3 Butacas de 5

Hay películas que no engañan a nadie. Sabes lo que vas a ver y te dan justo lo que prometen. Ni más ni menos. No pretenden ser otra cosa de lo que son, y podrán ser mejores o peores, pero precisamente ofrecen lo que uno espera de ellas. Y eso el público también lo agradece. Solo hay que ver, por poner un ejemplo, los números en taquilla que hizo una película como La asistenta, una cinta conscientemente de sobremesa, que sabía lo que era y que, precisamente, al no engañar a nadie, ha sido un rotundo éxito por ofrecer justo lo que vendía. En el género de terror también hay muchos productos así y, en ese aspecto, podría decir lo mismo de Whistle, el silbido del mal, que se acaba de estrenar y que entraría de lleno en esa catalogación.
Un grupo de estudiantes inadaptados encuentra por accidente un objeto maldito: un antiguo silbato de la muerte azteca. Al soplarlo, descubren que el terrorífico sonido que produce invoca a sus propias muertes futuras para perseguirlos. A medida que las víctimas aumentan, los amigos intentan descubrir el origen del artefacto y detener la terrible cadena de sucesos que han provocado.

Y, como dije antes, Whistle es ni más ni menos lo que se espera de ella. Y ahí están todos los méritos y males del propio filme, pues es predecible, pero… ¿hay algún problema con ello? Pues lo cierto es que no, ya que maneja sus elementos con corrección, sin salirse mucho por la tangente, ofreciendo una idea bastante curiosa (una vuelta de tuerca a las maldiciones) y con algunas muertes bastante grotescas que, para los fans del género (como yo), se agradecen bastante (el accidente de coche…).
Desde luego, no ofrece mucha originalidad, pero es que tampoco lo pretende, presentando a sus personajes adolescentes incluso mejor de lo que otras producciones de la misma índole ofrecen, pese a todos los tópicos que la pueblan. Porque, ya digo, mientras se haga de la manera correcta, sin molestar pero jugando bien con ello, lo cierto es que se le perdona todo por su falta de pretensiones. Tampoco esperes una película que se te quede grabada en la memoria, porque no lo pretende en absoluto.

Del reparto, lo cierto es que todos están la mar de correctos, siendo Dafne Keen la voz cantante del filme y llevándolo con corrección. Cabe mencionar también la aparición de Nick Frost.
Y es que poco más puedo añadir a una película que, repito, no engaña a nadie. Ofrece un producto de terror correcto, que no inventa la rueda, pero que juega bien con sus tópicos, ofreciendo una distracción pasajera de lo más correcta dentro del género. Una serie B sin muchas ínfulas que precisamente funciona por eso mismo, y a la cual incluso se le perdonan sus fallos por ofrecer justo lo que vende. Ni más ni menos que eso.

