Álvaro Longoria profundiza en el alma de ‘Tequila’

Hablamos con el director del documental ‘Tequila. Sexo, Drogas y Rock&Roll’, largometraje que se estrena el 25 de noviembre en cines.

«TEQUILA. SEXO, DROGAS Y ROCK&ROLL», el documental dirigido por Álvaro Longoria sobre la mítica banda de rock Tequila, llega a los cines de todo el país este viernes 25 de noviembretras su estreno internacional en el Festival de Cine de San Sebastián y su paso por la SEMINCI de Valladolid y el Festival de cine documental musicalIn-Editde Barcelona.
 El director y productor cántabro Álvaro Longoria, ganador y dos veces nominado a los premios Goya como director de documentales, se sumerge ahora en la increíble historia del grupo Tequila, que fue un boom a finales de los 70 convirtiéndose en el símbolo del rock en España. «TEQUILA. SEXO, DROGAS Y ROCK&ROLL» es una producción de Álvaro Longoria y Anna Saura para Morena Films, en coproducción con RTVE y con la participación de Movistar+, la financiación del Ayuntamiento de Madrid y la colaboración especial de Mahou. Las ventas internacionales corresponden a Latido Films y la distribución en España a Karma Films. El guion del documental ha sido escrito por Álvaro Longoria junto a Juan Puchades.

SINOPSIS

«TEQUILA. SEXO, DROGAS Y ROCK&ROLL» es un documental narrado por Cecilia Roth y con la participación de los supervivientes de la mítica banda de rock Tequila: Ariel Rot, Alejo Stivel y Felipe Lipe. Cuenta la historia del legendario grupo de rock que puso la banda sonora a la liberación de los jóvenes españoles en la transición. Cinco jóvenes que alcanzaron de golpe su sueño de triunfo y a los que la fama y el éxito les derribó. Pero sus canciones han logrado perdurar en el tiempo como clásicos indestructibles.

‘Hasta los Huesos’: una controvertida historia de amor

3 Butacas de 5

Después de su éxito con ‘Call me by your name’, Luca Guadagnino vuelve a juntarse con Timothée Chalament en esta nueva película. Ambos, junto a Taylor Russell, se embarcan en esta historia de amor un tanto controvertida que, desde luego, no deja indiferente. Es una película diferente, a pesar de que la historia ya nos la han contado antes.

Maren es una joven a la que su padre abandona y que decide iniciar un viaje para encontrar a su madre. Viviendo al margen de la sociedad, va encontrando otras personas como ella, pero nadie comparable a Lee, de quien se enamora. Lee es un joven que vive marginado, aunque va y vuelve a su casa, manteniendo un fuerte vínculo con su hermana. Maren y Lee viven su historia de amor ocultos de la sociedad y esquivando los problemas que su condición les provoca. El principal problema es que lo que les une es que son caníbales.

La historia es bastante convencional, si omitimos el hecho de que son dos jóvenes caníbales. Es la historia de dos chicos que se enamoran y quieren encontrar su lugar en el mundo y conocer sus orígenes. Sin embargo, se convierte en algo controvertido que traten con naturalidad el hecho de que se comen a la gente. Esto es, desde mi punto de vista, algo demasiado tabú como para interiorizarlo dentro de una historia, pero quizá también sea lo que le da morbo a esta película.

No es, desde luego, apta para estómagos sensibles. Hay escenas muy explícitas, a veces violentas, porque claro, Maren y Lee necesitan comer. Sin embargo, pasan muy por encima por el tema del canibalismo, no se profundiza para nada, simplemente se trata como una condición que les une y que los ha llevado hasta donde están ahora. Es complicado llegar a empatizar con esto, pero Luca Guadagnino consigue, en ocasiones, mostrarlo tal y como quiere.

Tanto Taylor Rusell como Timothée Chalament realizan una interpretación deslumbrante, que en ocasiones consigue incluso que empaticemos con sus personajes. También destaca entre el reparto Mark Rylance, interpretando a Sully, otro caníbal, más mayor, que se obsesiona con Maren y la sigue allá donde va.

La película no es para todos los públicos, ni trata un tema que vaya a gustar a todo el que la vea. Tampoco se va a librar de la polémica, porque es un tema demasiado controvertido para romantizarlo como lo hace Luca Guadagnino. Pero, aun así, consigue convertirse en una historia bonita, a pesar de que sus protagonistas comen personas.