3 Butacas de 5

Olivier Assayas adapta la novela Giuliano Da Empoli con guion de Emmanuel Carrèrre que cuenta las últimas décadas del pasado más reciente de Rusia.
Giuliano Da Empoli ficciona los últimos treinta años del pasado reciente de Rusia, desde la Perestroika hasta Putin a través de un trasunto de Vladislav Surkov quien fue vicepresidente del país desde 1999 hasta 2011 cuando se retiró de la vida política.
En su libro Surkov es Vadim Baranov quien actúa de narrador y concede una entrevista a un profesor y periodista de Estados Unidos, Rowland, (Jeffrey Wright) con quien mantiene una larga charla durante toda la película. Un gran flashback se va intercalando con la charla que mantienen Rowland y Baranov que a modo de río cuenta la vida de Rusia desde la Perestroika hasta casi la actualidad al mismo tiempo que la vida del propio narrador. Vadim Baranov era un joven que comenzó su vida adulta en medio del caos post soviético en los años 90. Comenzó primero trabajando como director teatral y productor de televisión hasta que entendió cómo funcionaba el poder en Rusia y fue subiendo en el escalafón hasta convertirse en el asesor de un agente del KGB con un futuro brillante, Vladimir Putin (Jude Law). Desde el centro del poder de Rusia ambos irán transformando el país difuminando los límites de la verdad y la mentira. La película es una mezcla de géneros que va del thriller político al cine negro pasando por el drama histórico y por momentos es una película sobre el periodismo, los medios de comunicación y las redes sociales.

La película está muy bien rodada y todo el reparto está correcto en sus papeles pero la narración carece de fuerza y se termina por convertir en una sucesión de acontecimientos de la historia reciente de Rusia. Vamos de Yeltsin, al Maidán, del hundimiento del submarino Kursk y la crisis que se produjo en Rusia por la mala gestión del accidente, a la defenestración de los oligarcas, pasamos por la invasión de Crimea, la irrupción de Limonov o las granjas de bots para boicotear elecciones europeas y desinformar… Para alguien que no siga la actualidad política o para estudiantes de bachillerato puede resultar una historia bastante didáctica para entender el pasado más reciente desde el lado ruso porque está bastante bien contado y se contrapone la versión rusa con la del periodista americano.

Es una pena que excepto Jude Law el resto del reparto pase sin pena ni gloria por culpa de personajes bastante planos y arquetípicos. El protagonista no tiene el carisma ni el atractivo que podríamos esperar. Es más bien un hombre gris y apocado que sabe estar en el momento oportuno para aprovecharlo y saber leer por dónde va la política en todo momento. En cambio Law capta no solo la esencia de Putin sino que se transforma en él a través de los ademanes, miradas, gestos y los movimientos corporales como el vaivén que hace al caminar. Por desgracia, Alicia Vikander que interpreta a Ksenia el interés amoroso de Baranov se va diluyendo como un azucarillo en un café con leche cuando es un personaje que podría haber dado más de sí. Tiene calado a Baronov desde el primer día que se conocen en una fiesta. Sabe cómo funciona el poder y lo que hace Baranov para estar siempre en él, tiene buenos contactos dentro y fuera de Rusia y le gusta vivir bien rodeada de lujos pero no sabemos mucho más de ella. Tanto la película como el libro en el que se basan resultan interesantes no tanto en la historia en sí ya que se trata de una ficción que bebe de la realidad para mostrar el funcionamiento de parte de la política actual y pone en el punto de mira los mecanismos que utilizan para seguir con sus estrategias de desestabilización de las políticas de occidente y de manipulación masiva fuera y dentro de Rusia.

