‘El misterio de Glass Onion’: Rian Johnson nos brinda un misterio muy divertido y altamente entretenido

4 Butacas de 5

Si con Puñales por la espalda Rian Johnson nos sorprendió a todos, con esta secuela aspira a consolidarse como el nuevo referente de los murder mystery con Benoit Blanc siendo el Hércules Poirot o el Sherlock Holmes de nuestro siglo. Una película milimétricamente pensada que funciona como un reloj suizo. El misterio de Glass Onion llega para ser la precursora de un género totalmente renovado. En esta ocasión, el afamado detective Benoit Blanc viaja a una isla griega privada para asistir a la fiesta de un multimillonario y sus amigos. La celebración se torna oscura con una misteriosa y sorprendente muerte que pone a todos los invitados en el punto de mira.

Rian Johnson tira la casa por la ventana en esta secuela. La película es un parque de atracciones del misterio donde el ingenio y la comedia se entremezclan para brindarnos un entretenimiento total. A pesar de sus 2 horas 19 minutos, la cinta cuenta con un ritmo ágil que hace que el tiempo se pase volando. Netflix pone todo de su parte para que no le falte de nada a un misterio atractivo pero difícil de resolver. Un guion brillante acompañado de una puesta en escena ágil y certera, consiguen renovar un género que se tomaba demasiado en serio a sí mismo.

El misterio de Glass Onion cuenta con un reparto de estrellas de las que cabe destacar a Edward Norton, Janelle Monáe y Daniel Craig. Todos y cada uno de los actores y actrices de esta película están acertadísimos y Daniel Craig disfruta cada minuto interpretando a Benoit Blanc. La combinación de misterio y humor le sienta de lujo a unos personajes bien escritos y caracterizados. Como ya he destacado anteriormente, el guion es una de las piezas clave de la película y es que cada línea de diálogo está calibrada de manera que tenga un interés dramático importante. Nada es superfluo o gratuito, ni resulta aburrido.

Llama la atención lo cuidado que está todo en esta película, hasta el más mínimo detalle del atrezo tiene su utilidad en la cinta. Rian Johnson consigue atrapar al espectador desde el minuto uno y no lo vuelve a soltar hasta que aparecen los créditos finales. Los giros, las trampas, los acertijos, todo está en el sitio adecuado. Si a todo esto le sumamos la imperiosa actualidad en la que se sumerge la película: pandemia, Among us, multimillonarios haciendo cosas de multimillonarios… Todo siempre al servicio de una trama muy entretenida.

El misterio de Glass Onion gustará a los fans de la primera y servirá de puerta de entrada a este tipo de películas para nuevos espectadores. Rian Johnson consigue sacar a flote un género que estaba desahuciado y que, como ya dije anteriormente, se toma demasiado enserio así mismo. Esta película devuelve la festividad propia de una noche de juegos de mesa con la familia o los amigos.

‘La Maternal’: la hermosa luz de las emociones

4 Butacas de 5

Ser madre es una de las vivencias más extraordinarias que le puede pasar a cualquier mujer. La sensación de crear vida, amar, educar y sobreponerse a las adversidades que puedan surgir, convierten el camino de la maternidad en momentos únicos.

Madre nada más que hay una, aunque tampoco los hijos somos dueños de la decisión del hábitat en el que nacer. Injusticias, soledad, inmadurez…son algunas de las cualidades que sufren muchas mujeres abandonadas por el sistema como consecuencia de diferentes factores como el maltrato, la humillación y las desgracias entre otros.

Pilar Palomero aterriza en las carteleras con ‘La Maternal’, un largometraje que pone el foco sobre las dificultades que atraviesan cientos de mujeres en una sociedad que les ha dado la espalda. Adolescentes que ven cómo sus vidas se ven truncadas ante la inestabilidad familiar, la falta de recursos y una brújula que les permita encontrar el camino.

Protagonizada por Ángela Cervantes y Carla Quílez, el largometraje de la cineasta es uno de los más emocionantes del año, explorando numerosas cuestiones en las que el dolor, el sufrimiento, la esperanza y el amor se dan la mano en un relato vibrante. Como ya hiciera con ‘Las Niñas’, la directora rueda con extrema sensibilidad cada momento que transcurre en la película. Desde el abandono familiar, la falta de recursos y la inmadurez de la adolescencia, al empuje de unas barreras impuestas por el sistema en las que pone de manifiesto la magnitud de factores que siguen rotos.

Una historia tan real como vertiginosa, en la que la unión de las mujeres es la gran baza que permite a sus protagonistas encontrar la luz en el camino de la maternidad. La gran estrella es Carla Quílez, una joven actriz que brilla en cada fotograma, dotando a la película de una poesía, fuerza y emoción que trasciende más allá de la pantalla. Las sombras de la realidad encuentran su luz en una historia dramática y emocionante sobre los embarazos en la adolescencia.

‘La Maternal’ no solamente pone de manifiesto que el año 2002 del cine español es espléndido, demuestra de manera veraz y reluciente, una realidad tan hermosa, atractiva y dura como la vida misma.