‘Surcos’ se proyectará en el Festival de San Sebastián en 4K

La restauración, llevada a cabo por FlixOlé y Enrique Cerezo PC, se estrenará mundialmente en el mes de septiembre dentro de la sección Klasikoak del festival

La obra dirigida por Nieves Conde rompió los cánones del cine nacional con un desolador relato sobre los problemas económicos y sociales en la España de la posguerra

La obra maestra del cine español dirigida por José Antonio Nieves Conde, Surcos (1951), se estrenará mundialmente en una renovada versión en 4K en el Festival de San Sebastián el próximo mes de septiembre. Clasificada en su día como “gravemente peligrosa”, la película no estuvo exenta de roces con el régimen franquista al reflejar temas como el éxodo rural, la pobreza, el crimen organizado en torno al estraperlo y la prostitución. 

A pesar de las dificultades y consecuencias que acompañaron al estreno del título, éste fue nominado a la Palma de Oro en su paso por Cannes y recibió numerosos premios por el Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC): Mejor película, Mejor actor secundario (Félix Dafauce), Mejor actriz secundaria (Marisa de Leza) y Mejor director. En la actualidad, es considerada como una de las mejores películas del audiovisual español, la cual podrá verse nuevamente en la gran pantalla después de que Donostia Zinemaldia la haya seleccionado en el marco de su programación en Klasikoak.

La incorporación de Surcos en dicha sección dedicada a los grandes clásicos del cine universal ha sido posible gracias a la restauración llevada a cabo por la plataforma FlixOlé y la productora Enrique Cerezo PC. Dicha rehabilitación ha consistido en el escaneo en 4K del interpositivo de 35 mm del que posteriormente se han etalonado y restaurado los planos. Debido al deteriorado estado en el que se encontraba el material, se ha desarrollado un minucioso trabajo en el que se llegaron a reconstruir fotogramas en los que se había perdido información. 

La primera película neorrealista española

La familia Pérez se ve obligada a abandonar el pueblo y emigrar a Madrid con la esperanza de mejorar sus condiciones de vida. Van a parar a una corrala del barrio de Lavapiés, donde convivirán con Engracia y su hija Pili (María Asquerino), con quienes guardan parentesco. Los recién llegados deberán ponerse a buscar trabajo cuanto antes, pero descubrirán un mundo urbano hostil, quedando sus miembros a merced del engaño, la precariedad y la delincuencia.

Para sobrevivir, el padre de familia, Manolo (José Prada), hará cola en la oficina de empleo del sindicato para después emplearse como peón en una fundición de la que pronto lo echarán por su edad; sin mejor suerte, su ingenuo hijo menor (Ricardo Lucia) acabará mendigando un plato de comida por los cuarteles. Por su parte, Tonia (Marisa de Leza), se convertirá en la amante de ‘El Chamberlain’ (Félix Dafauce), un mafioso estraperlista que introducirá al hijo mayor del matrimonio, Pepe (Francisco Arenzana), en sus turbios negocios. 

En torno a estos personajes, el director Nieves Conde construyó la que sería la primera película neorrealista del cine español, movimiento cinematográfico surgido en Italia tras la caída del estado fascista de Mussolini y que mostró la desgarradora realidad que se vivía en las calles del país transalpino. Junto al novelista Gonzalo Torrente Ballester, el inspirador de la historia, Eugenio Montes, y la productora y guionista Natividad Zaro, importaron el género a través de la innovadora Surcos.

Alternando escenas rodadas en interiores y exteriores reales, vistieron al elenco con las ropas de los residentes de los barrios marginales para reflejar la claustrofóbica y decadente vida de aquellas gentes. El filme rompía así con la tradición audiovisual instaurada por la dictadura en la que abundaban las comedias blancas, películas folclóricas, largometrajes históricos, militares y religiosos de cartón piedra para mostrar a una capital ahogada por el hambre y corrompida por la crueldad, el mercado negro y la prostitución.

Película de ‘Interés Nacional’ condenada después al olvido

La valiente propuesta de Nieves Conde, militante falangista que introdujo algunos de los postulados del partido en la película para evidenciar su descontento por el franquismo, tuvo sus desavenencias con la censura. La Junta Nacional de Clasificación de Espectáculos la catalogó como “gravemente peligrosa”. A pesar de ello, pudo estrenarse después de modificarse el final propuesto. En lugar del cementerio que acaba fundido en los surcos del campo, el guion original planteaba un encuentro entre los Pérez que abandonan la ciudad y otra familia que aterriza en la ciudad con las mismas ilusiones que ellos tenían al comienzo de la película; asimismo, en su viaje de vuelta en tren, Tonia decide permanecer en la capital y salta del transporte en marcha.

