Rafa Cortés llena de luz y vida la cartelera con ‘Amanece en Samaná’

Hablamos con el director de la película que llega a los cines el 8 de noviembre

Crítica ‘Amanece en Samaná’: una cinta resolutiva para pasar el rato

‘AMANECE EN SAMANÁ’ es una comedia dirigida por Rafa Cortés basada en una obra de teatro de Jordi Galcerán. Está protagonizada por Luis Tosar, Luisa Mayol, Luis Zahera y Bárbara SantaCruz junto a los actores internacionales Charles Dance y Alfredo Castro. Completan el reparto Félix Tejeda, Andresito Germosen, Lidia Ariza, Laura Díaz y Yaritza Reyes

‘AMANECE EN SAMANÁ’ es una comedia dramática que nos muestra cómo nuestro destino y la gente que forma parte de él interactúan y nos afectan e influyen de forma inesperada.

La película ha sido rodada en Samaná en la República Dominicana, en estricta cronología para propiciar un proceso de trabajo basado en la improvisación de los actores, manteniendo vivo y cambiante el contenido de la trama a lo largo del rodaje. El resultado son unas interpretaciones llenas de verdad y de complicidad, con unos actores y actrices moviéndose con sorprendente soltura fuera de sus habituales zonas de confort.

SINOPSIS

Dos parejas de amigos, Ale (Luisa Mayol) y Santi (Luis Tosar), Natalia (Bárbara Santa-Cruz) y Mario (Luis Zahera), celebran con unas vacaciones en Samaná que hace veinte años que están juntos. Se ponen al día, salen de fiesta, reconectan… Ale, con las alas que le dan el ron y la felicidad de estar con sus amigos, decide que ha llegado el momento de confesar que, la noche que se conocieron los cuatro, ella hizo trampas para acabar con Santi, que inicialmente ligó con Natalia, mientras era Mario el que intentaba ligar con ella. Ale da por hecho que, después de veinte años de relación, tomarán su confesión como la pequeña travesura que supuso el primer paso hacia la felicidad de todos. Pero las cosas no salen así, y la noche termina con una gran decepción. Al día siguiente, Ale amanece con una fuerte resaca, algo confundida, sin la menor pista de hasta qué punto va a tener que enfrentarse a las consecuencias de su acción.

La película está producida por RON VINO Y MIEL AIE, en coproducción con las empresas españolas A NAME LIKE THIS, MATERIA CINEMA, QUEXITO FILMS, FEDERATION SPAIN. Esta coproducción hispano-dominicana será distribuida en cines por UNIVERSAL PICTURES INTERNATIONAL SPAIN y cuenta con la participación de MOVISTAR PLUS+.

‘El ángel de los pobres’: un santo en teoría

2’5 Butacas de 5

Abbé Pierre no es el nombre de nuestro protagonista, sino la consecuencia, el resultado de una guerra mundial —la segunda— que le dio el objetivo de acabar con la pobreza, el hambre y la falta de techo en las calles. La relevancia del personaje central de El ángel de los pobres es indiscutible.

Cualquier proceso de adaptación conlleva riesgos. Adaptar un libro al cine muchas veces causa la pérdida de un buen puñado de frases, de detalles y metáforas que no llegan a pasar el filtro de la imagen. Adaptar la realidad es ya un ejercicio suicida, un calvario que, para mi sorpresa, a veces sale bien. Y otras, como en esta ocasión, no tanto.

El ángel de los pobres tiene una estructura canónica: desde el nacimiento de Abbé Pierre como personaje hasta su vejez y muerte, allá por 2007. Es fácil prever qué partes de su vida van a ser representadas en esta película. Salta de lustro en lustro para no dejarse nada “importante” en el tintero. Por eso mismo, no llega a ser un estudio de personaje. Nunca nos quedamos a solas con él, quizá a excepción de las dos o tres últimas escenas de la película, cuando él mismo reconoce que “ha pasado de moda”. Es entonces cuando le vemos ser él mismo, sin discursos, sin esa voz tajante y pedagógica a la que nos tenía acostumbrados.

El valor de una adaptación no está en contarlo todo, sino en elegir bien, en capturar lo que realmente importa del original. La película se queda en la anécdota de lo que quiere contar, en la peluca blanca y la barba postiza, porque no me da tiempo (en dos horas y media) a conocer a ese personaje que actúa con una claridad y contundencia envidiables —casi sobrehumanas—, pero del que no llego a entender qué le mueve, qué le inspira, más allá de lo evidente. Es un personaje aséptico; interesante pero aburrido; excepcional, pero demasiado consciente de sí mismo.

Entiendo y admiro el propósito de la película, y creo que puede satisfacer a una parte del público, sobre todo en los momentos finales. El director y los guionistas, Frédéric Tellier, Alain-Michel Blanc y Olivier Gorce, hacen un trabajo titánico al adaptar una historia como esta y darle un tremendo sentido social y de actualidad. Salí con ganas de darle un abrazo a ese anciano, Abbé Pierre, que dio su vida por ayudar a los demás. Y de mi relación con la película, poco más.

Es un gran ejemplo de que quien mucho abarca, poco aprieta.