‘Oddity’: secretos familiares y karma sobrenatural

3’5 Butacas de 5

El ambiente está enrarecido y no sé por qué. Damian McCarthy presenta Oddity, una propuesta sobrenatural de lo más perturbadora. Una casa encantada, unas gemelas intrigantes y un psiquiátrico cargado de secretos. La película juega con las expectativas del espectador para impedirle ir por delante. La confusión y su afán por aportar a cualquier objeto un aura de misterio convierten a esta pieza en algo impredecible y aterrador.

Una médium ciega que regenta un anticuario, llora la muerte de su hermana gemela. Un maniquí de madera de su gabinete se convierte en un elemento crucial para descubrir la verdad sobre el misterioso asesinato de su hermana. Oddity explora la venganza (un tema masticado) desde un punto de vista sobrenatural. Presenta a unos personajes caricaturizados para enfrentar al escepticismo y la lógica contra el esoterismo y lo sobrenatural. El director consigue construir una atmósfera asfixiante y enrarecida alrededor de un suceso del que se sabe poco.

La cinta cuenta con unas cuantas escenas terroríficas y otras tantas donde, pese a no suceder nada, más de uno se llevarán las manos al rostro. La tensión funciona como un reloj suizo y el suspense es lo mejor que tiene esta película. El espectador siempre va por detrás de os hechos y nunca podrá esperar lo que viene a continuación. Más allá de una historia atractiva, Oddity es un ejercicio de tensión visual interesante. Damian McCarthy juega con el tono para convertir una película convencional en algo más.

Una película de terror que mantendrá al espectador pegado a la butaca. Oddity muestra las posibilidades de un “karma” sobrenatural que se respira en el ambiente pero que somos incapaces de verlo. Una propuesta de terror que pasa la media.

‘El Vigilante Nocturno: Demonios Heredados’: todo se queda en la familia

3 Butacas de 5

Hace treinta años, un psicópata dio caza a un vigilante nocturno y a su mujer.  Ahora, todo vuelve al punto de partida con fichas renovadas. Vigilante Nocturno: Demonios Heredados llega a la cartelera para recordar a los espectadores que todo se hereda, lo bueno y lo malo, y no es decisión nuestra cambiarlo. La película es un ejercicio de autocomplacencia de un director que regresa a su obra con unos cuantos años más sobre sus espaldas.

Emma (Fanny Leander Bornedal), una joven estudiante de medicina, ha aceptado el trabajo de vigilante nocturno en el departamento forense. Su padre, Martin (Nikolaj Coster-Waldau), es un hombre traumatizado que parece esconder un terrible secreto desde que su madre se suicidó cuando Emma tenía tan solo 10 años. Ahora, decidida a encontrar la verdad de lo que sucedió a sus padres, se cruzará con un asesino en serie que parece achecharla por un extraño motivo.

Ole Bornedal regresa a su clásico para actualizarlo y reflexionar sobre la herencia. Se pasa la mayor parte de la cinta dando vueltas sobre la misma rotonda, sin escoger una salida. Y cuando ya estás harto o mareado, se decanta por la más obvia. Vigilante Nocturno: Demonios Heredados tiene dos grandes tramos, el inicial y el final. Dos momentos donde el director danés juega con recursos que potencian el suspense de una manera muy inteligente. Consigue que, en ambas secuencias, el espectador se mantenga agarrado a la butaca. Sin embargo, todo ese efecto se diluye en un segundo acto soporífero.

La cinta reflexiona sobre la herencia. Un tema interesante por la tragedia que lleva implícita. Es imposible hacer nada frente a lo que somos, pues ello está determinado por quien nos concibió y eso es imposible cambiarlo. La protagonista trata de luchar contra un destino implacable que le tiene preparado la peor de las consecuencias. Un ejercicio de introspección por momentos aburrido y repetitivo. Por suerte, el plantel de actores salva los muebles y consigue que el ánimo no decaiga.

Vigilante Nocturno: Demonios Heredados hubiese contado lo mismo utilizando menos tiempo en pantalla y economizando ciertas escenas. No obstante, la película nos brinda momentos de suspense interesantes y aterradores.