Disparatado Treintañero: ‘La Isla del Dr. Moreau’

Analizamos una de las películas en las que su rodaje se convirtió en un auténtico caos

Protagonizada por Val Kilmer, Marlon Brando y David Thewlis, la experiencia terminó acabando como el Rosario de la Aurora

La isla del doctor Moreau es una película de 1996, la tercera gran versión cinematográfica de la novela de H. G. Wells La isla del doctor Moreau (que antes fue adaptada por Tim Burton en el cortometraje The Island of Doctor Agor), una historia de ciencia ficción y horror acerca de un científico que intenta convertir a los animales en personas. La cinta tuvo una pésima recepción crítica y fue incluso nominada a múltiples premios Razzie.

‘Moonage Daydream’: Un dios Entre Humanos

4 Butacas de 5

Tras su estreno en la última edición del Festival de Cannes, llega a nuestros cines Moonage Daydream, documental inspirado e inspirador que nos descubre la figura de David Bowie desde el prisma musical, pero también desde el personal, haciendo que el público que se acerque a tan interesante propuesta pueda aproximarse a la faz menos conocida del duque blanco. Así pues, Brett Morgen, director y guionista de esta obra que ha sido desarrollada durante cinco años, construye un relato cronológicamente ordenado donde se retrata el mundo espiritual, religioso, filosófico y vital de Bowie, mostrando y radiografiando todas las etapas de su carrera, desde sus orígenes hasta su ocaso, pasando por su retiro temporal y la etapa más «mainstream» en la que vemos cómo su faceta artística se estanca en términos creativos y experimentales (como él mismo reconoce, no se siente orgulloso de esos tiempos pese al éxito multitudinario de la gira mundial que llevó a cabo en aquella época).

Asimismo, Morgen, que ya tiene experiencia en esto de realizar heroidas musicales (no olvidemos que es suyo Kurt Cobain: Montage of Heck), impregna al documental del estilo experimental y revolucionario del artista para desmarcarse de los tópicos del género. Desarrolla su discurso a través de conciertos, entrevistas e imágenes de archivo, pero no se limita a yuxtaponer declaraciones de amigos o personalidades relacionadas con el denominado camaleón del rock, como es costumbre en este tipo de filmes; por el contrario, el director de la cinta consigue una loable proeza (más teniendo en cuenta que el documental se ha hecho tras la muerte del cantante): que miremos el mundo y todo lo que se nos expone a través de los ojos de Bowie. De esta manera, vemos cómo la narrativa se alimenta constantemente de todo tipo de estímulos visuales; también de mensajes vitales que quedan impregnados en el espectador, un espectador que, explorando el mundo a través de la mirada del genio de David, se verá inspirado a la hora de enfrentar y resignificar su propia existencia al mismo tiempo que descubre (o redescubre) las distintas facetas de un hombre multidisciplinar que era cantante, actor, escritor, cineasta, pintor, escultor… O como él mismo prefería definirse: un generalista. Un dios entre humanos que nos enseña que no hay que perder un minuto de nuestra vida, que vivimos en los límites de la realidad y que nos deja claro que artistas como él son dioses que nacieron para guiar a los hombres y que, en sus propias palabras, acabarán en el infierno. Sea esto cierto o no, lo que tenemos claro es que DAVID BOWIE vivirá por siempre en el exclusivo Olimpo de los inmortales; su legado quedará vivo para siempre, pues su arte, su espíritu y sus enseñanzas de vida ya forman parte de nosotros, los mundanos.