3 Butacas de 5

Chris Pratt protagoniza este thriller ambientado en un futuro distópico en el que tras ser acusado de asesinato tiene que demostrar su inocencia ante una Jueza que es una inteligencia artificial avanzada.
Los Ángeles, año 2029. El inspector de policía Chris Raven (Pratt) se despierta atado de pies y manos sentado en una silla en una sala en la que hay una pantalla gigante. Al otro lado de la pantalla, la jueza Maddox (Rebecca Ferguson) le informa que ha sido detenido por el asesinato de su mujer y que tiene 90 minutos para demostrar que es inocente o será ejecutado en la silla tras la sentencia dictada por Mercy un sistema de inteligencia artificial avanzado que él mismo ayudó a montar unos años atrás para combatir los altos índices de criminalidad.

La historia se desarrolla en un futuro distópico en el que la IA está implantada totalmente en el sistema judicial, los policías se desplazan con motos aéreas por Los Ángeles, hay disturbios en una parte de la ciudad y la crisis de opiáceos y sin techo ha crecido tanto que hay ciudadanos desahuciados por el sistema viviendo en la calle.
Casi toda la película se desarrolla en una única localización, la sala en la que el protagonista está sentado en la silla y es a través de la pantalla gigante y otras pantallas en las que vamos viendo vídeos del exterior de la ciudad con algunas persecuciones policiales en tiempo real.

La película es el típico thriller en el que un policía es acusado de asesinato y tiene que encontrar pruebas de su inocencia teniendo a todo el sistema en contra esta vez con toques futuristas. La ventaja es que el inspector Raven puede acceder a todo tipo de vídeos al estar todo el mundo conectado a la nube y descubrir qué ha pasado con su mujer.
Chris Pratt está bien en su papel de policía al límite de todo y Rebecca Ferguson como la jueza Maddox aporta una presencia fría y determinante que actúa de acicate con el inspector para que demuestre su inocencia antes de que se le agote el tiempo.

La premisa de esta película encuentra puntos en común con la película española Justicia Artificial (2024) en la que la fallecida actriz Verónica Echegui interpretaba a una jueza que trataba de dirimir si un programa de inteligencia artificial podría ser beneficioso para el sistema judicial español. En la película americana el sistema está totalmente implementado, vemos cómo funciona y las consecuencias que ha conllevado.
El dilema moral que plantea la película deja de ser ciencia ficción para volverse terrorífico con el desenlace de la historia.
Annabelle Wallis, Chris Sullivan, Kylie Rogers y Kali Reis acompañan a Pratt y Ferguson aportando profundidad a la historia cuyo ritmo es frenético y no suelta al espectador hasta el final.

