3’5 Butacas de 5

El cine de Jason Statham nunca ha sido arte y ensayo. Está claro que al entrar a una sala de cine a ver Shelter: El protector (2026) no vas a encontrar lo más vanguardista de la cartelera. Es cine de acción del mismo de siempre, cine de acción que el espectador que ha visto las últimas películas del actor sabe a lo que se enfrenta. Es Statham haciendo de Statham, un hombre calvo, solitario e imponente -y un poco insolente de más- que termina descubriendo un corazón que parecía no tener cuando presencia alguna injusticia, para de ese momento en adelante arremeter físicamente contra todo lo que se le ponga por delante con tal de cumplir su objetivo.

En el caso particular de Shelter: El protector, dirigida por Ric Roman Waugh, habitual del cine de acción con películas como Objetivo: Washington D.C. (2019) o Greenland: El último refugio (2020), Statham interpreta a Mason; un hombre que vive exiliado en una remota isla y que tras rescatar a una niña de una peligrosa tempestad, desata una serie de consecuencias que despiertan el interés de determinados grupos internacionales por capturarlo.
La cinta arranca con un primer tercio soporífero en que se intuye cierta pretensión contemplativa. El protagonista solo en el faro que es su hogar, y planos tras planos desarrollando su vida en el retiro sin ningún tipo de interés. Sin saber nada sobre la película da la sensación de que esta vez no tienen cabida los mamporros, pero por suerte al paso de una media hora un punto de giro esencial hace que de ahí en adelante todo se convierta en un festival de tiros y artes marciales que divierte sin que la trama sea realmente relevante. El villano principal encarnado por Bryan Vigier es uno de los aciertos de la película, una imperturbable y silente presencia que siempre está en el momento y lugar indicados para ejecutar su tarea mortal. Se mueve solo, no necesita a nadie, y aplasta incluso al cuerpo policial sin piedad. Provoca auténtico pavor, y los enfrentamientos directos que mantiene con Statham son de lo mejor de Shelter: El protector.

Es gracioso que los personajes del actor siempre son exagentes de algo, igual que en la homónima El protector (2013), curiosamente similar al tener en el centro de la acción al actor con una niña de diez años y el deber de protegerla. Si es que… Ya sabemos que son todas muy parecidas. Pero aún así, las seguimos disfrutando como niños pequeños, porque en mi opinión lo merecen por muy mediocres que sean. Yo disfruté bastante de su anterior A Working Man (2025), de la que hice crítica en esta misma web. Aquí no se juzga a nadie. Además, no sé cuántos años nos quedan de nuestro glabro héroe de acción, porque por muy bien físicamente que esté ya roza los ¡60 años! Que no es moco de pavo y menos para este tipo de cine.

En fin, que Shelter: El protector sí merece la pena si te gusta este tipo de cine. Pues, sabiendo que no es el no va más de nada y aguantando los primeros compases, la buena diversión está asegurada. ¡Jason yo siempre te seré fiel hagas la película que hagas!

