'El Sustituto': herederos del nazismo

'El Sustituto': herederos del nazismo

3´5 Butacas de 5

España es un país que tiene y ha tenido todo. Costumbres, lugares increíbles, políticos pretenden representar al pueblo, una guerra civil e incluso una dictadura. El fascismo siempre ha campado a sus anchas por el país, ni siquiera cuando acabó la dictadura desaparecieron los mimbres, todo lo contrario, evolucionaron.

No solo una parte de nuestra idiosincrasia sigue siendo fascista, también hemos sido un país que ha servido de refugio a los terribles nazis, incluso llegando a colaborar con políticos que gobernaron este país. Somos una constante evolución en la sustitución de lacras por otras peores.

Es precisamente la evolución del fascismo uno de los temas que abarca ‘El Sustituto’, película presentada en el Festival de Málaga y dirigida por Óscar Aibar (El Gran Vázquez). Protagonizada por Ricardo Gómez (Cuéntame, Mía y Moi), Vicky Luengo (Antidisturbios) y Pere Ponce (Amo tu cama Rica), se trata de un thriller basado en hechos reales en donde asistiremos a la investigación policial a raíz de un asesinato acaecido en un lugar de la costa en 1982 y con nazis jubilados de por medio.

Ricardo Gómez se mete en la piel de un policía duro, con bigote y carácter. Tras curtirse en algunos de los barrios más duros de Madrid se marcha a la costa acompañado de su mujer e hija, para vivir algo de tranquilidad. Todo cambia cuando se ve envuelto en la investigación del asesinato del detective que sustituye. Aquel lugar es el refugio de ancianos nazis, aquellos que participaron en el terrible holocausto que acabó con la vida de millones de personas. Gómez demuestra una gran solvencia en el rol que interpreta. El actor continúa demostrando la gran madurez que posee encarnando un papel de tipo rudo, con valores y por supuesto con el que el espectador empatizará en todo momento. La carrera de Ricardo Gómez ya comenzó a despegar hace unos años y seguiré diciendo que estamos ante uno de los mejores actores que nos seguirá sorprendiendo.

Un papel que clava a la perfección y que por momentos nos hace pensar en el de Germán Areta (Alfredo Landa en El Crack), con chupa, vaqueros y la dureza que necesita un tipo para abrirse campo en su investigación. El film retrata toda la idiosincrasia de la época, una en la que todo el mundo se preparaba para la final del Mundial de 1982, de una sociedad que temía tanto los atentados terroristas como el terrible fascismo de la extrema derecha que campaba a sus anchas.

Este es uno de los puntos más interesantes de la película. Óscar Aibar dibuja de forma sensacional un contexto que huele a añejo y a odio, con un fascismo que no ha desaparecido, y que sigue bebiendo actualmente de los mismos sorbos que creen que defender a España es siempre la solución. En este apartado, es Pol López (Historias Lamentables) uno de los secundarios más destacados, con un guiño muy interesante a cómo ha evolucionado el fascismo, retratando el odio de una época que no se ha marchado para muchos.

En cuanto a la dirección Óscar Aibar relata perfectamente una parte de nuestra historia que nos involucra desde el principio. Una narración de auténtico cine negro con guiños a la filmografía de nuestra historia como una persecución de coches por la carretera de la costa que bien vale un recuerdo a la sensacional Perros Callejeros. Un tono añejo, puro y que Aibar homenajea en su película. Es cierto que uno cuando acaba la película tiene la sensación de que podía haber sido mucho más potente.

La trama fluye a la perfección, embarcándonos en un thriller policial que no defraudará a quienes busquen una película llena de entretenimiento, cargada de intriga y relata unos hechos que acaecieron en nuestra historia.