‘En la zona gris’: El Guy Ritchie más entretenido

3’5 Butacas de 5

Casi 30 años han transcurrido desde que Guy Ritchie nos regaló su primera y genial película, Lock & Stock, para dos años más tarde saltar a la palestra de la fama y convertirse en uno de los directores más reconocidos a raíz de Snatch, Cerdos y Diamantes, allá por el año 2000. Fue en estas dos primeras películas donde imprimió un sello personal, en el que el espectador podía reconocer el estilo visual y narrativo del director con suma facilidad. Pero Ritchie, lo cierto es que también ha gustado de alejarse de sus terrenos más conocidos, tanto por películas de encargo como la horrenda Barridos por la marea (a merced de su exmujer Madonna), como por trabajos algo más experimentales como Revolver, o metiéndose de lleno en las superproducciones de Hollywood como el díptico de Sherlock Holmes, su hipertrofiado Rey Arturo, el live action de Aladdin, o su película de aventuras para Apple, La fuente de la eterna juventud. Pero a Guy Ritchie, lo que es del César, el género por el que se dio a conocer se le da de maravilla, y lo cierto es que cada vez que ha vuelto a él, el resultado ha sido de lo más entretenido. Y En la zona gris podría entrar perfectamente en este terreno.

El nuevo thriller de acción de Guy Ritchie gira en torno a dos especialistas en rescates (Henry Cavill y Jake Gyllenhaal) que deben diseñar una ruta de escape para una negociadora de alto rango (Eiza González).

En la zona gris no pierde el tiempo. Es una película supeditada por completo al ritmo, y es un film que desde su primer minuto ya te enmarca la situación para que en ningún momento puedas despegarte de la pantalla, porque apenas deja un segundo de respiro. Su primera hora de exposición plena apenas da tregua, y Ritchie lo hace a través de un montaje espléndido que consigue que el ritmo no descanse ni un solo instante, mediante una puesta en escena bastante dinámica (aunque sin grandes aspavientos tampoco) y un tono en el que el director está más comedido porque sabe que, si falla alguna tecla del mismo, el ritmo podría caer.

Y digo más comedido porque a veces da la sensación de que Guy Ritchie está tan preocupado por el fluir del relato que parece, por momentos, que podía haberse soltado la melena bastante más. Con esto no quiero llevar a error… el estilo del director está y se le reconoce enseguida, pero a veces da la sensación de que se queda un poco en la superficie del divertimento pleno que podía haber sido. Quizás para que el espectador, ante la constante metralla de información que posee la película durante su primera hora (ya os digo, es pura exposición), no se pierda en filigranas visuales o estilísticas, y que las hay, ojo.

También quizás porque el libreto (escrito a seis manos, incluido el propio director) apenas le deja tiempo, y eso pasa factura a sus personajes, que, aunque carismáticos, se quedan un poco en un mero esbozo de muchos de los personajes que han poblado la carrera del propio cineasta. Se les reconoce, poseen carisma, pero se quedan un poco en la superficie de lo que podían haber sido. Algo que también afecta a las interpretaciones, correctas todas (aunque a Jake Gyllenhaal últimamente le veo un poco encasillado en el mismo papel de persona a la que parece que le aburre actuar), aunque cabría destacar a un Henry Cavill de lo más simpático y carismático y a un Carlos Bardem que disfruta como villano de la función, midiendo muy bien un personaje que podía ser histriónico y no lo es gracias a su contención.

Y Ritchie tiene preparada la barraca de feria final con una última media hora plagada de acción que es todo un deleite, y donde el espectador afín a este género (yo me incluyo) la disfrutará gratamente. Todo muy bien planificado, debido a la construcción previa que se ha hecho para que el espectador se oriente ante lo que está pasando, y en la que persecuciones, tiros y explosiones se dan de la mano prácticamente sin tregua.

