3 Butacas de 5

“Línea de Extinción” es una de esas películas que parecen hechas para el cine, una mezcla de ciencia ficción, monstruos, supervivencia y un reparto sólido con Anthony Mackie, Morena Baccarin y Maddie Hudson. La premisa es atractiva, pero lo que termina llegando a la pantalla grande es una película que se queda a medio cocinar y que no termina de llenar las expectativas.
Estamos en un mundo postapocalíptico donde criaturas enormes y agresivas, no está del todo claro de dónde salen ni qué son exactamente, han obligado a la humanidad a concentrarse por encima de 2.400 metros de altura, porque esos monstruos no pueden escalar más allá de esa línea. El diseño de esas criaturas es sin duda lo más interesante, tienen forma de insecto con una cola extremadamente larga que termina en un sensor rojo con cuchilla, y visualmente funcionan.

La historia sigue a Will (Anthony Mackie), alguien que se ve forzado a salir de ese refugio seguro y cruzar la línea para enfrentarse a los monstruos y, en el proceso, salvarle la vida a su hijo. En esta aventura de supervivencia, lo acompañan Katie y Nina, interpretadas por Baccarin y Hudson. La película intenta construir un arco de supervivencia y redención alrededor de ellos, pero gran parte de los diálogos se sienten innecesarios y, en algunos casos, mal dirigidos. A pesar de estar frente a buenos actores, el delivery no ayuda y muchas de las escenas hablan más de lo que muestran.
Donde realmente funciona es en los momentos de acción. Cuando el equipo se enfrenta a las criaturas, la película se ilumina, hay tensión, hay riesgo, hay una sensación clara de peligro. Es en esos enfrentamientos cuando recuerda a otras películas referentes dentro del género y se siente que la película por fin está haciendo algo interesante. El problema es que esos picos de acción son tan espaciados que el ritmo general se vuelve lento, incluso aburrido en varios tramos.

La película toma prestados elementos de otras historias que han funcionado muy bien en el pasado, un mundo asolado por criaturas inexplicables, supervivencia contra todo pronóstico, un héroe moralmente enfrentado a su propia misión, pero no logra ensamblarlos con coherencia o fuerza narrativa propia. Es como si hubieras visto mil películas similares, solo que esta no termina de abrirse paso por sí misma.
La fotografía es sencilla, pero hay aciertos. Los bosques de las Montañas Rocosas de Colorado están muy bien capturados, se siente la textura del aire, la humedad, el espacio. No es trascendental, pero ayuda a sostener visualmente.

Otro punto positivo es que el CGI no se siente falso, los monstruos están bien logrados y, en momentos puntuales, dan miedo. Eso, al menos, funciona y salva algunas escenas que de otra forma habrían sido olvidables.
Sin embargo, el guion flaquea, los diálogos se sienten torpes, el misterio nunca termina de enganchar y la película no profundiza en su propio mundo. Hay preguntas interesantes como ¿qué son estas criaturas?, ¿por qué solo atacan hasta cierta altura?, ¿qué pasó con el mundo abajo? pero ninguna se explora a fondo. En lugar de eso, te quedas con una sensación de “he visto esto antes, pero mejor logrado”.
En resumen, “Línea de Extinción” tiene ideas interesantes, buena acción y criaturas bien diseñadas, pero no logra sostener el interés ni construir una historia que te compense. Es perfecta para ver un domingo por la tarde si no tienes otra cosa mejor, o si lo que quieres es entretenimiento disperso sin exigir demasiado.

