‘Supergirl’: la mejor versión de la heroína de DC hasta la fecha

4 Butacas de 5

Tras su breve paso por el final de Superman (2025) y su éxito en taquilla, por fin llega a la gran pantalla la película en solitario de Supergirl, acompañada por supuesto de su perro Krypto. Dirigida por Craig Gillespie y escrita por Ana Nogueira, esta cinta llena de acción y diversión, aunque también con espacio para crear momentos conmovedores, gustará a cualquier persona que se acerque a verla sin pretensiones y que se quedará completamente enamorado de la Kara que encarna Milly Alcock. La película nos presenta una versión mucho más interesante del personaje tomando de referencia numerosos elementos de la miniserie Supergirl: Mujer del Mañana (Tom King) y adaptándola a la gran pantalla con muchas licencias creativas. Entre ellas el polémico final, aunque mejor empezar por el principio.

Kara (Milly Alcock) es conocida por ser Supergirl, la prima de Superman, y junto con su perro Krypto viaja por la galaxia en busca de soles rojos donde su poder mengua y puede sentir las cosas como una humana, especialmente beber como una humana. En esta película nos encontramos con una Kara que tiene dificultad para concebir la Tierra como su hogar y cuyo único vínculo profundo es Krypto. Celebrando su cumpleaños en un planeta de sol rojo su camino se cruza con Ruthye (Eve Ridley) una niña de trece años cuya familia ha sido asesinada por un bandido llamado Krem de las Colinas Amarillas. La niña busca a alguien que la ayude a ejecutar su venganza y Kara le dice que la venganza no le traerá nada bueno. Después de esto, Ruthye sigue a Kara hasta su nave para intentar convencerla de que la ayude y los bandidos le roban la nave e hieren de gravedad a Krypto con una flecha envenenada. Este suceso es el detonante de la búsqueda espacial para encontrar a Krem y conseguir el antídoto que salvará a Krypto.

Como aventura espacial funciona y combina bien los momentos de diálogos con las escenas de acción. Además, creo que funciona muy bien que nos presenten a Kara bajo la influencia de un sol rojo antes de mostrarnos el pleno potencial de sus poderes. A nivel de guion, me parece una historia de origen atípica. Como en Superman (James Gunn) encontramos al personaje ya formado, aunque en este caso la cinta sirve precisamente para ahondar en sus conflictos y presentarnos a una Supergirl con una personalidad muy definida y alejada de Superman.

La destrucción de Krypton es el detonante de las historias de ambos personajes, aunque de manera muy diferente. Para Kara el conflicto interno que tiene es muy duro, ya que ella sí vivió una vida en Argo, la ciudad flotante que sobrevivió al cataclismo de Krypton. Kara nació en esa roca flotante y vivió lo suficiente en ella para ver como su población iba enfermando lentamente. Ese trauma central, ese duelo, es el motivo por el que necesita evadirse de sus recuerdos constantemente. Esto la diferencia profundamente de Clark que nació y vivió en la Tierra toda su vida y fue criado por una familia cariñosa como los Kent. Él no tiene el peso de toda esa muerte en sus recuerdos, ella sí.

Kara es un personaje que destaca por sí misma. Por mucho que el título de “la prima de Superman” la persiga y la quieran etiquetar siempre supeditada a él de alguna forma -hay cierta referencia al por qué “Supergirl” y no “Superwoman” y esos detalles a mí como lectora de comics me encantan- cuando no pueden ser más diferentes. Esta Kara cañera y con una personalidad arrolladora es justo lo que necesitábamos en este mundo de superhéroes tan agotado de la misma fórmula repetitiva. Por supuesto, Milly Alcock está espectacular, simplemente perfecta.

Me gustaría aprovechar para mencionar las apariciones de Lobo el personaje interpretado por Jason Momoa que, si bien no tiene mucho desarrollo, te da lo suficiente para hacerte una idea de quién es y sobre todo sirve comedia y acción suficientes para que queramos saber más de él. Y esto es lo máximo que puedo decir de él puesto que no es su película y no tiene más importancia en la misma (lo digo para los que se enfaden porque no salga más, tranquilos ya tendrá su momento en el futuro).

Si es cierto que toma muchos elementos del cómic, son más las licencias creativas que la fidelidad al material original. A mí como amante del cómic la mayoría de esas diferencias no me suponen algo negativo y además entiendo que no podían adaptar ciertas cosas muy duras porque han querido que la película llegue a un público más amplio -y yo todo lo que sea favorecer que las niñas puedan ir a ver películas de superheroínas estoy siempre completamente a favor-, pero sí es cierto que el mensaje final del cómic es muy poderoso y en la cinta pierde fuerza.

Algo que me parece que hace muy bien la cinta es el tema de introducir los flashbacks de forma orgánica. Es cierto que suele ser algo complicado y que en muchas ocasiones te saca de la narrativa principal pausando el ritmo de muchas películas, pero me parece que en esta funcionan muy bien y están colocados de forma estratégica para que los sientas naturales. Además, me parece que son fundamentales para entender el desarrollo complejo de Kara como personaje y que tratan un tema muy relevante como es la extinción de Krypton y consiguen emocionarte a pesar de no estar familiarizados con la vida en ese planeta más allá de lo que nos muestran. El sufrimiento y la destrucción son palpables y te ayudan a empatizar mucho con Kara.

