'Una hija en Tokio': un recordatorio de lo importante que es luchar por aquellos a los que amamos

'Una hija en Tokio': un recordatorio de lo importante que es luchar por aquellos a los que amamos

4 Butacas de 5

Una hija en Tokio (Une part manquante, en francés) dirigida por Guillaume Senez (Nuestras pequeñas batallas) es una película dramática sobre la vida de un padre que lucha por encontrar a su hija en una gran ciudad como es Tokio. Senez, que también guioniza junto a Jean Denizot, nos atrapa con una historia bien desarrollada, personajes llenos de matices y un recordatorio de lo importante que es luchar por aquellos a los que amamos.

En esta cinta seguimos la historia de Jay (Romain Duris) un francés que vive en Tokio y lleva nueve años buscando a su hija Lily, a quien no ve desde que tenía tres años debido a la separación con su mujer. Jay trabaja de taxista y después de tantos años ha decidido rendirse en su búsqueda, vender su casa y volver a Francia. Todo cambia cuando un día le toca cubrir la ruta de otro taxista y, de repente, se sube a su coche su hija. La vida de Jay da un vuelco y todos sus esfuerzos se centran en acercarse a Lily de nuevo para tener una segunda oportunidad con ella.

Puede que esta película no sea algo espectacular en su forma, pero su historia es cautivadora y acerca a los espectadores a una realidad poco conocida. Me pareció interesantísimo el tema que trata, ya que gracias a esta película muchos espectadores descubrirán que en China no existe la custodia compartida y una vez uno de los progenitores se lleva al niño, el otro no puede verle hasta que sea mayor de edad. Una realidad durísima que da forma tanto a la vida del protagonista como a otros personajes secundarios cuyas vidas se ven totalmente desbordadas por el deseo de hacer todo lo posible por volver con sus hijos. En este relato inspirado en testimonios reales hay que destacar las interpretaciones de Romain Duris (Daaaaaalí, Eiffel) y Judith Chemla (C’est la vie, El jardín de Jeannette) que sin duda dan vida a estos personajes complejos con mucho cariño y respeto. Es una historia que te llega por su humanidad y otorga al espectador el espacio suficiente para empatizar con sus personajes y así sentir su lucha como propia.

Lo que más destaca de la película es la forma en la que muestra los sentimientos del protagonista. No es una historia llena de acción, sino más bien una historia tranquila y emocional que se centra en la culpa, el arrepentimiento y el deseo de recuperar el tiempo perdido. La interpretación de Romain Duris transmite muy bien la mezcla de esperanza y miedo que siente su personaje al intentar volver a formar parte de la vida de su hija.

En general, Una hija en Tokio es una película emotiva que habla sobre la familia, la resiliencia y las segundas oportunidades. Es una historia muy humana que os hará reflexionar sobre la importancia de las relaciones familiares y sobre cómo a veces nunca es demasiado tarde para intentar arreglar las cosas. La película tuvo su estreno mundial en el Festival de Toronto y posteriormente formó parte de la Selección Oficial del Festival de Cine Europeo de Sevilla y llega a los cines de España el próximo 20 de marzo.

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