‘Vivir el Momento’: la belleza de amar en circunstancias difíciles

3 Butacas de 5

Vivir el momento (We Live in time, en inglés) el drama romántico protagonizado por Florence Pugh y Andrew Garfield, que clausuró el Festival de San Sebastián, llega a los cines de España en enero. Dirigida por John Crowley (Boy A, Brooklyn) y escrito por Nick Payne esta cinta promete tocarnos el corazón.

Almut (Florence Pugh) y Tobias (Andrew Garfield) se conocen repentinamente en un accidente y desde entonces sus vidas quedan entrelazadas. Cabe destacar la humanidad que aportan ambos actores a los personajes y la química que tienen juntos. La película explora su relación desde diferentes momentos en el tiempo, entrelazando las diferentes líneas temporales de manera desordenada para que el espectador construya el relato en su cabeza. Aun así, no resulta nada confusa y es fácil seguir la historia porque tiene un hilo conductor muy claro.

La película combina el amor con la vulnerabilidad y los desafíos que trae consigo una enfermedad, lo que crea una narrativa cargada de sentimientos profundos. Aunque lo que destaca de esta cinta es que se centran en la relación romántica de ellos y como construyen su vida juntos, más que en el sufrimiento por la enfermedad, aunque a medida que avanza la película esta parte se vaya haciendo más central.

Lo bonito es que todo gira entorno a ellos y lo complejo que es querer dejar huella en tus seres queridos para ser recordados por tus acciones. La lucha contra el tiempo se convierte en un tema muy importante como indica el título, aunque más que luchar contra él, yo diría que esta cinta da otro mensaje y es lo importante que es vivir en el presente y disfrutar de él para hacer que cada día cuente de forma especial.

En definitiva, esta historia explora la fragilidad humana, la pérdida y la belleza de amar en circunstancias difíciles. Busca emocionar al público y hacer que reflexionen sobre el valor de la vida y el amor, sin aportar mucha renovación a los temas sobre los que se desarrollan este tipo de películas. Vivir el Momento llega a las salas el 1 de enero.

‘Queer’: Un romance que trasciende dimensiones

4 Butacas de 5

Luca Guadagnino lo ha hecho de nuevo. “Queer”, su más reciente obra y basada en el libro homónimo, es más que una película, es una experiencia sensorial, una invitación a explorar el deseo, la soledad y las emociones que nunca nos atrevemos a enfrentar, como casi siempre vemos en sus producciones. Ambientada en la Ciudad de México de los años 50, entre otras locaciones que no te esperas, es la historia de William Lee (Daniel Craig), un expatriado americano que lleva una vida solitaria hasta que la llegada de Eugene Allerton (Drew Starkey) lo saca de su sueño emocional. Lo que sigue es una relación tan ambigua como conmovedora, un “casi algo” que define el corazón de esta película.

Si algo sabe hacer Guadagnino, es convertir cada plano en una obra de arte. Cada encuadre de Queer cuenta una historia por sí mismo, mostrando lo que el diálogo o el silencio no pueden expresar. La cámara capta el deseo, la represión y el amor perdido en cada gesto, en cada mirada y en cada rincón de una Ciudad de México que se convierte en un personaje más. Es una clase magistral de fotografía, donde esos colores pastel hablan con la misma intensidad que los personajes.

Craig entrega una de las mejores actuaciones de su carrera, mostrando una vulnerabilidad que te desarma. William Lee lleva el corazón en la manga, entregándose completamente a una relación que sabe que lo lastimará. Su dolor es palpable, y su amor, tan crudo y real, nos recuerda que a veces, amar duele más que no hacerlo.

Por otro lado, Starkey encarna a Eugene Allerton, el típico hombre de los años 50: fuerte, atractivo y aterrorizado de sentir algo real. Su interpretación es sutil, pero poderosa, dejando claro que Eugene prefiere pretender que no siente nada antes que enfrentarse a la posibilidad de sentirlo todo.

Es cierto que el hilo narrativo de “Queer” a veces parece desvanecerse. Es confusa, extraña y a ratos casi inexistente en su estructura. Es como si Guadagnino nos invitará a perdernos en este caos emocional, recordándonos que el amor rara vez sigue un camino lineal. Lo que distingue a “Queer” es que Guadagnino no lamenta el amor no correspondido o los errores del pasado, realmente los celebra.

Queer no es para todos, pero para aquellos dispuestos a entregarse a su ritmo y a su intensidad emocional. Daniel Craig entrega una actuación magistral, mostrando una vulnerabilidad y profundidad que capturan cada matiz de su personaje. A esto se suma una fotografía impecable que convierte cada plano en una obra de arte, usando luz y encuadres para transmitir emociones que las palabras no alcanzan. Estos elementos hacen de “Queer” una película visualmente impactante y memorable, aunque no exenta de altibajos narrativos.