2’5 Butacas de 5

Glen Powell y Margaret Qualley protagonizan esta sátira sobre los ultras ricos en la que plantean dilemas éticos sobre qué hacer para conseguir heredar una suma escandalosamente obscena de dinero.
El director John Patton Ford versiona la película británica ‘Kind Hearts and Cornets’ (Ocho sentencias de muerte) de 1949 trasladando la historia al Nueva York actual.
En la gran manzana encontramos a Becket Redfellow (Glen Powell) el rico heredero de una saga familiar multimillonaria desde hace muchísimas generaciones. Pero tiene un problema, por delante suyo hay siete familiares directos a heredar y él fue repudiado antes de nacer. Resulta que su madre, Mary Redfellow, se quedó embarazada de joven y fue expulsada de la casa familiar por su abuelo (Ed Harris). Aun así, Mary se las ingenió para educar a su hijo como el futuro heredero que algún día será. En el colegio conoce a Julia (Margaret Qualley) una niña bien de quién se enamora a primera vista.

Décadas después, Becket trabaja en una tienda de trajes a medida y por casualidad se reencuentra con Julia quien está prometida con un millonario. Julia siempre provocativa y juguetona la llame cuando mate a sus parientes para conseguir la herencia que la llame.
Esta idea cobra vida en su cabeza poco a poco hasta que se queda sin trabajo y es ahí cuando decide ver si sería capaz de matar a alguien, si sería posible, cómo lo haría y cómo de fácil o no sería. Y elige a su primera víctima, un primo fiestero que trabaja en bolsa y hace que parezca un accidente. En el funeral de su primo fiestero conoce a su tío Warren (Bill Camp) quien le da trabajo en la empresa familiar de inversión y Becket aprende todo lo posible sobre la bolsa.
El problema es que entre asesinato y asesinato a Becket le surgen dilemas morales sobre lo que hace y la vida empieza a irle bien con su nuevo trabajo y en lo personal ha conocido a Ruth, pero la juguetona Julia le va a complica la vida hasta lo insospechado.

La película es una sátira sobre el dinero y sobre lo que sobre lo que estaríamos dispuestos a hacer para conseguir una suma tan escandalosa de dinero con la que podrían vivir las próximas 15 generaciones a todo tren, pero se queda corta en cuanto venganza y odio a los ricos. Habría sido muchísimo más divertida si Becket hubiera querido vengarse de su familia materna por lo que le hicieron a su madre.
El reparto está bien en sus papeles y la película está bien rodada por lo que el espectador seguirá bien la historia sin problema. Glen Powell domina muy bien personajes perdedores que se hacen pasar por quienes no son, pero su personaje no busca venganza a la vieja usanza. Por otro lado, Margaret Qualley se divierte bastante en su personaje de mujer fatal con mucho que decir a la que también le habría venido bien tener algo más de garra llegado el momento. Y Jessica Henwick como Ruth tiene química con Powell y funcionan bien como pareja. Su personaje quiso dedicarse a la moda, pero cuando consiguió trabajar en ese sector se quedó desencantada con el tiempo y decidió dedicarse a la docencia.
Hay un giro enorme hacia el último tramo de la historia que es imposible verlo venir y que gira el centro de la película y hace honor al título de la película en español porque es una jugada maestra, pero cum laude.

