Han asomado unas cuantas lunas y otros tantos soles desde mi visionado del film El león y el lobo y aún la emoción me embriaga el alma y el corazón. Y es que Gilles de Maistre, quien hace tres años nos brindiera la bella y entrañable Mia y el león blanco, retorna a las salas de cine con esta nueva cinta que nos devuelve a la naturaleza para regalarnos un nuevo y precioso relato de amor entre humanos y animales.
Si la cinta de 2018 nos trasladaba a la sabana para ver cómo nacía un vínculo tan estrecho como especial entre una niña y un león salvaje, aquí Gilles de Maistre nos sitúa en una isla de Canadá para conocer la historia de amistad entre una joven pianista, un león y un lobo, volviendo a demostrar que, cuando la naturaleza, humana o animal, muestra su faz más amable, un cánido y un felino pueden ser hermanos. Y es que este es el tipo de relación que existe entre el león y el lobo que dan nombre a la cinta que nos ocupa, tanto en la ficción como en la realidad, tal y como podemos ver en los últimos compases del film. Así pues, en El león y el loboseremos testigos de cómo nace esta relación, cómo se va afianzando y cómo el Homo Sapiens puede ser tan perjudicial como beneficioso para la supervivencia de los animales y el hábitat donde viven y conviven con otras especies. Así las cosas, a lo largo de la película vemos las dos caras del Ser Humano: por un lado vemos cómo el egoísmo y el ánimo de lucro imperante en la hodierna sociedad se impone sobre el sentido de convivencia con algo tan intrínsecamente importante como la naturaleza para nuestra especie y tan superflua para los intereses de ciertas empresas; por otra parte, vemos la faceta más generosa de nuestros congéneres personificada en Alma, la protagonista de este largometraje, que no dudará en anteponer la subsistencia de los animales a sus propios sueños.
Precisamente, los sueños, el origen de estos mismos y el deseo de verlos cumplidos es otro de los temas que subyacen a la trama principal, haciéndonos reflexionar sobre si lo que llevamos deseando toda nuestra vida lo anhelamos por nosotros mismos o por la influencia de terceras personas. Muchas veces perseguimos objetivos vitales de manera ciega, sin pararnos a pensar sobre si realmente es lo que queremos para nosotros mismos o son otros los que nos están empujando a través de un hilo invisible para que caminemos por una senda que tal vez no nos convenga. En este sentido, son múltiples los personajes de este film los que se percatan de que alcanzar sus sueños carece de importancia cuando se dan cuenta de que no les pertenecen o que afectan al bienestar de otros individuos.
Este
tema y otros como el de la
perseverancia, la generosidad inherente a la amistad incondicional o la
diferencia entre el valor y el precio son tratados de una manera natural,
como no podía ser de otra manera. Y es que De Maistre consigue que nos emocionemos y empaticemos con los
personajes de su película al acercar la ficción al terreno del documental,
sin perder la belleza en la fotografía y
el sentido narrativo de los planos que elige; evidenciando en todo momento
que, aunque tiene cierto espíritu documental, estamos ante una obra de ficción que logra introducirnos en
su propuesta con pasmosa facilidad desde sus primeros compases, sin
soltarnos en ninguno de sus noventa y nueve minutos.
En definitiva, El león y el lobo es una película bella en su forma y en su fondo, un ejercicio de honestidad fílmica que nos reconcilia con la naturaleza al tiempo que nos enseña que un cánido y un felino pueden ser hermanos, que debemos perseguir nuestros sueños por nosotros mismos y que lo más bello de la vida no cuesta dinero, está al alcance de todos.
En un año atípico marcado por la pandemia, el pasado mes de marzo la Muestra SYFY nos dejó huérfanos con su no celebración. Pocos días después de la edición de 2020, pasaríamos de aplaudir a Nicolas Cage a nuestros sanitarios, las butacas se convertirían en sofás, el éxtasis y la locura se tornaban en tranquilidad y sosiego. Nuestro cuerpo notaba ese vacío de Huesitos y Cereales Lion en el estómago… Y es por ello que este 31 de octubre se ha convertido en el Halloween más especial y fantástico. Para sorpresa de sus fans, SYFY anunciaba una única jornada con la que volver a sentir la experiencia. Y así fue, el público pudo asistir a una Muestra marcada por botes de Ketchup, platillos de batería, Doraemons, felinos, los sonoros llamamientos a Mink, concursos de disfraces… Y, claro está, por las puertas abiertas, la gran Leticia Dolera (que volvió a lanzar los esperados y ansiados Huesitos), la leyenda de Nicolas Cage y los habituales Cereales Lions.
La programación estaba compuesta por: Agárrame esos fantasmas (Peter Jackson, 1996), Beyond
the Infinite Two Minutes (Junta Yamaguchi, 2021), The
Medium (Banjong Pisanthanakun, 2021), Prisoners of the Ghostland
(Sion Sono, 2021), Last Night in Soho
(Edgard Wright, 2021) y el capítulo piloto de la serie Day of the Dead (Scott Thomas y Jed
Elinoff).
