3’5 Butacas de 5

El director japonés dirige Yôsi Yamada adapta la película francesa ‘Un paseo con Madeleine’ en la que un taxista y su pasajera octogenaria establecen una amistad profunda y sincera a lo largo de un viaje por Tokio.
Koji Usami (Yakura Kimura), es un taxista que trabaja en el turno de noche. Está casado y tiene una hija adolescente a la que han aceptado en una prestigiosa escuela de música. Pero tiene un problema, es privada y es muy tremendamente cara.
Una mañana le llama un compañero para que coja una reserva de taxi que él no puede hacer. Tiene que llevar a Sumire Takano (Chieko Baishō) de 85 años a una residencia en la que vivirá a partir de ahora. Durante el trayecto, Sumire le dice que quiere volver a ver algunos lugares de Tokio que han marcado su vida por última vez. A medida que avanzan por la ciudad, ambos compartirán confesiones, heridas de vida y momentos que los llevarán a crear un vínculo inesperado.

La película es una road movie por Tokio en la que a modo de flashbacks iremos conociendo la vida de Sumire una mujer que en un momento determinado toma una decisión drástica que le traerá unas consecuencias que marcarán su vida para siempre.
Esta historia sencilla pero conmovedora llevará al espectador al pasado de Tokio y le hará comprender los cambios que ha experimentado la sociedad japonesa desde que Sumire era una niña hasta la actualidad. Koji comienza siendo un personaje huraño y ensimismado con sus problemas y ella una mujer retraída y seca pero poco a poco la conversación entre ambos irá que se comiencen a contar sus vidas mutuamente. La vida de la mujer no ha sido como ella esperaba porque ha tenido una vida difícil y dura, aunque consiguió salir adelante y prosperar. Ella consigue que Koji sea más atento con su familia y que alguien la escuche con atención y se muestre interesado en lo que le cuenta. Ese viaje en taxi cambia la vida de ambos al encontrarse y al establecerse una bonita y sincera amistad hasta el punto de que ella quiere conocer a su familia. La película nos habla de alguien que decide afrontar sus últimos momentos de vida en paz y serenidad. El viaje en taxi le da la posibilidad a Sumire de contar su vida a Koji y de hacer las paces consigo misma y encarar lo que venga con tranquilidad. No contaba con ello, pero el viaje también transforma a Sumire de alguna forma que hace por Koji algo en agradecimiento al trato prestado durante el viaje y a su amistad. Ser amable con la gente, escucharla y comprenderla es un gesto bonito que puede traer sorpresas inesperadas.

