‘Robot Salvaje’: la misión más importante

5 Butacas de 5

La aventura de un robot, un zorro y una misión que los une a ambos en esta entretenida y enternecedora historia. DreamWorks y Universal Pictures nos sorprenden una vez más.

Roz (como la conoceremos en esta historia) es un robot inteligente programado para ayudar en cualquier tarea que le sea encomendada, sin embargo, será difícil encontrar una nueva tarea por atender, principalmente porque nuestra protagonista fue abandonada en una isla forestal en la que debe sobrevivir.

Y es así, luego de varios tropiezos y lidiar con el miedo y rechazo de los animales que Roz encuentra, su siguiente misión: proteger, cuidar y criar un pequeño ganso.

Sin mucha experiencia, pero con un objetivo claro Roz y Fink (un travieso zorro que la acompaña) deberán no solo mantener a salvo al pequeño “Pico Brillo” sino también ingeniárselas para enseñarle todo lo que necesita para poder migrar con los demás gansos el siguiente otoño.

La animación es excepcional, aprovechando al máximo los movimientos de los personajes, un contraste muy interesante entre el movimiento fluido de los animales y las distintas posturas de un robot humanoide que poco a poco se adapta al lugar en el que está, algo que simplemente cautiva y mantiene la atención de todos en la sala.

La banda sonora se vuelve un elemento clave y degustable en la historia, apoyando la emotividad de la cinta sin perder la esencia de una película de aventuras y supervivencia, en la que los personajes se vuelven profundos y memorables.

La historia, a pesar de ser una película familiar, dirigida a los peques, con un claro mensaje de amor y respeto a la vida. Guarda también un enternecedor mensaje de apoyo a la maternidad/paternidad, es sencillamente un excelente producto para ver en familia.

Sin duda alguna, una de las mejores entregas de este año, una mágica aventura y metáfora sobre la vida y la maternidad, un tema que, a pesar de estar sobre explotado en el cine, se muestra de una manera tan emotiva y única que es imposible pasar de largo sin dejar un pedazo de corazón.

‘Los Radley’: una película pálida, genérica e introvertida

2’5 Butacas de 5

La leyenda del vampiro ha inspirado incontables relatos de ficción. Una criatura que lleva al extremo la obsesión, el placer y su intimidad. Una forma de redimir todos los pecados que, queramos o no, todos llevamos dentro. En los últimos años las películas que envuelven a los vampiros están cargadas de metáforas rebuscadas que lo único que consiguen es que sus realizadores se olviden de la diversión de la sangre y el vampirismo y se centren en temas más “serios”. Los Radley es una película encorsetada, a al que le cuesta respirar y que, al final, se siente innecesaria.

Los Radley son como cualquier otra familia, excepto por un pequeño detalle: son vampiros. Optando por un estilo de vida abstemio, conviven en perfecta harmonía con sus vecinos. Sin embargo, cuando sus hijos adolescentes sucumben a una irresistible sed de sangre humana, el secreto familiar quedará al descubierto. La inesperada visita de un pariente que da rienda suelta a sus instintos sangrientos echará más leña al fuego, poniendo el mundo de los Radley patas arriba.

¿Es necesario que sean vampiros? Un drama adolescente, una familia un tanto disfuncional y un trauma del pasado. Son elementos que podemos encontrar en cualquier otra película. Aquí están perfectamente expuestos, con la diferencia de que sus protagonistas son vampiros. Algo que no le sienta nada bien. No solo se ridiculiza, sino que se menosprecia todo lo relacionado con la leyenda vampírica. Únicamente empleada para armar una débil metáfora demasiado evidente.

Los actores implicados lo dan todo y, en conjunto, el resultado no luce mal. Sin embargo, su continuo afán por tomarse demasiado enserio a sí misma lastra todo. A la trama principal se le une una subtrama sonrojante, que no aporta nada más que lo que ya nos están contando a lo largo de la cinta.

Los Radley es una película pálida, introvertida y que espera agazapada en la oscuridad su momento. Por desgracia, no es un vampiro. Ojalá lo fuese.