‘Tres Adioses’: un derroche creativo de Coixet y sobrecogedoramente humano

4 Butacas de 5

Hay películas donde el contexto y tu experiencia personal son clave para conectar con ellas. Esto es lo que me ha pasado con “Tres adioses”, la última película de Isabel Coixet. Una cinta donde los sucesos que ocurren pueden reverberar en tu inconsciente de una forma muy fuerte si has vivido cosas parecidas a lo que sufren los personajes.

“Tres adioses” nos cuenta la historia de Marta, una profesora de educación física que ve como su vida pega un giro radical cuando su pareja decide dejarla después de una relación de muchos años. 

Esta premisa, tan sencilla y aparentemente poco original, encierra un viaje emocional y vital muy profundo y filosófico, donde cada salto emocional de Marta es un salto emocional para el espectador y un reto creativo para Coixet. El amor, el desamor, el duelo, el cuidado, la familia, la traición, la culpa, los egos, la muerte, la madurez, los prejuicios sociales, la crueldad humana, el sentido final de la vida e incluso un poco de surrealismo, son los ingredientes que florecen mágicamente en esta historia aparentemente sencilla.

Y lo hace apoyándose en una dirección creativa de Coixet que se centra en lo sensorial. Cada episodio de la historia de Marta es una pequeña obra audiovisual donde el lenguaje de la imagen y el sonido se mezclan para transmitirnos las emociones y sensaciones que sufre Marta: El uso creativo de los desenfoques (el viaje en bici del final), el uso de los efectos de sonido para crear sensaciones (las gotas constantes del grifo de la cocina), el montaje figurativo (el momento ameba o el precioso discurso de la paloma), la búsqueda de texturas en la imagen (los adoquines de la calle, las texturas acuosas de las paredes), la analogía visual (los tres cuencos), el cambio de formato (los flashbacks a los recuerdos)… son algunos ejemplos del derroche de creativo que tiene la película y que hace que lo que ocurre en la historia te entre de manera sensorial y no solo racional.

Es cierto que es un tipo de lenguaje diferente y muy personal. Más cercano al video-arte y al cine indie, pero que, desde mi punto de vista, está muy bien equilibrado con la historia, haciendo que no sea totalmente abstracto. Algo muy difícil de hacer y que Coixet lo consigue sacar adelante con nota.    

También hay que destacar un reparto que está simplemente perfecto, donde destaca una impresionante Alba Rohrwacher, que transmite con una naturalidad extraordinaria todas las emociones que siente Marta. Los momentos que tiene con Elio Germano son de una emoción y una honestidad que sobrecogen (su último encuentro es de las escenas más humanas y desgarradoras que he visto recientemente). 

El único ‘pero’ que le puedo achacar a la cinta, es quizás la trama de las adolescentes, que, desde mi punto de vista, se trata de forma un poco simplona. Y, por otro lado, una reflexión final demasiado categórica y discutible (el tema de los estorninos), aunque creo que eso tiene más que ver con la novela que con la película.

A mí es una película que me ha emocionado mucho. Y es que desde una historia sencilla y cotidiana lanza reflexiones muy profundas y humanas al espectador, con un lenguaje audiovisual muy creativo y personal, enfocado en lo sensorial, haciendo que la historia te entre directa al corazón pero sin infantilizar el relato y con un reparto entregadísimo con sus personajes. También creo que para conectar 100% con la película tienes que haber tenido ciertas experiencias vitales. En ese aspecto no creo que sea una película para gente demasiado joven. Pero si conectas con la historia y su narrativa te tocará todas las fibras.    

Y recuerda:
“La producción de cualquier obra promedia es más valiosa que cualquier crítica que podamos hacer” (Antón Ego)

‘Primate’: un slasher tenso, elemental, grotesco y muy ochentero

3’5 Butacas de 5

Fiel a su estilo característico, Johannes Roberts regresa dirigiendo y coescribiendo PRIMATE, un slasher tenso, elemental, grotesco y muy ochentero.

Tengo que decir algo, antes que nada: la música de esta película es absolutamente brillante. Adrian Johnson pasa por completo de lo genérico y nos deleita con composiciones llenas de sintetizadores, bajos profundos y mezclas evocativas de la música ochentera que elevan cada escena de la película; desde suaves melodías que nos dan la bienvenida al paraíso donde se desarrolla la tragedia, hasta piezas sombrías que encajan a la perfección para elevar la tensión cuando así se amerita. Sé que nunca nadie ha ido a una película de terror por la música, pero es tan buena que sentí que merecía ser elogiada.

Pero la música no es lo único ochentero en la presentación de esta película, ya que la apuesta por los efectos prácticos le da un toque hiperrealista que muy pocas películas mainstream actuales se atreven a intentar hoy en día, lo cual es muy bienvenido e invita a comparaciones con los clásicos de aquella época donde el slasher era el género de terror por excelencia, que nos regaló clásicos como Chucky, Viernes 13 y Pesadilla en la Calle Elm.

Con esto dicho, ¿qué tan brutal es realmente PRIMATE? la respuesta corta y directa es: MUY; y aún así, esperaba más. Pero no más gore, sino más salvajismo animal; creo que se desaprovecha un poco el hecho de que el antagonista sea un animal, sin remordimiento ni cuidado por dejar a sus víctimas reducidas a simples pedazos de carne desparramados por todos lados. Más allá de un par de desfiguraciones que sí son muy brutales, cabe aclarar, la masacre de Ben, nuestro simio en cuestión, se siente un poco demasiado humana y calculada. Basta con investigar los tristes casos reales de personas atacadas por estos ejemplares para saber lo verdaderamente aterradores, sanguinarios y grotescos que estos pueden llegar a ser.

Sin embargo, puede que esto sea intencional. Ya que el film no cae en la trampa de representar a Ben como un ser malvado, sino como lo que es: un animal domesticado que cambia su dócil comportamiento debido a un desafortunado caso de rabia que no se trató a tiempo.

Todos estos factores nos dan como resultado una película agobiante, tensa cuando se lo propone, ligera en su trama y personajes, como es de esperarse en un slasher, y curiosamente cómica por momentos sin inclinarse demasiado al realismo, lo que le da una oportunidad a nuestras víctimas de defenderse, aunque sea mínimamente, de lo que en la realidad sería una verdadera máquina de matar si te toma por sorpresa. Así que si tienes estómago para aguantar las vísceras en pantalla, te recomiendo no perdértela ya que tiene mucho que ofrecer si eres amante del género.