Un servidor fue a presenciar los cuatro
largometrajes producidos en 2021 y ha decidido hacer un ranking de lo que dio
de sí esta Muestra especial Halloween. He aquí mi top personal:
TOP
MUESTRA SYFY 2021 (De peor a mejor)
4. THE MEDIUM (Banjong Pisanthanakun, 2021)
Estrenada en el reciente festival de Sitges, la obra del autor tailandés Banjong Pisanthanakun recopiló loables críticas y opiniones por parte de cierto sector del público y de la crítica. Tal es así que algunos la catalogaron como la mejor cinta de terror del año. Nada más lejos de la realidad, queridos lectores. Falso documental, terror y ficción se dan la mano en un film indefinido y sin rumbo –de ritual y posesión– dominado por un taquicárdico pulso cinematográfico. Pese a ello, su tensa y tambaleante filmación no se traslada a la pantalla, y el festín ceremonial final no salva de la mediocridad a este experimento antropológico desmedido, recargado y disperso. Pisanthanakun divaga y camina sin brújula por un camino carente de una nítida dirección; adorna el viaje con matanzas y mixturas de formatos radicales y atrayentes –Paranormal Activity y Rec presentes en alma–, pero ya es demasiado tarde para que su cambio de tercio entusiasme. Sus 131 minutos de ceremonia chamana resultan fatigosos. En todos los sentidos. Solo un gato y las alentadoras llamadas a Mink consiguieron levantar el ánimo del público.
3. PRISONERS OF THE GHOSTLAND (Sion Sono, 2021)
Nicolas Cage es el rey de reyes, y él lo sabe. Todo el público en la sala esperaba la aparición en pantalla de la leyenda interpretativa. Todos coreábamos su nombre antes de empezar la proyección. Para los fans más acérrimos de la muestra era el evento de la jornada. En cuanto asomó la cabeza en el atraco inicial de la película, los aplausos y los vítores reinaron en la sala. Cada aparición suya era como si anunciaran que nuestro boleto de lotería había resultado ganador. Y a decir verdad, Cage es prácticamente la única razón por la que ver lo último del deleitoso y delirante Sion Sono –semejante en forma a Takashi Miike–, que aquí, lamentándolo mucho, pierde toda sus habilidades; otro cineasta más que parece haber perdido la brújula en su cinta. Sin duda, lo mejor que puede hacer el espectador es dejarse llevar por el misticismo, los incoherentes cambios de tramas y las idas de olla de Sono y no tomarse en serio una película que en cualquier otra ocasión sería merecedora de los más sonoros abucheos. Pero con Cage todo son aplausos. Una obra de redención del (anti)héroe personaje de Cage y de búsqueda que necesita encontrarse a sí misma.
2. LAST NIGHT IN SOHO (Edgar Wright, 2021)
El plato fuerte de la Muestra llegaría a las 23:00h, después de otorgar los premios a mejor disfraz y de que nuestra muy querida Leticia lanzara al público sus míticos Huesitos. El pase con mayor aforo, sin lugar a especulaciones, fue a parar al esperado último título de Edgar Wright, el suculento postre que nadie quería perderse. El que dirigiese la virtuosa a la par que ruidosa Baby Driver no defrauda con un thriller donde el jugo de la melodiosa armonía sesentera que nos presenta se concentra en la psicología de sus personajes. Adornado con una ambientación y una música deleitables, Wright diseña un satisfactorio juego de espejismos -luces de neón y sangre sello Brian de Palma de por medio- donde nos muestra lo terrorífico que puede llegar a ser idealizar una época pasada. Con este trabajo, Thomasin McKenzie y Anya Taylor-Joy se reafirman en el mundo de la interpretación; podemos decir sin ningún tipo de especulaciones que ya han dejado de ser dos jóvenes promesas. Ellas dos dominan magistralmente el pulso de la acción, tanto en la contención como en la liberación de las perspectivas duales que interfieren en sus actos. Sin lugar a dudas, Last Night in Soho supone una de las sensaciones de la temporada cinematográfica otoñal.
1. BEYOND THE INFINITE TWO MINUTES (Junta Yamaguchi, 2021)
¿Quién nos iba a decir que la sorpresa de la Muestra llegaría a primera hora de la tarde? Siempre he dicho que donde esté una idea sencilla, original y gustosa que se quite una obra ambiciosa, dispersa e insulsa. Lo que nos ofrece Junta Yamaguchi es una cinta honesta, ocurrente y filmada hábilmente con encanto; y es que el director nipón solo necesita un plano secuencia, un acogedor espacio y dos pantallas para adentrarnos en una estructura dentro de otra estructura; en una ingeniosa y humilde pieza donde se muestra el pasado, presente y futuro de sus entrañables personajes. Un bucle temporal –de dos minutos de diferencia– delirante y virtuoso; la obra resulta tan llevadera que uno no se percata de que está rodada de forma secuencial. Es la prototípica película de confort que no te importaría volver a ella cada cierto tiempo mientras ingieres unos deliciosos dorayakis. Setenta minutos que van directos a las pantallas de nuestros ojos.
Y hasta aquí mis pequeñas y humildes impresiones acerca de la breve pero fantástica Muestra de 2021, donde se proyectaron cuatro obras diferenciales –dos de ellas fascinantes y otras dos algo decepcionantes–. Si me preguntasen cuál sería el peor título de la Muestra SYFY 2021, tendría serias dudas en contestar, pero ante la disyuntiva, para bien, siempre hay que inclinarse por el mito de Nicolas Cage. En la otra cara de la moneda, si me preguntasen por la mejor cinta, seguramente un día me decantaría por la de Wright y otro por la de Yamaguchi. En este artículo, un servidor se ha declinado por la sorpresa, pero ambas son fenomenales propuestas, tan opuestas como deleitables.
Siempre es un placer asistir a uno de los eventos más ilusionantes del panorama cinematográfico celebrados en nuestro país.
En la propia sala, el organizador de la Muestra confirmó que estaban ya trabajando en la edición de 2022. Reserven estas fechas: La semana del 3 al 6 de marzo. Si todo va bien, esta próxima primavera volveremos a sentir el ruido del público en las butacas. Desde aquí recomiendo a todo amante del cine que se precie a sentir una experiencia que todo el mundo tendría que degustar, al menos, una vez en sus vidas. Ah, y una última cosa: ¡Cierren la puerta al salir!