3’5 Butacas de 5

Recuerdo allá por el año 1995, cuando llegó la primera adaptación al cine del videojuego de Mortal Kombat, en este caso dirigida por Paul W. S. Anderson. Fíjense cómo estaban las cosas respecto a las adaptaciones de videojuegos, que esta entrega supuso en su momento la mejor de todas, sin ser tampoco nada del otro jueves… pero al menos respiraba un poco la esencia del original (no como las inefables Street Fighter o Super Mario Bros.; hablo de las de los 90, por supuesto). Tras una secuela que ni me he dignado a ver (y, por sus críticas, no apetece mucho), no fue hasta 2021 cuando Hollywood volvió a interesarse en adaptar esta saga de videojuegos. Y lo cierto es que el “reboot” de 2021 de Mortal Kombat fue una adaptación más que decente que, sin ser perfecta, se convertía en la mejor adaptación hasta la fecha y bastante más salvaje que las anteriores.

Y, tras un moderado éxito de taquilla, el mismo equipo del “reboot” nos entrega ahora su secuela, donde prometían peleas a punta pala y más fidelidad al videojuego en el que se basa. ¿Cumple las expectativas? Y aquí tengo que decir que rotundamente sí.
En esta ocasión, los campeones favoritos de los fans, ahora acompañados por el propio Johnny Cage, se enfrentan cara a cara en la definitiva y sangrienta batalla a muerte para vencer al oscuro régimen de Shao Kahn, que amenaza la existencia del Reino de la Tierra y a sus defensores.
Mortal Kombat 2 apenas pierde el tiempo. Si su predecesora servía para asentar las bases de su universo y presentar a sus personajes, en esta secuela van a piñón fijo, y no sabéis lo que se agradece. La película se beneficia de un ritmo que va saltando de pelea en pelea, como un videojuego (pues de eso va la cosa), para, entre medias, hilar una historia como buenamente puede.
Porque, hablemos claro: aquí la historia es un poco lo de menos. Cierto es que, en determinado momento, el espectador ya no sabe si el objetivo real es superar el torneo que se disputa o hacerse con el medallón de Shao Kahn, y aquí el libreto intenta unir las piezas como buenamente puede. Al fin y al cabo, todo está al servicio de superar al villano de turno y, en ese aspecto, el filme es muy claro y sabe hacia dónde quiere dirigirse.

Y en este caso son una incesante retahíla de peleas que están rodadas de la manera más clara y espectacular posible, replicando en muchos momentos los escenarios del propio videojuego, lo que no hará más que provocar un orgasmo a los fans del mismo. Y todas ellas poseen unas coreografías magníficas, de las cuales la puesta en escena opta por dejar que respiren y que tengan su propio ritmo interno, y en ese aspecto funcionan como un tiro, algunas llegando a un nivel realmente emocionante (la pelea entre hermanos). Además, se consigue que cada una de ellas tenga su propia esencia, lo cual hace que todas se vean con interés.

También cabe mencionar que ha sido un acierto pleno contar con Karl Urban como Johnny Cage, pues aporta el carisma del que el resto de personajes y actores carecen (aunque Adeline Rudolph se salva de la quema), y del cual adolecía la anterior entrega. El actor tira de puro encanto para conquistar al público, y lo hace siendo consciente del tipo de producción en la que se ha metido (aunque parezca que hace el mismo papel que en The Boys), contagiando ese entusiasmo —que no se ve en el resto— al espectador.
Respecto al apartado técnico, hay que decir que es impecable, tanto por un diseño de producción magnífico, que replica muchos de los escenarios originales del videojuego (esas mazmorras…), como por unos efectos visuales de lo más logrados, así como por los efectos prácticos de maquillaje (cierto personaje que prefiero no desvelar) y vestuario (el traje de Shao Kahn). También me gustaría destacar una banda sonora de Benjamin Wallfisch que está casi omnipresente en todo el filme y que funciona muy bien al apoyar las imágenes al máximo posible (incluso en escenas calmadas, con tal de darle algo más de empaque al conjunto), además de introducir ciertos guiños al propio videojuego muy bien integrados.

¿Es esta segunda entrega mejor que su predecesora? Sin duda, e incluso me atrevería a decir que, de las adaptaciones de videojuegos de lucha al cine, seguramente sea la mejor de todas. Por la sencilla razón de que sabe lo que es, no pierde apenas el tiempo con tonterías y regala lo que los fans pedían: luchas. Y precisamente es eso lo que ofrece, sin más miramientos, de la manera más espectacular y violenta posible, que es precisamente de lo que trata el propio videojuego. Por lo tanto, solo puedo decir que esta segunda entrega me ha parecido un entretenimiento estupendo, que no engaña lo más mínimo y que ofrece al espectador exactamente lo que quería encontrar: una película hecha y derecha de Mortal Kombat.