Una de las personas que contribuyó a que Surcos llegase a las salas fue el recién nombrado Director General de Cinematografía y Teatros, José María García Escudero. Éste, crítico con el insustancial rumbo que estaba tomando el cine español, elevó el largometraje de Nieves Conde a ‘Interés Nacional’ (destinada a aquellos proyectos que exaltaban los valores del franquismo). Las protestas en el seno de la industria y del propio régimen condujeron a la dimisión de García Escudero, y a la retirada del favor a la película. 

Adelantada a su tiempo, Surcos fue condenada al olvido, permaneciendo como un tesoro oculto en la cinematografía del país. En su empeño por recuperar el patrimonio audiovisual español y hacerlo viajar por los principales y más prestigiosos festivales de todo el mundo, la plataforma FlixOlé ha restaurado la copia en 4K que permitirá revisitar este clásico en San Sebastián.

El Festival ha programado dos sesiones para que los aficionados y la prensa puedan disfrutar de esta película el lunes 23 de septiembre a las 16 horas en la Sala 1 de Tabakalera y el viernes 27 a las 18 horas en el Antiguo Berri, 7. La película tiene una duración de 103 minutos.

La plataforma está disponible en Smart TV, tabletas y teléfonos IOS y Android, Fire TV, Orange TV, ZapiTV, Amazon Prime Vídeo, Movistar Plus+ y a través del ordenador, además las películas se pueden descargar para verlas sin conexión a internet en cualquier dispositivo móvil

‘Té Negro’: Me gusta el té, pero…con cafeína

2 Butacas de 5

Dos por cuatro, tres por cuatro, cuatro por cuatro, seis por ocho, nueve por ocho…parecen multiplicaciones matemáticas, pero también es la extendida manera occidental de clasificar y de interpretar los distintos tipos de tempo musical, también llamados Compases. Vamos, lo que es seguir el ritmo, en palabras más sencillas. El cine tiene ritmo. Ritmo en la escena, ritmo en el montaje, ritmo en los diálogosLa red social (David Fincher, 2010) o Vivir (Akira Kurosawa, 1952) son unos buenos ejemplo de ritmo adecuados para su temática correspondiente.

Pues todo esto viene a que esta cinta, lo que carece, es de compás. De ritmo. De claridad en la temática.

Por dicha razón, el redactor de este texto tratará de aportar su granito de arena rítmico al lector para poder ser conciso y claro.

Hablemos de temática: el film aborda la historia de una mujer africana que viaja a China después de rechazar su matrimonio de conveniencia en su Costa de Marfil natal. Una africana que por alguna razón se marcha al otro lado del mundo y se pone a trabajar en una tienda de tés. Vale. Hay los suficientes ingredientes para hablar de interculturalidad, inmigración, integración… Y la historia de amor que sustenta la cinta trata ese tema, pero…

Hablemos de lentitud: … parece que el cineasta mauritano Abedarrahman Sissako quería dotarle a su cinta de el fluir contemplativo habitual del cine asiático, pero lo hace en exceso. Llega a una sensación de pesadez que embarga la atención del espectador, hasta el punto de perderse en la lentitud de la acción o del plano en sí.

Hablemos de imagen: Lo cual no hace que su fotografía sea inmensamente bella. Es lo más hermoso de la cinta. Pero unas imágenes bellas no solo mantienen un film, y menos con la parsimonia con la que Sissako nos aborda. Parece que lo quiere suplir todo con la belleza visual…

Hablemos de diálogos:y se requeriría más explicación con algún diálogo más sucinto y claro de lo que ocurre, porque todos son bastante someros y poco concisos. No se llega a saber con claridad lo que ocurre en la cinta. Saber de qué va. Qué les acontece a los personajes, qué les motiva. Solo se puede llegar a discernir que… les comunica el té y la distancia. Pero, independientemente de que no sean situaciones que un servidor haya vivido, es difícil empatizar con algún personaje

Hablemos claro: Todo esto hace que quiera desconectar de un film con unos ingredientes bastante buenos e interesantes pero que no llega a convencer del todo. Sé que es una historia de amor, pero no la veía por ningún lado. Su ritmo soporífero puede llegar a provocar el efecto contrario de lo que se podría esperar. Y es una lástima.