'Karen': la irresistible verdad de la empatía

'Karen': la irresistible verdad de la empatía

4 Butacas de 5

Corría el año 1985 cuando Sydney Pollack deslumbraba en la gran pantalla con las cautivadoras estampas de la sabana africana. Memorias de África fue un antes y un después en la carrera del cineasta con los maravillosos Meryl Streep y Robert Redford. Aquella película estaba basada en la célebre novela de Memorias de África de la escritora Karen Blixen. Una novela llena de amor, ternura, de paisajes literarios cautivadores y del entendimiento con los demás a pesar de lo diferentes que podemos ser.

Karen es el segundo largometraje en la filmografía de la cineasta María Pérez Sanz. La película que ha participado en la Sección Oficial del Festival de Sevilla es un retrato íntimo, elegante y hermoso sobre los últimos días de Karen Blixen en el continente africano. Una película que cautiva, te hace sentir participe del sufrimiento y felicidad de una protagonista maravillosa y de un trasfondo que habla sobre todo de la empatía, algo que parece que está muy alejado de nosotros cuando encontramos a alguien que no concuerda con nuestra cultura.

La narración del film transcurre a través de la vida de Blixen, encarnada por Christina Rosenvinge y de su historia de amistad con Farah, criado de la Blixen y retratado por Alito Rodgers Jr. Los dos están fantásticos siendo la réplica de ambos en un paisaje que habla por si solo, y en la que los silencios son el despertar de todo firmamento. La extraña amistad entre los dos protagonistas, pese a sus diferencias culturales, permite que haya un entendimiento entre ambos, no solo por los ideales religiosos o sus costumbres, sino porque como todas las personas que viven situaciones complicadas, se dan cuenta de que se sostienen el uno al otro.

Una película de premisa sencilla, minimalista pero llena de una hermosura que merece la pena descubrir. Pese a su corta duración (60 minutos) el largometraje nos seduce desde el primer plano, acompañada de momentos fijos en la que son los protagonistas los que sostienen toda la película con sus silencios y diálogos, y es que comer un huevo cocido o un mango nunca estuvo lleno de tantos sentimientos.

María Pérez Sanz demuestra su enorme talento con la cámara sin necesidad de ninguna floritura. Simplemente encontrar el lugar indicado, unos planos que hablan por sí solos y la música de las palabras de los diálogos. El tiempo pasa, fluye, y la vida de Karen Blixen es el despertar del sol en África cautivando al espectador con una bella película que se recibe de buen agrado.

El film tiene una tremenda humanidad y sensibilidad en todo lo que la rodea. La vida de Karen Blixen a través de la relación personal entre Karen y Farah es un viaje a la empatía entre personas, la amistad y el entendimiento con la vida. Una joyita brillante.