidad. Carlos Andrés Castañeda, Davison Florez, Brahian Acevedo, Cristian Campaña y Cristian David Duque son cinco jóvenes que viven en barrios marginales y que, en la película, muestran cómo es su mundo. Quizá es por eso por lo que la obra muestra de forma tan brillante y con tanta vitalidad esta realidad.

En medio de una historia tan dura, la imagen es de una belleza que llama la atención. Con un estilo libre y auténtico, muestra lo bello de los paisajes que atraviesan los protagonistas durante su viaje, a pesar de la violencia y la miseria que les rodea constantemente. Utiliza también, sin romantizarla, la obligada estética que conlleva la pobreza en estos contextos, haciendo de un relato de miseria una película con una fotografía increíble.

‘Los reyes del mundo’ cuenta la historia de unos chicos que son los reyes de nada y a la vez buscan lo mismo que todos los reyes. Consigue hacer cine social a través de un relato crudo y a la vez poético, acercando estas realidades a todo el mundo.