‘La Gran Escapada’: Sobre el honor y las promesas

5 Butacas de 5

En una residencia británica de ancianos conocemos una pareja muy singular Bernie e Irene, un matrimonio que exprime cada gota del jugo que la vida les ofrece, pues a pesar de sus noventa años, la alegría y el espíritu de ambos se mantiene tan fresco como en su juventud. El honor de cumplir para ambos es algo que no está en discusión y es así como Bernie (Michael Caine), veterano de la segunda guerra mundial, escapa de la residencia para ir a la conmemoración del setenta aniversario del Día-D en Francia.

Todo explota en esta increíble comedia dramática, pues la única que sabía el plan de Bernie es su mujer, su cómplice, Irene (Glenda Jackson). En la hora y media que dura la cinta vamos de un lado al otro, entre las aventuras de Bernie, la ansiedad del personal de la residencia por encontrarle y una muy sabía, tranquila y disfrutona Irene, quien dedica todo ese tiempo a recordar y revivir todos los momentos bellos de su juventud.

Michael Caine, tan delicado como preciso, encarna a la perfección a Bernie, llevándonos de las risas a las lágrimas de emoción con una naturalidad tremenda, la conjugación perfecta entre un buen guion, una excelente dirección y un actor completamente entregado al personaje, a sus demonios, sueños y la valentía de enfrentarse a todo ello, simplemente creo que no hay otro actor que hubiese hecho un trabajo tan excelente como Caine.

Sin dejar de lado a la increíble Glenda Jackson, tan risueña y enternecedora como solo ella pudo, saber que este fue su último trabajo antes de trascender vuelve mucho más preciada la película, pues en ella se conjuga un equipo que dio todo por contar de la mejor manera esta fantástica historia basada en hechos reales.

Los encuadres y la atmósfera visual son simplemente magistrales, verdaderamente se vive el día a día en la residencia, la paz y tranquilidad del ambiente se respiran, así como el miedo y adrenalina en el campo de guerra, llegando a los mejores contrastes para lograr la complejidad de la historia.

La gran huida es una de esas cintas que te tocarán el corazón de múltiples formas, una historia que regresa a la humanidad la fe en el amor, las promesas y el honor, tan tremendamente emotiva como graciosa, pues como dije antes el guión tiene lo suyo para mantenerte pegado a la pantalla.

‘Venom: El último baile’: una última entrega que revitaliza la trilogía

3 Butacas de 5

Tom Hardy stars as Eddie Brock/Venom in Columbia Pictures VENOM: THE LAST DANCE.

Este viernes 25 de octubre se estrena en cines Venom: El último baile (2024), la nueva entrega del aclamado personaje de Marvel que cierra la trilogía tras el éxito comercial de su predecesora Venom: Habrá matanza (2021). Kelly Marcel dirige una película que consigue revitalizar una saga que parecía muerta, con unas secuencias de acción hipnóticas y un ritmo bastante fluido, pero condicionada por sus constantes trucos de guion y un humor que no termina de favorecer.

Eddie Brock (Tom Hardy) y Venom, se dan a la fuga a través de Estados Unidos cuando empiezan a ser perseguidos por los dos mundos: el ejército nacional y unas criaturas monstruosas enviadas por Knull para acabar con el simbionte.

Venom in Columbia Pictures VENOM: THE LAST DANCE. Photo Courtesy: Sony Pictures

Venom 3 no pierde el hilo de la trilogía que cierra, ni inventa nada nuevo; más bien continúa explotando a sus personajes desde un humor tan infantil como característico y copia los trillados esquemas narrativos de Marvel para hacer más de lo mismo; aunque no está de más decir, que esta vez se supera. La cinta es tremendamente entretenida y resolutiva por la dinámica de road movie que plantea, alternando el humor situacional con escenas pura acción trepidante.

Venom in Columbia Pictures VENOM: THE LAST DANCE. Photo Courtesy: Sony Pictures

Hay algunas salidas de tono desconcertantes, en que una dramática reflexión existencialista —alrededor de la vida que Eddie podría llevar si fuese una persona normal— se asoma a una historia que la rechaza desde sus bases, pues Venom: El último baile es una película superficial diseñada para su éxito comercial y la complacencia de un público que sabe lo que va a ver, y estos destellos de osadía no le sientan muy bien. Los trucos de guion recurrentes son también una de las mayores molestias de su visionado, pues hay veces que confiar en la suspensión de la incredulidad no basta para cubrirse las espaldas, y son varias las ocasiones en que personajes aparecen inexplicablemente en el momento y lugar exacto en que se requieren. También se engaña en cierta forma al espectador asiduo, ya que algunas expectativas creadas en anteriores entregas no se cumplen como deberían.

Venom in Columbia Pictures VENOM: THE LAST DANCE. Photo Courtesy: Sony Pictures

El disfrute es asegurado entendiendo el juego en que se participa al adentrarse en la película de Marcel, y sus errores no hunden el visionado, además condicionado por la pésima experiencia que suponía la anterior Venom: Habrá matanza. Las escenas de acción y un ritmo muy dinámico consiguen que la última entrega del simbionte negro y su incondicional Eddie Brock resulte agradable dentro de lo esperable, sin ser el no va más del cine superhéroes.