Por ello, En la zona gris puede que se trate de una de las películas más entretenidas de Guy Ritchie, al supeditar absolutamente todo al ritmo, aunque por ello tenga que sacrificar muchas cosas. Pero por eso mismo se le perdonan tantas cosas, porque, al fin y al cabo, el film tiene claro lo que quiere ser en todo momento y no te engaña, agarrándote de la mano para no soltarte. Además, es un film que, pese a que se complica más de la cuenta, no te pierdes porque el propio cineasta sabe que, si el espectador se pierde, todo se vendría abajo, y, por fortuna, no lo hace. Así que, si queréis pasar hora y media de lo más entretenida, sin más pretensiones que las de haceros pasar un buen rato sin mirar el reloj, sin duda, esta es vuestra película.

El cine de Paul Naschy cobra vida en la exposición ‘El Hombre Lobo y los Pecados Capitales’

Desde el 18 de septiembre y hasta el 1 noviembre, se podrá visitar en el Centro de Arte Tomás y Valiente CEART de Fuenlabrada (Madrid)

Un acercamiento personal y novedoso a la figura del cineasta madrileño reconocido internacionalmente, comisariada por el cineasta Víctor Matellano

La exposición se mantendrá hasta el 1 de noviembre de 2026 y como actividad complementaria, el 30 de octubre, a las 19:00 horas, se proyectará el largometraje documental Call Me Paul en el Teatro Tomás y Valiente, situado en la calle Leganés, 51.

La sesión contará con un coloquio con Víctor Matellano, director de la película y comisario de la exposición

Con una escultura a tamaño natural del licántropo Waldemar Daninsky, el personaje original de Paul Naschy, por parte de Chelo Redondo y Manu Valverde para Creadelúa Taller Creativo, realizada a exprofeso para la muestra, la exhibición incluye guiones originales, carteles, fotografías, protésicos de dentaduras, elementos escenográficos y de vestuario, procedentes de la colección de la familia del cineasta, de la del comisario o de Fractal Studio SFX.

Entre estas piezas, destaca también la escultura a tamaño natural de Paul Naschy, caracterizado como el verdugo Leonardo de Fredesval, esculpida por Colin Arthur para el Museo de Cera de Madrid, entidad que ha cedido varios elementos, todo ello completado con una explicación gráfica diseñada por Daniel Fumero para Limbo Kids.

Este 2026 se cumplen cuarenta y cinco años del estreno de la película El retorno del hombre lobo y cincuenta y cinco años de La noche de Walpurgis, dos de los trabajos más celebrados del cineasta Paul Naschy.

Paul Naschy es el pseudónimo del madrileño Jacinto Molina (6 de septiembre de 1934 – 30 de noviembre de 2009), un actor, director y guionista que, por derecho propio, entró en el pódium de las estrellas del fantástico y terror internacional de todos los tiempos, actualmente con innumerables fans por todo el mundo.

Los hombres lobo en el cine, nacen como respuesta del miedo humano a las guerras, el hombre contra el hombre, la dualidad humana. Y volver al cine de Paul Naschy, a El retorno del hombre lobo, es repasar su apuesta para contar los miedos del hombre desde el cine de género.

Como también es explicar el género humano, su análisis de la intolerancia y de otras actitudes humanas que entrarían en los llamados pecados capitales, en las películas InquisiciónEl huerto del francés y El caminante, también obras totales suyas, ya que están escritas, dirigidas, producidas y protagonizadas por el madrileño universal. La avaricia, la ira o la lujuria, monumentos a la intolerancia, son retratados en estas tres películas que se relacionan directamente con el significado profundo de la licantropía, del hombre lobo.

El objeto de esta exposición es hacer un repaso por la obra de cineasta que, sin pretender ser autor, claramente lo fue. De quien explicó muy bien sus miedos y sus anhelos, que son los de cualquier persona, reflejados a través del cine fantástico, del de terror o del drama social antropológico, histórico y criminal.

Una exposición comisariada por Víctor Matellano

Víctor Matellano es cineasta y director teatral, escritor y divulgador, comisario de exposiciones como “Madrid, territorio Far West”, “Madrid, escenario de cine fantástico” o “La historia interminable by Colin Arthur”.

Director de diez largometrajes cinematográficos estrenados internacionalmente, precisamente mientras ultima su nuevo trabajo, el documental Clint Spain Connectionel nuevo proyecto de ficción que prepara gira en torno al personaje del verdugo Leonardo de Fredesval creado por Paul Naschy.