Ahora sí, llegamos al polémico final. Esto es una crítica sin spoilers, así que no puedo decir más que mi opinión intentando no desvelar demasiado. Este final es quizás la licencia más importante que se han tomado con respecto al cómic. A mí personalmente me produce sentimientos encontrados porque por una parte me parece que el cómic es increíble -recomiendo a absolutamente todo el mundo que lo lea antes de ver la película- y me hubiese gustado que respetasen esa esencia. Por otro lado, a mí de forma subjetiva no me parece mal y me gusta que Kara tenga menos limitaciones que Clark en muchos sentidos y que a veces la justicia tiene muchas formas. Entonces, ¿me hubiese gustado que lo hiciesen como en el cómic? Sí. ¿Afecta mucho a mi opinión general de la película o le resta valor a todo lo que construye? Ni de coña.

Veremos si trae o no mucho debate este final y si afectará de alguna forma al desarrollo futuro del personaje en el Universo de DC de James Gunn, pero yo personalmente no puedo esperar a ver como continua el camino de Supergirl. Así que, en resumen: Bienvenida Kara, ya era hora, espero que te quedes por aquí mucho tiempo.

Supergirl se estrena en cines el 26 de junio.

La ECAM abre la convocatoria de la décima edición de ‘La Incubadora’

El programa inaugura una nueva etapa con una línea específica para productores y una estructura renovada adaptada a los retos actuales de la industria audiovisual

La Incubadora de la ECAM abre la convocatoria de su décima edición, iniciando una nueva etapa en la evolución de uno de los programas de desarrollo cinematográfico de referencia en España. La convocatoria permanecerá abierta hasta el próximo 14 de julio, mientras que el programa arrancará oficialmente el 30 de noviembre de 2026.

Tras una década impulsando nuevas voces del cine español, La Incubadora refuerza ahora su apuesta por la figura del productor y amplía su alcance con un modelo que combina el apoyo al desarrollo de largometrajes con el fortalecimiento de las estructuras productivas que harán posible el cine español del futuro.

Entre las principales novedades de esta edición destaca la creación de La Incubadora – Slate, una nueva línea dirigida a productores y productoras que, independientemente de contar con un proyecto concreto, quieran trabajar sobre la estrategia de crecimiento de sus compañías, su modelo de negocio y su cartera de proyectos. Junto a ellos, el programa seguirá apoyando el desarrollo de largometrajes a través de La Incubadora – Desarrollo, dirigida a proyectos con dirección confirmada y potencial de recorrido internacional.

La décima edición seleccionará un total de ocho participantes: cuatro productores para la modalidad Slate y cuatro proyectos para la modalidad Desarrollo. Los proyectos seleccionados recibirán una ayuda económica de 9.000 euros para su desarrollo, mientras que los participantes de Slate contarán con una dotación de 3.000 euros, además de acceso a mentorías especializadas, espacios de trabajo, instalaciones técnicas de la ECAM y oportunidades de participación en festivales y mercados internacionales.

Otra de las novedades es la adopción de un formato más concentrado e intensivo, articulado en tres workshops presenciales de una semana de duración y un encuentro final en el marco de ECAM Forum, favoreciendo el intercambio de conocimientos entre participantes y un acompañamiento más personalizado.

Para Rafa Alberola, responsable de ECAM Industria, esta evolución supone hacer explícita una vocación que el programa ya venía desarrollando desde sus inicios:

«Esta evolución de La Incubadora viene a reforzar la que siempre fue su misión, pero ahora de manera explícita: formar a la próxima generación de productores de este país. Queremos ayudarles a crear un negocio sostenible, a pensar en sus carreras más allá de un proyecto concreto. Queremos que, pase lo que pase, sigan haciendo películas. Películas de autor valientes, con miradas personales, que encuentren su público.»

Alberola destaca también el papel que ha adquirido la comunidad creada en torno al programa durante estos años:

«La Incubadora funciona mejor cuando quienes aprenden también se enseñan entre sí. El conocimiento también se transmite de manera horizontal entre pares con distintas experiencias.»

Diez años impulsando el cine español

A lo largo de sus nueve ediciones, La Incubadora se ha consolidado como uno de los principales programas de desarrollo cinematográfico del país. Desde su creación ha acompañado a 45 proyectos, apoyando a productores, directores y guionistas en el desarrollo de algunas de las películas más relevantes del cine español reciente.

Entre los títulos más recientes surgidos del programa destacan Yo no moriré de amor, de Marta Matute, ganadora de la Biznaga de Oro del Festival de Málaga 2026; Anoche conquisté Tebas, de Gabriel Azorín, presentada en Giornate degli Autori de Venecia; o Las líneas discontinuas, de Ánxos Fazáns, estrenada en el Tallinn Black Nights Film Festival.

A ellas se suman títulos como Cinco lobitos20.000 especies de abejasO cornoAneLa inocencia o Josefina, entre otras producciones que han contribuido a consolidar el prestigio del programa dentro y fuera de España.

En conjunto, los proyectos incubados han obtenido 9 Premios Goya y 38 nominaciones, han recibido apoyo del ICAA en 21 ocasiones y de RTVE en 15, y han participado en festivales internacionales de referencia como Berlinale, Venecia, Toronto, Locarno, San Sebastián, Rotterdam o Visions du Réel. Además, El Páramo fue adquirido como original por Netflix.

Durante esta década, más de 1.000 productores se han inscrito en las convocatorias de La Incubadora, consolidando una red profesional que continúa creciendo edición tras edición.

Las bases completas y toda la información sobre la convocatoria pueden consultarse en la web de ECAM Industria.

Plazo de inscripción: del 22 de junio al 14 de julio de 2026