‘The Last Of Us’: El juego hecho realidad

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El pasado miércoles 11 de enero el cine de Callao se vio infestado por una plaga, una plaga de zombies.

El próximo 16 de enero se estrena la nueva serie de HBO basada en el aclamado videojuego The Last Of Us desarrollado por la conocida empresa de videojuegos, Naughty Dog.

The Last Of Us es un videojuego de acción y aventura que te sumerge en un mundo pos apocalíptico en el que el que tu principal misión consiste en sobrevivir. El juego cuenta con una gran historia, acompañado de una maravillosa banda sonora que lo ha convertido en uno de los videojuegos más importantes y queridos de nuestra generación. Es tal el éxito de esta trama que no era de extrañar que en 2020 anunciaran el rodaje de su propia serie.

Para el papel de Joel se eligió a Pedro Pascal, mayormente conocido por interpretar a Mando en la serie del Mandaloriano de Star Wars. Bella Ramsey (Juego de Tronos) fue escogida para acompañar a Joel en esta historia como Ellie.

Considero que Pedro Pascal es una gran elección para el personaje de Joel no solo por su gran calidad de actor y experiencia sino porque también guarda cierto parecido físico con el personaje del videojuego. Bella Ramsey a pesar de no recordar mucho a Ellie físicamente desempeña muy bien su papel y te permite sumergirte en la mente de la chica que protagoniza esta serie.

La serie de HBO contará con 9 episodios escritos por Craig Mazin (conocido por escribir Chernobyl) y Neil Druckmann que dirigió y escribió el videojuego.

La serie cuenta con buen arranque ya que comienza exactamente igual que el videojuego planteándonos la pregunta: “¿Qué pasaría sí los hongos pudieran mutar hasta el punto de transformarnos?, que la humanidad perdería.”

Es así como se va construyendo la trama de The Last Of Us a través de una pandemia producida por cambios climáticos que desemboca en un apocalipsis en el que zombies y humanos cruzarán caminos. No sólo inicia como el videojuego, sino que integran la misma banda sonora lo cual para los que hemos jugado esta historia podemos rememorar mucho mejor la sensación de vivir y entender a Joel y Ellie.

La serie cuenta con múltiples detalles como conversaciones entre personajes y escenas que harán que el espectador se emocione independientemente de conocer el juego o no, pero que los grandes fans recordarán.

Adaptar un videojuego a la narrativa visual de un espectador de televisión supone contar con más información que de otra forma no se podría obtener, es por eso que debemos entender esta serie desde la premisa de una adaptación que conlleva un gran peso a sus espaldas por la expectación y deseo de que tanto fans como nuevos espectadores puedan disfrutarla y engancharse a esta historia de caminos cruzados que confluyen en la esperanza de la humanidad.

‘El falsificador de pasaportes’: mimetizarse para sobrevivir a Hitler

2’5 Butacas de 5

Hay muchas formas de afrontar en una película ambientada en la Segunda Guerra Mundial el horror del totalitarismo y la lucha por la supervivencia en un régimen absoluto que se derrumba. Se puede ir desde la profundización en el mal más perverso (La lista de Schindler o El Pianista son iconos de esa agonía) a la introspección sin anestesia en el alma del tirano (El hundimiento), sin olvidarnos del sentido del humor en el que hacernos un ovillo para protegernos (La vida es bella).  

Pero El falsificador de pasaportes, ambientada en el Berlín de 1943, cuando el signo de la guerra comenzaba a escaparse del control de Hitler y la retaguardia nazi aún se parapetaba en el orgullo y en la negación, aporta otra vía. Y es que esta película alemana, dirigida por Maggie Peren y estrenada este 13 de enero en los cines españoles, bosqueja la denuncia de la injusticia o la corrupción moral sin deshumanizar en absoluto a sus verdugos.  

Por la misma razón, las víctimas, los judíos que tratan de sobrevivir como pueden, tampoco se nos ofrecen para nada como héroes. Nos encontramos con quienes prefieren pasar inadvertidos, con quienes aceptan vender su cuerpo y, en el caso de nuestro protagonista, Cioma (Louis Hofmann, quien también encabeza el reparto de la fascinante serie germana Dark), estamos simplemente ante un joven de 21 años, de buena familia, y que, tras perderlo todo (a nivel familiar y material), decide no rendirse y colaborar con la lucha clandestina falsificando pasaportes para que otros semejantes puedan huir del país.  

La causa es moralmente elogiosa, pero a él no le mueve la empatía por el otro, sino su propio afán de no morir en el intento y tener una oportunidad de huir y resucitar a una vida distinta, “cuando la guerra acabe”. Mientras eso ocurre, educado (se intuye) como un joven despreocupado, y ya que ha aceptado aniquilar su identidad, trata de no renunciar al menos a ser quien es y se mueve entre un laberinto de incertidumbres como pez en el agua, sin apagar su sonrisa. Tampoco renuncia al amor ni al deseo.  

¿Frivolidad? Solo basta con ver las imágenes, en nuestro presente, de la vecina Ucrania. En cuanto la guerra da un respiro, aunque sea mínimo, la gente sale a la calle. A vivir. Y es que este baile por el mundo puede durar apenas un suspiro.  

Maggie Peren, con su sobria propuesta, que nos levanta a veces el ánimo con una banda sonora más propia de la comedia, lo sabe perfectamente.