Filmakers Monkeys gana el premio BDC Coproducción con México en FICG – Encuentro de Coproducción – con ‘Un lugar lejano’, de Alberto Lecchi

El proyecto ha sido uno de los seleccionados por la Comunidad de Madrid para presentar en el encuentro

La productora española Filmakers Monkeys ha recibido el premio BDC de Coproducción con México para su proyecto UN LUGAR LEJANO, dentro del Encuentro de Coproducción del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, uno de los festivales de referencia del sector internacional iberoamericano que finaliza hoy.

Néstor Lopez y Pilar Sancho, de Filmakers Monkeys, pitchearon UN LUGAR LEJANO, largometraje que dirigirá Alberto Lecchi (guionista de Un lugar en el mundo, nominada al Oscar), una coproducción con Argentina (Twin Latin Films, Lorena Quevedo y Pablo Di Patrizio) que actualmente está cerrando financiaciones de cara a rodarse en 2025. Un lugar lejano es una película que habla sobre las segundas oportunidades, las perdidas, pero especialmente las que quedan por ganar.

La Comunidad de Madrid, invitada de honor en el festival, seleccionó los proyectos para representar a Madrid en este encuentro. UN LUGAR LEJANO ha sido uno de ellos, junto a otros de Little Spain o El Bosque Sumergido de Marina Seresesky, producido por Meridional Producciones

El ENCUENTRO DE COPRODUCCIÓN ofrece un abanico de oportunidades y colaboraciones con productores, compradores, vendedores y demás responsables de las diferentes etapas de realización cinematográfica de todas partes del mundo a través de sesiones One-to-One que suceden durante los tres días del programa.

Néstor López destaca la importancia de este encuentro para ampliar el mercado de las coproducciones internacionales: «es de vital importancia construir producciones que involucren a varios países, no solo por ampliar mercados y negocio, si no para que los fondos de tu propio país puedan construir proyectos más viables económicamente, necesitamos generar ingresos y beneficios y esta es la mejor vía”.

SOBRE ALBERTO LECCHI

Guionista y director argentino. Ha dirigido 14 películas desde su debut Perdido por perdido. Como guionista, su película Un lugar en el mundo ganó la Concha de Oro en San Sebastián.

SOBRE FILMAKERS MONKEYS

Han producido 4 largometrajes y 25 cortometrajes hasta la fecha, con premios como el Goya a Mejor Corto Documental, el CoProduction VFF Berlinale, o en festivales como Málaga, Sundance y Mención Especial SEMINCI.

SINOPSIS DE UN LUGAR LEJANO

Un afamado pianista se reencuentra con una antigua novia y deciden darse una nueva oportunidad, pero una enfermedad devastadora interrumpe el sueño de ambos.

‘Eureka’: me importa un comino si lo has entendido o no

3’5 Butacas de 5

1870. Oeste de los Estados Unidos. Un vaquero traquetea en la parte de atrás de una carreta. Se dirige a un pueblo absolutamente indecente. En él, los indios y los blancos conviven en paz. El puesto de shérif lo ocupa una mujer. El raptor es un hombre blanco. La chica “raptada”, en realidad, se ha emancipado de su verdadero captor. Todo se ha vuelto del revés. Y nuestro vaquero, el que traqueteaba al fondo de la carreta, no entiende nada. A Lisandro Alonso, sin embargo, eso le importa un comino.

Diez años separan Eureka de la anterior película de Lisandro Alonso, Jauja. Diez años que parecen veinte, en los que ha habido una pandemia, una caída de la popularidad de las salas de cine y algunos cambios sociales enormes. El año 2024 se parece poco al 2014. Eureka, pese a todo, ha logrado estrenarse.

Pero Eureka no es un wéstern. ¿Te lo había parecido?

La película transcurre en 2019, en una reserva india de Pine Ridge, al oeste de Dakota del Sur. Una agente de policía sale de servicio. Es de noche. La calma parece artificial, yuxtapuesta. El ambiente es raro. El vacío pesa una barbaridad. Alonso construye un suspense denso e incomprensible. ¿Por qué? Porque no sucede nada. El misterio no concluye, la tensión nunca se rompe. La noche no acaba. En el punto álgido, la cámara se arrastra hacia otro lado, cambia de historia, de personajes. Yo me rasco la cabeza. No entiendo nada. Pero eso, a Alonso, seguro que le importa un comino.

El director de Eureka plantea las secuencias de carretera más sórdidas desde Estoy pensando en dejarlo (Kaufman, 2020). Cambia de género, de reparto e incluso de ratio de aspecto. Pasa del blanco y negro del wéstern a la fría paleta de colores de un thriller policial. Razones, buenas o malas, para hablar de su voluntad experimental, artística y, sobre todo, conceptual.

Alonso explora la identidad india a través de tres historias. Reimagina el lugar de los indios en el género americano por antonomasia. Se adentra en el ejercicio policial dentro de una reserva india en los Estados Unidos de Trump. Y, por si fuera poco, guarda un último giro fantástico. Un viaje en el tiempo para conceptualizar, de nuevo, la realidad india tras la llegada del hombre blanco: la de las tribus amazónicas.

Lisandro Alonso viaja a la Amazonia de los años 70 para filmar sus árboles, sus arroyos embarrados, las pepitas de oro que el agua arrastra, los ríos verdes y en calma que alcanzan las copas de los árboles. Es un retrato onírico, granulado y brillante, que adormece de forma literal. La película descansa en su último tercio. Es una nana tropical que triplica la duración de los segundos. La película nunca acaba de terminar, y uno no sabe cuántas horas lleva observando ese milagro cinematográfico que ha llegado a su pantalla no sabe cómo ni por qué.

Eureka es una película desconcertante, a ratos fatigosa. Como wéstern, uno necesita más de lo que recibe. Como thriller, uno nunca obtiene las respuestas que quiere. Como sinfonía de una naturaleza salvaje, uno olvida su nombre y hasta lo que ha desayunado. Eureka es magistral, histórica e incomprensible.

Por todo eso, solo se me ocurre recomendarte que no vayas a ver Eureka.

Pero, por favor, ve a ver Eureka.