‘Antes era divertido’: desearás abrazar una historia con un alma fílmica que cautiva al espectador

4 Butacas de 5

Ally Pankiw debuta con ‘I Used to be funny’ en el mundo del largometraje tras tener una extensa carrera en la ficción televisiva. Habiendo dirigido episodios para series como ‘Black Mirror’, ‘The Great’ o ‘Feel Good’.

Esta dramedia independiente esta imbuida por la esencia neoyorquina de cineastas como Judd Apatow. La trama nos sitúa en la piel de Sam, una monologuista emergente que tendrá que superar su trastorno de estrés postraumático para encontrar a la niña desaparecida a la que solía cuidar.  Rachel Sennott (‘Shiva Baby’, ‘Bodies bodies bodies’, ‘Bottoms’) es la one woman show que protagoniza esta historia. Es asombrosa la facilidad con la que esta actriz navega entre la fragilidad y la comedia más pura. Sennott se está estableciéndose como una de las figuras más potentes dentro del panorama indie.

Pankiw crea un alma fílmica que cautiva al espectador y calentarle el corazón. Todo esto lo logra con gran elegancia y con sutileza, sin renunciar al humor negro y tocando temas oscuros y peliagudos. La cineasta opta por una dirección invisible, que no entorpezca la naturalidad y priorice la espontaneidad de lo que sucede frente a la cámara.

Al finalizar, desearías poder abrazar a la película.

‘Crossing’: Sobre la redención y la libertad

5 Butacas de 5

Con el claro objetivo de reencontrar a Tekla, Lía acude a Georgia, al último domicilio de su sobrina del que tuvo conocimiento, ahí su búsqueda la llevará hasta Estambul, un lugar en el cual Lía a través de Evrim (una abogada transexual) se liberará de la culpa y los prejuicios que alguna vez propiciaron la fuga de su sobrina transexual; pero este viaje no lo realizará sola, pues Achi, un adolescente de Georgia, se adentrará en el viaje con la idea de buscar un nuevo inicio.

Una cinta enternecedora sobre la redención, el amor y la libertad, con los tintes característicos de Levan Akin sobre el lenguaje de la danza y la cultura Georgiana, pintoresca y poética.

El guión es tan natural, tan fácil de digerir y entender que la cinta se vuelve hipnótica, como si en lugar de ver una película viéramos fragmentos de realidad de desconocidos en Estambul, sin duda alguna se aprecia la amplia investigación que el director y guionista hizo sobre el tema, Estambul se vuelve un personaje más que habla, abraza y expone.

Está de más recalcar el increíble trabajo actoral que tanto Evrim (Deniz Dumanli) como Lía (Mzia Arabuli) y Achi (Lucas Kankava) realizan en Crossing, pues todo funciona con una naturalidad y espontaneidad que las lágrimas no se hacen esperar.

Crossing es una de esas historias que nos recuerdan lo necesaria que es la dulzura en el mundo, que exponen los sentimientos a flor de piel sin agresión y violencia para retratar una realidad a la cual todos deberíamos poder acceder, la de expresarnos como somos sin tener que renunciar a nuestro país y familia.