Prime Video estrena ‘Mi Policía’ y la serie ‘El fin del amor’

‘Dulceida al desnudo’ es otro de los estrenos de la plataforma

Sobre Dulceida al desnudo:

A lo largo de cuatro capítulos, la docuserie mostrará cómo es el día a día de la influencer y descubrirá la faceta más íntima de la persona que está tras el personaje de Dulceida: Aida Domenech. Además, profundizará en las claves de su éxito y cómo ha sabido utilizar las redes sociales para conectar con el público, tanto español como internacional, gracias a su naturalidad y cercanía.

Dulceida al desnudo, producido por Mediaset España en colaboración con Producciones Mandarina y distribuido a través de Mediterráneo Mediaset España Group, arranca en un momento de resurgimiento personal de la protagonista tras haberse dado un tiempo en su matrimonio con su mujer, Alba, y de haber desconectado de las redes sociales durante 21 días para cargarse de la energía necesaria para afrontar su alta exposición pública. El programa recogerá los sentimientos e inquietudes de Dulceida en un momento de especial intensidad emocional, tras una ruptura amorosa, la muerte de su abuela y la presión ejercida por algunos haters en las redes sociales, y la acompañará a algunas sesiones de terapia para superar sus miedos y fobias.

Sobre Mi policía:

Mi policía es una maravillosa historia de amor prohibido y convenciones sociales en contínuo cambio que sigue a tres jóvenes -el policía Tom (Harry Styles), la profesora Marion (Emma Corrin) y el curador de arte Patrick (David Dawson)- mientras se embarcan en un viaje emocional en la Gran Bretaña de los años 50. En la década de los 90, Tom (Linus Roache), Marion (Gina McKee) y Patrick (Rupert Everett) siguen sintiendo nostalgia y arrepentimiento pero ahora tienen una última oportunidad de reparar el dolor del pasado. Basada en el libro de Bethan Roberts, el director Michael Grandage esboza un retrato evocador y conmovedor de tres personas atrapadas en las cambiantes mareas de la historia, la libertad y el perdón.

Mi policía, película dirigida por Michael Grandage (El editor de libros) y protagonizada por Harry Styles (Dunkerque), Emma Corrin (The Crown), David Dawson (The Last Kingdom), Gina McKee (Notting Hill), Linus Roache (Homeland), y Ruper Everett (El nombre de la rosa), está por producida por Greg Berlanti, Sarah Schechter, Robbie Rogers, Cora Palfrey y Philip Herd y cuenta además con Michael Grandage, Michael Riley McGrath y Caroline Levy como productores ejecutivos. Ron Nyswaner ha sido el encargado del guión, que está basado en el libro homónimo de Bethan Roberts.

Sobre El fin del amor:

Basada en el exitoso libro de Tamara Tenenbaum del mismo nombre, la serie de diez episodios de 30 minutos, sigue a una atrevida filósofa de la cultura pop, Tamara, interpretada por la actriz y cantante Lali Espósito. Después de enfrentarse a su propia educación judía ortodoxa en Buenos Aires, Tamara deja a su novio para rebelarse contra el concepto tradicional de romance, como ya lo hizo antes con su vida religiosa.

Lali Espósito es protagonista y productora ejecutiva de la serie junto a Tamara Tenenbaum, la nominada al Emmy Erika Halvorsen, y la ganadora de Canneseries Leticia Dolera (Vida Perfecta), quien también dirige los dos primeros episodios. Tenenbaum y Halvorsen son además cocreadoras y guionistas de la serie donde Halvorsen ha sido también la showrunner. Completan el reparto de El fin del amor Verónica Llinás, Vera Spinetta, Mike Amigorena, Candela Vetrano, Mariana Genesio Peña y Andrés Gil. K&S Films produce la serie de MGM International Television Productions para Amazon Studios.

‘La Forja de un Campeón»: Venga…campeón

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Sin carisma no hay victoria posible y es de lo que más adolece la propuesta de Daniel Graham, de un protagonista con un poquito de carisma.

Es bonito homenajear los comienzos del boxeo, pero un error garrafal no aprende del viaje realizado por todas las películas del género hechas hasta la fecha.

Si lo que uno quiere es reinventarse es muy lícito, pero si al final vas a tirar de la estructura vista cientos de veces, pues entonces aprende y mejora todo lo hecho hasta ahora.

Cuando por fin las pelis de boxeo empiezan a rodar las peleas con tremendo realismo y huyendo del montaje de miles de planos acelerados que nos pretenden confundir para que no se vea el truco del guantazo no dado, va a esta y tira precisamente de eso todo el rato.

Que llega Creed y empieza a rodar casi todo en plano secuencia para que no te pierdas nada, va el tal Graham y vuelve a los inicios de los rookies, que no los Rockys, que se aventuraron en este género.

Ni siquiera el cameo del personaje que Rusell Crowe viene interpretando exactamente igual los últimos años salva un ápice de la función.

Si acaso el trabajo del veterano Ray Winstone es digno de elogio, pero claramente tirando de oficio y poca o ninguna dirección de actores.

Hacía tiempo que no me daba tanta risa el trabajo de los figurantes, que no hacen sino sacarte continuamente de la escasa atención que te queda.

Si no me creéis, os invito a observar en la secuencia que el prota llega tarde al entreno subidito de ego por sus victorias (muy original), al muchacho del fondo que cada tres puñetazos estiran el hombro. Comedia de la buena.

Otro craso error en este tipo de películas es no dosificar el romanticismo de la lucha y consejos filosóficos entre hostia y hostia. En ese aspecto, el bueno de Sylvester tenía la plantilla de guion muy clara: 3 consejos Mr. Wonderful por película, ni uno más.

¿Qué pasa aquí? Que hasta el secundario que sale una secuencia resulta ser un aspirante a coach emocional del siglo XIX. Tanto que carga… y bastante.

Nunca el héroe recibió tantos consejos en su viaje de forja para seguir siendo tan lerdo noventa de los ciento tres minutos que dura la función.

Al final se pretende festejar la carrera de un luchador y con lo poco que aparece el púgil antagonista nos genera más empatía que el protagonista. Es más educado, menos estúpido y mejor boxeador.

¿Cuál era el plan? ¿Apología del loser? Al menos Rocky nos caía de puta madre toda la película y seguía ganando aun perdiendo. Yo al tal Jem Belcher (de la ficción claro) solo quiero que le revienten la cabeza pronto para que salgan los créditos.

No se entiende ni por qué detienen al muchacho más allá de para justificar más consejos filosóficos gratuitos de un tal Walter que pasaba por la celda de al lado y que de repente siente la necesidad de darle la clave del sentido de la vida al borracho de la celda de al lado. Venga, por favor.

Y que lo de cortar ojo con cuchilla, recolocar nariz con crujido y el montaje de secuencias de entrenamiento antes del combate final (bastante irrisorio con el gym rollo granja pre-basicfit) ya lo hemos visto demasiadas veces.

No impacta ya, por mucho que se justifique entendiendo que era la primera vez que se hacía en el boxeo profesional.

Conclusión. En la forja del principio de la peli, se tenía que haber quedado haciendo espadas, o siguiendo los consejos del personaje de la madre que solo llora, el director debía haberse quedado en casa que para hacer el tonto siempre hay tiempo.