4 Butacas de 5

Dos horas de pura extravagancia al más puro, grotesco y cómico estilo Sam Raimi; Rachel McAdams y Dylan O’Brien brillan como Linda y Bradley en este thriller de supervivencia repleto de humor negro, vísceras y la encantadora cutrería que distingue las películas de este director.
Cuando un accidente aéreo deja varados a un nepo-baby y “una empleada suya más” en una isla sin escapatoria, ambos tendrán que trabajar juntos, o matarse entre sí, para lograr sobrevivir. Aunque esta premisa del entorno que le arranca todo al poderoso para humillarlo mientras se lo da todo al menospreciado para brillar es todo menos nueva, Raimi le pone su toque desde el primer minuto. Todos sus sellos de la casa están aquí: close-ups incómodamente exagerados, uno que otro jumpscare aquí y allá, y gore estilizado al por mayor te dejarán claro que el director no solo no ha olvidado sus raíces de horror, sino que sigue estando en su máximo nivel.

Es impresionante lo bien que encaja todo en esta película, logrando ser igualmente entretenida tanto en las escenas más explosivas, como el accidente de avión o Linda cazando a un jabalí, como en las más reservadas, como la múltiples discusiones infantiles o momentos de vulnerabilidad entre nuestros supervivientes; demostrando una vez más que Sam Raimi no hay perdido el toque cuando se trata de balancear (broma completamente intencional) cantidades descabelladas de sangre con personajes entrañables.

Send Help es tan graciosa y sincera como lo es oscura y visceral, que evoca recuerdos de las mejores películas de este reconocido cineasta, lo que la hace una visita obligada tanto para fans de su trabajo como para aquellos que simplemente busquen una película excelente para ver este fin de semana.

